El ataque armado de Estados Unidos a Venezuela el sábado pasado fue, sin ninguna duda, uno de los acontecimientos más graves y asombrosos que vivió el planeta Tierra en los últimos años.
Por Mempo Giardinelli
No será aquí donde se describa ni corrija lo que ya todo el periodismo mundial ha tratado, descrito y analizado, pero sí cabe, y es menester, hacer un recorrido y análisis de la que también pasará a la Historia como la excursión bélica más vertiginosa y violenta en lo que va del Siglo 21.
La soberanía de la República Bolivariana de Venezuela fue, fácticamente, arrasada por la virulencia del brutal y sorpresivo ataque militar de los Estados Unidos en todos los planos. Y la cual pudo verse – TV mediante – en todo el Planeta y en tanto fue también la producción fílmica más sorprendente de una agresión armada, asombrosa por donde se la mire.
Más allá de imposibles justificaciones, y del impacto y amenaza generalizada que implicó el ataque estadounidense, lo cierto es que la Humanidad toda está hoy sumida en una incertidumbre que sacude al planeta y hace temer posibles reiteraciones, venganzas y horrores.
Además, es obvio considerar que varios países latinoamericanos quedan desde ahora en situación de extrema fragilidad. La República de Colombia, por caso, peligrosamente rodeada y amenazada, igual que las Guayanas y el inmenso Brasil, e incluso la inminentemente neocolonizada Venezuela.
Países todos ellos en los que muy probablemente sus actuales gobiernos pierdan en las próximas elecciones, como las de octubre en Brasil donde cada vez hay más evangélicos yanquis, o acaso México, país que también podría quedar aislado y expuesto a consecuencias hoy incalculables. Hipótesis, todas ellas, que conducirían a extrañas recolonizaciones de lo que hoy llamamos Nuestra América.
La veterana y ultraespecializada periodista Stella Calloni ha definido, para esta columna y con brillantez, que “son los grandes caos los que preceden a los grandes cambios en el Mundo”. Experta conocedora de toda la geografía política Latinoamericana, declaró para esta nota que “el ataque a Venezuela y la injerencia de los EE.UU definieron el uso de nuevas formas de guerra con fuerte impacto regional, con foco en la resistencia latinoamericana y el delicado escenario político internacional”. Trump tenía que “hacer algo” pero se vio desbordado “y de manera casi infantil recurrió a bombas y destrucción. Como ya lo había hecho hace poco en Irán y en buena parte de la tragedia palestina”.
Desde esos puntos de vista, podría conjeturarse el principio del fin de Trump, porque hay fuertes y nutridos sectores políticos dentro de los Estados Unidos, no sólo demócratas sino también republicanos, a ninguno de los cuales, siendo inteligentes y no halcones, les conviene prolongar esta situación, que desde América Latina podría generalizarse a todo el orbe.
También hubo quienes sostuvieron para esta columna que si bien contra Venezuela “los gringos” se atrevieron, a los mensajes de terror nunca es fácil sostenerlos. Y además ahora están México, Brasil, Colombia e incluso podrían sumarse Perú y Bolivia como actores posibles. Y donde ya circulan informes muy serios sobre este tipo de mensajes de terror que son hoy más que nunca desaconsejables.
También esta columna conoce análisis provenientes de especialistas estadounidenses que recuerdan, incluso, que “en la Argentina ya se estarían viviendo guerras de baja intensidad por otros medios que no han dado buenos resultados”. Diferentes del caso de Venezuela, por supuesto, porque aquí se ha permitido que los sectores más retrógrados y “gorilas” se apropien de la Justicia, que hoy maneja todo, concentrado en pocos medios.
Y es por eso que a este país no entra ningún noticiero internacional, ni mucho menos latinoamericano. Y debe señalarse que en general tampoco los medios que podrían considerarse más abiertos.
Es por eso que en la Argentina hoy no hay muchos medios donde exponer y/o analizar la política interna, salvo excepciones. Y además, lo que segura y ostensiblemente no hay, son medios para analizar la situación política internacional.
Y si la verdad, aunque duela, hay que decirla, debe asimismo apuntarse que aunque hay pocos medios especializados en analizar e informar la situación interna, lo que es seguro es que prácticamente no hay ninguna noticia política internacional para informar y analizar. La Argentina está, en este sentido, casi totalmente aislada del mundo.
Bastó ver anteayer al Presidente Milei presentando como método de distracción un decreto de Necesidad y Urgencia que prácticamente significa la imposición de una dictadura encubierta en la Argentina, donde ya hay buques norteamericanos en el Sur, como en Chile los hay en el Pacífico, y en la Antártida se está preparando una gran base logística de la OTAN. Y esas son cosas que no pueden negarse y mucho menos ocultarse. De donde Calloni dice que a Milei se le puede borrar la sonrisa muy rápido.
También corresponde decir que en Nuestra América hay muchas fuerzas armadas bien equipadas, como las de Venezuela, Colombia o Brasil, país que tiene una enorme potencia militar y una industria muy desarrollada como la que tuvimos en la Argentina y sucesivos gobiernos recientes destruyeron y siguen destruyendo.
Y lo anterior importa porque hay indicios de que al próximo gobierno venezolano lo instalaría directamente Trump, lo que puede ser peligroso e inmanejable ya que podría implicar también una imposición típica de dictaduras encubiertas. Y así en la Argentina, donde ya hay buques norteamericanos navegando en el Sur, y en Chile y en el Océano Pacífico, así como en la Antártida, ahora se sabe que se está preparando una gran base logística de la OTAN. Y así hay más cosas que no pueden negarse y mucho menos ocultarse.
Lo cierto es que también hay varias fuerzas armadas bien equipadas en Venezuela y en Colombia y ni se diga en Brasil, país que tiene una enorme potencia militar y una industria bélica muy desarrollada, como la que hasta hace unos años tuvimos en la Argentina, donde el sistema democrático sí funcionó, en general, pero donde mucho territorio nacional está extranjerizado y muchos buques norteamericanos y británicos navegan en el Sur y en Chile y en el Océano Pacífico, así como en la Antártida misma. Donde se sabe, por cierto, que se está preparando una gran base logística de la OTAN.
Y es claro que también hay fuerzas armadas bien equipadas en Venezuela y en Colombia y ni se diga en Brasil, país que como se dice más adelante tiene una extraordinaria potencia militar y una industria bélica muy desarrollada, tanto o más que la que hasta hace unos años tuvimos en la Argentina.
Y por si faltara alguna info, ahí está otra hipótesis: la de la traición. La cual dice que si los yanquis lograron entrar a Venezuela con helicópteros, para raptar nada menos que al presidente y su esposa y no se disparó ni siquiera una bengala luminosa, es porque estaba todo acordado a través de un acuerdo previo, y no puede entenderse ese posible acuerdo sino como una traición…
En estos contextos es imposible conjeturar seriamente qué próximo gobierno venezolano instalará directamente Trump, desconocimiento que a estas horas puede ser muy peligroso por inmanejable. Y eso porque Colombia, México y Brasil están preparados y alertas, y de ahí la gravedad que implicaría que por ejemplo Colombia quedase rodeada por los yanquis y Brasil perdiera las próximas elecciones de octubre ante la sostenida invasión de evangélicos pro-yanquis. Y si México también quedara aislado, toda la América hispana volvería a ser poco menos que una colonia renovada y completa.
Lo cierto es que en Venezuela hay mucho armado y tecnologías y armamentos que están ahí, y que no manejará Trump fácilmente desde lejos. Venezuela es un país muy grande además de riquísimo y allí también es notable la presencia de China, que es el principal interlocutor petrolero con Venezuela.
Y habrá que esperar también qué dice Rusia, porque Trump ya advirtió que piensa apoderarse de todo el petróleo del mundo. Todo lo cual es complejísimo y más si se añade que dentro mismo de los EEUU hay un gasto fenomenal y sobran contradicciones, como que hasta en la coqueta ciudad de Miami ha habido ya una reacción popular con el triunfo de la flamante alcaldesa Daniella Levigne… “Esto no es Panamá”, se dice ya en las calles. Aquí nada le va a ser fácil a Trump.
Finalmente, es claro que hubo traición en Venezuela para llevarse a Maduro. Es obvio que lo entregaron traidores propios.
Publicado en Página 12




