La realidad política ha dado un giro drástico: Javier Milei sufrió durísimas derrotas en Diputados y el Senado. Además, estallaron denuncias sobre supuestas coimas que habrían cobrado Karina y los Menem.Las internas en el poder están en hervor.
Por Eduardo Van Der Kooy
Javier Milei estaría deseando que las elecciones legislativas fueran ya mismo. El último domingo de octubre queda demasiado lejos. Las razones están a la vista: la campaña parece haber envalentonado a la oposición en el Congreso, el Gobierno ha extraviado el control de la agenda pública, la gestión se debilita, el oficialismo libertario se deshilacha envuelto por escándalos y peleas internas.
El Presidente y su ministro de Economía, Luis Caputo, habían imaginado otro horizonte. Con la estabilidad y la baja inflacionaria el recorrido final podía asemejarse a un paseo. El mantenimiento de aquellos objetivos está teniendo un alto costo. El apretón monetario que no pueden aflojar impacta en la producción y el consumo. El indicador de Confianza Empresarial (supermercados y mayoristas) del mes de julio del Indec asemeja a un termómetro: el 78,3% opina que el último trimestre será similar al actual. Chato.
Tampoco adoptaron en la Casa Rosada previsiones sobre una característica que ha marcado el año y medio de esta administración: la falta de habilidad para adoptar decisiones y luego llevarlas a la práctica.
Esa dificultad, tal vez, tenga relación con el perfil del liderazgo de Milei. Lo ejerce de manera indelegable desde el punto de vista político y público. Disfruta con ese papel. Exuda autoridad. Ocupa el espacio vacío que en ese aspecto han dejado Cristina Fernández y Mauricio Macri. Se trata de un rasgo, según las encuestas, muy valorado por sus votantes. Tal fortaleza, en cambio, parece desvanecerse en el manejo que exige el seguimiento de la gestión cotidiana. La excepción a la norma sería el área económica.
Aquel desfase podría explicar el declive político que ha mostrado el Gobierno en estos meses del 2025. Se disimula, de verdad, por la orfandad opositora. Después de la victoria en la Ciudad en mayo, que le permitió devorar al PRO, se terminaron las fiestas libertarias. El Congreso se convirtió de a poco en un padecimiento.
Resulta difícil explicar ese panorama únicamente desde la vereda de la oposición.
Primero habría que fijarse en la crisis del sistema libertario que nunca termina de coagular. En la sesión en la cual fue tumbado en Diputados por una mayoría aplastante (172 votos) el veto a la emergencia por discapacidad y sostenido (por 2 votos de diferencia) el rechazo del aumento a los jubilados se produjo otro desgajamiento del bloque oficialista matizado con hierbas.
Desertaron Marcela Pagano, Carlos D’Alessandro y Gerardo González junto a la ya huida Lourdes Arrieta. Los cuatro votaron contra el veto a la discapacidad. El puntano D’Alessandro, dejado afuera de las listas de La Libertad Avanza en su provincia, se encargó de plantar un presente. “Todos los hechos de corrupción llevan el apellido Menem”, declaró.
Tampoco la torpe ingeniería libertaria consiguió contener a históricos aliados. Oscar Zago, el ex jefe del bloque libertario, y su compañero Eduardo Falcone, votaron contra el veto. Lo mismo hicieron los diputados del peronista Osvaldo Jaldo, de Tucumán y los que responden a Gustavo Saénz, de Tucumán, Alberto Weretilneck de Rio Negro y Carlos Rovira, el patrón de Misiones. Los dos últimos, sin embargo, fueron elásticos: viraron para que fuera rechazado el aumento a los jubilados.
Un hilo de argumentos parecido a todos aquellos también movió las piezas en Córdoba. El jefe del bloque radical, Rodrigo De Loredo, quedó eyectado de la competencia electoral por la muesca que hace tiempo le hizo Karina. Terminó votando junto a nueve correligionarios en contra de los dos vetos: discapacidad y jubilados. El dirigente se ha sentido menoscabado por algunos nombres elegidos que tienen destino seguro de Congreso. El segundo lugar fue ocupado por Laura Soldano, influencer espiritual y tarotista.
Aquella pintura no solo descubre desmanejos en la negociación política. También la perseverancia de contrariar cualquier lógica política. Un gobierno que posee aún buenas perspectivas electorales continúa padeciendo una sangría. El poder suele atraer, nunca espantar. Podrá decirse que una situación parecida vivió en su época Carlos Menem cuando se le abrió el célebre Grupo de los 8 en Diputados. Además de poseer objetivamente una espalda política distinta esa escisión se produjo por diferencias ideológicas y políticas. En el caso de los libertarios siempre las cuitas resultan determinantes.
El ejemplo de Pagano amplifica ese problema y se añade a la ausencia de Milei para dirimir conflictos. La diputada había sido indicada por el Presidente en su momento para presidir la Comisión de Juicio Político. Karina y Martín Menem se opusieron. El cargo quedó vacante. El primer mandatario nunca laudó. Ahora la diputada le recomendó que se aleje de “la lacra” que lo rodea.
Un vacío similar ocurrió con el tema de la emergencia por discapacidad. El gobierno resolvió resistir hasta un límite que sonó incomprensible. Tanto que la reacción de última hora imitó el manotazo de ahogado. Horas antes que Diputados votó contra el veto el portavoz Manuel Adorni comunicó que se estaba analizando “una compensación” para las personas afectadas. La maniobra, demasiado improvisada, no surtió efecto.
Ese conflicto llegó envenenado. En la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) se estaba realizando una auditoría sobre las pensiones que se otorgan y su crecimiento exponencial. En 2003 había alrededor de 80 mil. En la actualidad se otorgan 1.225.000. Con ciertas características: cuantitativamente el mayor número se registra en el Conurbano; proporcionalmente la tabla la encabezan las provincias del Norte.
Su titular fue hasta el jueves Diego Spagnuolo. En algún momento ofició como abogado personal de Milei. Un contertulio frecuente en la residencia de Olivos. Figuran 40 ingresos suyos. En los últimos días se filtraron audios donde el ex funcionario habló de contratos preferentes del organismo con alguna droguería de fuerte presencia en el NOA-NEA. Se trata de la Suizo Argentina. Ligadas de acuerdo a la versión a Karina y los Menem. Se mencionaron presuntas coimas para la “hermanísima” del orden del 3%.
El Presidente sabe que la corrupción (o las sospechas) está ocupando los primeros cuatro lugares de las demandas populares. Junto a los salarios, el empleo y la inseguridad. Cesanteó a Spagnuolo – que se negó a renunciar – con un apuro que quedó estampado en la hora del tuit que emitió Adorni. La medianoche del miércoles. No fue suficiente. La consultora digital Ad Hoc computó que el escándalo tuvo un pico de 243 mil menciones con elevada negatividad para Karina.
De nuevo el Gobierno, con la prescindencia pública de Milei sobre el tema, pareció a la deriva. No pudo explicar si los dichos de Spagnuolo –en un audio cuyo origen se ignora- eran veraces o falsos. Tampoco si había sido cierto que el funcionario echado le advirtió al Presidente sobre las irregularidades que ocurrían en la ANDIS.
Simplemente el mandatario decidió sacarse de encima a quien era su amigo. Sin brindar ni una explicación sobre el escándalo. Potenciado por investigaciones, allanamientos (a cargo del juez Sebastián Casanello) y el hallazgo de sobres con US$ 266.000 en el auto de uno de los dueños de la droguería de la discordia. Peligrosas similitudes con el pasado cercano.
El episodio penetró como una bomba de profundidad en el Gobierno. ¿Es cierto que la revelación del escándalo fue disparada por Santiago Caputo por su batalla contra Karina y los Menem? ¿Es verdad que ocurrió como revancha al armado electoral en el cual el joven asesor de redes sociales y sus Fuerzas del Cielo resultaron marginados? ¿O lo ojos de El Jefe se habrían desviado hacia Capital Humano? Hace tiempo que su química con Sandra Petovello se enturbió.
¿Es verdad también que se cruzan amenazas furiosas entre los bandos libertarios? Varios diputados escucharon cosas horribles durante la sesión y en los pasillos de aquella jornada donde se volteó el veto por discapacidad. El interrogante más temido por el mundo libertario sería otro. ¿Entregó Spagnuolo a la Justicia los teléfonos donde figuran todas las grabaciones? ¿También sus chats con Karina? ¿O se guardó el original?
El Presidente recurrió a un atajo para salir del fango. Quizá no fue el más afortunado. Colocó un interventor en la ANDIS (Alejandro Vilches) que reportará a Mario Lugones, el ministro de Salud. En esa dependencia se cocina otra crisis a fuego lento. Es por la contaminación con fentanilo de medicamentos que directa o indirectamente habría causado el fallecimiento de un centenar de enfermos. Sobre una prueba de 20 casos el 60% permitió esa conclusión.
El dueño del laboratorio responsable (HLB Pharma) Ariel García Furfaro y su grupo fueron detenidos. Sus vínculos con el kirchnerismo son inconfundibles. Pero aquella contaminación habría sucedido entre noviembre de 2024 y enero de este año. En plena gestión libertaria. Para ejercer algún control de daño, Lugones echó a una alta funcionaria de la Administración de Medicamentos, Alimentos y Tecnología (ANMAT) y a la titular del Instituto Nacional de Medicamentos (INAME). Poco para intentar subsanar la historia de una tragedia.
La saga de desventuras oficiales no concluyó con ese capítulo. Una mayoría en Diputados (138 votos) reactivó el funcionamiento de la Comisión que investiga el caso $LIBRA. Un desaguisado que, en comparación con los recientes, al decir de Carlos Ruckauf, sería solo un signo del zodíaco. En el Senado se plasmó como en ningún otro lado la soledad libertaria. Se voltearon cinco decretos del ministro Adolfo Sturzenegger. Se aprobó el financiamiento universitario y la asistencia al Hospital Garrahan. En el mejor comportamiento los libertarios cosecharon apenas 10 votos.
Publicado en Clarín




