Impulsada por la suba del barril de petróleo, que trepó de 65 a 96 dólares tras el inicio de la guerra en Medio Oriente, el impacto ya se siente en las estaciones de servicio de todo el país. En Sudamérica, solo Perú y Uruguay registran precios más altos.
Desde el inicio de la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán en Medio Oriente, el barril de petróleo pasó de 65 a 96 dólares. Esa suba impactó de lleno en el precio de la nafta súper en Argentina, que aumentó casi un 20%. Mientras el Gobierno prioriza el precio de exportación para acumular reservas, el combustible en nuestro país ya es de los más caros de la región.
Si bien la escalada bélica y el cierre del Estrecho de Ormuz -por donde pasa el 25% del petróleo mundial- afecta a todo el mundo, en Argentina el impacto se siente con fuerza: el precio de la nafta ya es de los más caros de la región.
Según un informe de Global Petrol Prices, que releva más de 150 países, en promedio el precio del litro en nuestro país es de 1,43 dólares. En Sudamérica, sólo Perú (1,61 dólares) y Uruguay (1,89 dólares) superan este valor.
Otros países como Paraguay (0,90 dólares), que no son productores y exportadores netos como Argentina, tienen precios más bajos. “Eso es por los impuestos que hay acá. El valor del barril de petróleo explica el 40% del precio de la nafta, el resto es carga impositiva y transporte”, asegura Emilio Apud, quien fue secretario de Energía durante la presidencia de Fernando de la Rúa.
En los últimos dos años, pese a que Argentina es un país productor y exportador neto de energía, el Gobierno sostuvo una política de alineamiento de los precios locales con los valores internacionales. En ese contexto, durante el año pasado se registró un superávit energético de 7.800 millones de dólares.
“En la Ley Bases, el Gobierno eliminó el autoabastecimiento energético. Antes si las refinerías no tenían crudo a precios razonables, no se permitía exportar. Eso por ley ya no se puede hacer”, lamenta Darío Martínez, ex secretario de Energía en la gestión de Alberto Fernández.
El funcionario asegura que se está generando “una renta extraordinaria que paga la población y se llevan las petroleras” y que “no va a generar ni más empleos ni más inversión”.
“Hoy un valor de 1,40 dólares el litro es razonable”, afirma Daniel Dreizzen, ex secretario de Planeamiento Energético de Mauricio Macri. Y remarca que “en EE. UU la nafta aumentó 30% desde el inicio de la guerra y acá 20%. Si acá es más cara es porque tiene más impuestos y porque Estados Unidos tiene mayor productividad”.
Desde YPF aseguran que “en el mundo los precios subieron más de 30%” y que “seguirán con la política de precios actuales para evitar trasladar al surtidor la volatilidad del precio del crudo”. La petrolera estatal es vital en la fijación de los valores, ya que surte el 55% del mercado nacional.
Por qué la nafta aumentó 500% en la era Milei
Desde la asunción de Javier Milei, el litro de súper aumentó en promedio 500%: pasó de $311 a unos $2000. Buena parte de ese aumento está explicado por la actualización del Impuesto a los Combustibles, que el Gobierno de Alberto Fernández congeló a partir del tercer trimestre de 2021.
Tanto ese tributo como el Impuesto al Dióxido de Carbono se deberían actualizar de manera trimestral en función de la inflación, pero los diferentes gobiernos suelen congelarlos para frenar los incrementos en la nafta. A pocas semanas de asumir, Milei actualizó todo el atraso, pero desde mayo de 2024 comenzó a aplicar aumentos por debajo en un intento de frenar la inflación.
Entre ambos impuestos representan algo más de 320 pesos (eran menos de $30 en diciembre de 2023) por litro, un 16% del precio total. A eso hay que sumarle IVA, Ingresos Brutos, que es provincial, y tasas municipales cuando corresponda, por lo que la carga tributaria sobre el precio total de la nafta es de 35%.
“Si el Gobierno quiere amortiguar más los aumentos puede congelar el Impuesto al Combustible o el de Biocombustibles, tocar el precio del barril es un error cortoplacista”, considera Apud.
“Es cierto que el aumento de este mes estuvo por debajo del internacional, pero hay que ser razonables. Hoy un 20% los argentinos no lo pueden pagar”, sostiene Daniel Cameron, ex secretario de Energía durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner.
“Se debería fijar un precio para el mercado interno y otro para exportar, sino la población paga la renta extraordinaria de las petroleras”, agrega. Por otro lado, destaca que “Vaca Muerta tiene muchas ventajas con respecto a Estados Unidos” y que “el RIGI ya fue un exceso”.
Qué pasará con el precio del combustible en los próximos días
Desde la petrolera estatal sostienen que “si el precio del barril vuelve a estar cerca de los 60 dólares, los precios van a bajar”, aunque teniendo en cuenta el atraso en la aplicación de los impuestos, el Gobierno podría aprovechar para actualizarlos sin bajar los precios.
“El Gobierno debería hacer algún tipo de política para desacoplar precios. Sobre todo con la gran productividad del año pasado”, matiza Nicolás Malinovsky, especialista del Instituto de Energía Scalabrini Ortiz.
En la cartera de Energía descartan regular el precio: buscan dar señales positivas para que las petroleras sigan invirtiendo con la tranquilidad de vender a precios internacionales. Tampoco barajan la posibilidad de congelar el Impuesto a los Combustibles.
Por el momento, la única medida fue aumentar las retenciones al petróleo convencional del 3,36% al 8%. En Vaca Muerta el porcentaje ya era del 8%. ”Las empresas que explotan convencional son relativamente chicas, ese aumento puede desincentivarlas a exportar y hacerlas vender en el mercado interno”, agrega Apud.
En ese caso, el objetivo no es darle mejores condiciones a las empresas. Lo cierto es que en un contexto de fuerte caída de la recaudación por la baja en la actividad económica, en febrero el Impuesto a los Combustibles fue el único que creció en la recaudación con casi 19%, siendo vital para mantener el superávit.
Un dato particular de este tributo es que por ley el 28,5% debe ir destinado a Infraestructura vial y ferroviaria, el 4,3% a la Infraestructura hídrica y el 15% al Fondo Nacional de la Vivienda (FONAVI) para combatir el déficit habitacional. Todas ellas iniciativas que el Gobierno Nacional ha abandonado prácticamente en su totalidad.
Fuente: Página/12




