En el marco de un Seminario del Instituto de Medicina Regional de la UNNE, se presentó un estudio realizado en colaboración con una escuela secundaria de la ciudad de Corrientes, que identificó que casi la mitad de los teléfonos celulares de estudiantes presentaban bacterias relacionadas con la higiene deficiente de manos e incluso varias muestras contenían agentes indicadores de contaminación fecal, lo cual estaría vinculado a la práctica de llevar el celular al baño. «No es un estudio para alarmar, sino para concientizar sobre la necesidad de higienizar las manos y los equipos de telefonía”.
El teléfono celular, al ser un elemento de uso frecuente y prolongado puede ser reservorio de diferentes microorganismos.
Para dimensionar el riesgo potencial que este tipo de equipos representa en la población adolescente y juvenil, un grupo de estudiantes de una escuela secundaria de la ciudad de Corrientes planteó la realización de un estudio para determinar la contaminación bacteriana en celulares de estudiantes de ese nivel educativo.
Con ese fin, se pidió la colaboración del Instituto de Medicina Regional de la UNNE, que acompañó la iniciativa por considerar que abordaba una problemática de relevancia en materia de salud pública.
Así se gestó un estudio en el que participaron alumnos de 4°, 5° y 6° año, quienes cedieron sus celulares para que realicen hisopados de la superficie de las pantallas, muestras que posteriormente fueron colocadas en medios de cultivos.
Los detalles y resultados del estudio fueron expuestos este miércoles 17 de junio en el marco de la Segunda Jornada del Ciclo de Seminarios 2026 del IMR-UNNE «Bacteriología actual: desde la biología molecular hasta la salud pública».
«No es un estudio para alarmar, sino para concientizar sobre la necesidad de higienizar las manos y los equipos de telefonía», destacó el Dr. Luis Merino, director del IMR, sobre el trabajo realizado en conjunto con la institución educativa de la ciudad de Corrientes.
Observaciones
Entre los principales resultados del trabajo, se identificó que de la mitad de las muestras obtenidas de los teléfonos había desarrollado algún tipo de bacteria, como el caso de Staphylococcus aureus y otros «cocos» positivos», que significan mala higiene personal, porque normalmente estas bacterias están en las manos y en la piel.
En tanto, varias muestras desarrollaron bacilos Gram-negativos, como Escherichia coli (E. coli), que son indicadores de contaminación fecal.
«Eso indicaría que llevamos el celular al baño y no lo limpiamos después, o que no nos limpiamos bien las manos cuando lo usamos», explicó el Dr. Merino.
Señaló que lo observado en el estudio «no es para alarmar, sino para alertar que se debe limpiar la superficie de celulares con frecuencia, con alguna toallita con antisépticos, como «Lysoform» o productos similares que no sean corrosivos para cuidar la pantalla».
Indicó que esa limpieza sencilla y frecuente representa una forma de evitar que el celular sea un transmisor de agentes infecciosos.
En particular, acotó, en el estudio se identificaron ciertas bacterias cuya presencia puede indicar que también estén presentes otras especies que son patógenas, como salmonella que produce diarrea.
Uso responsable
«Muchas veces intercambiamos celulares, para ver las fotos y videos, o nos arrimamos el celular a la cara para oír mejor, lo cual acrecienta el riesgo de contaminación bacteriana», destacó el investigador de la UNNE.
Consideró que el estudio realizado debe contribuir a seguir sensibilizando sobre la necesidad de la higiene personal, pues «cuando nos lavamos las manos prevenimos un montón de enfermedades».
Al respecto, recordó la época del COVID-19 en la que se generalizó el uso del alcohol en gel, práctica que lamentablemente se fue perdiendo en gran medida, y en la misma línea mencionó el brote de Influenza del año 2009 cuando se promovió el lavado frecuente de manos, lo cual, indirectamente, contribuyó con un descenso en los casos de diarrea porque la gente se higienizaba con más frecuencia y así se cortaba también la transmisión de los patógenos que la producen.
El Dr. Merino indicó que el estudio se enfocó en una población juvenil que está muchas horas con el celular, pero en realidad se trata de una problemática que puede afectar a distintos grupos etarios.
Comentó que existen trabajos previos, en otros países, que encontraron distintos grados de contaminación bacteriana en los teléfonos celulares, pero la mayoría de los trabajos se realizaron en estudiantes de ciencias médicas o en personal de la salud, pero son acotados los antecedentes de estudios en estudiantes secundarios.
En tanto, no se encontraron iniciativas de este tipo en la región nordeste argentino, por lo que este trabajo conjunto entre estudiantes y el IMR, «se posiciona como un trabajo relevante para visibilizar el riesgo que implican los celulares como transmisores de agentes bacterianos».
Explicó que el estudio fue anónimo, pues no se registró la identidad a quienes cedieron sus teléfonos para los hisopados, no obstante, los estudiantes secundarios a cargo del proyecto comunicaron los resultados a los distintos actores de la comunidad educativa.
«Es prioritario insistir en la importancia de higienizarse las manos de forma frecuente, y en especial tras el uso del celular, así como también es necesaria la limpieza de los equipos celulares», reiteró el Dr. Merino.
Al respecto, para concluir, señaló que se decidió incluir esta experiencia realizada en el Ciclo de Seminarios del IMR, en el cual, desde las distintas áreas de la institución, se abordan cuestiones de relevancia para la salud pública, y la contaminación bacteriana es una temática de gran incidencia.




