Paolino aseguró que “una de las principales alertas en este año electoral es el abstencionismo. Y lo que parecía algo aislado, evidentemente, no es del interior ni de determinado segmento etario. Está siendo generalizado. Pero siempre teniendo en cuenta que es una elección de medio término que ya de por sí suele ser una elección que tiene un mayor abstencionismo electoral que las generales o elección de ejecutivos”.
Más allá de esa salvedad, la de ser una elección de medio término, aseguró que sí se encontraron “con una alerta fuerte sobre el interés del ciudadano en ir a votar, que es la idea, y es más preocupante, que no es ya una cuestión pedagógica de que la gente entienda cuando hay que ir a votar, sino que para mí, la desafección política, esta distancia que se está generando entre el ciudadano y la política está empezando a tocar niveles estructurales. Qué quiero decir con esto, que el ciudadano considera que la política no cambia su metro cuadrado, que no hay nada que puedan hacer, que es lo mismo si gana A, o B, o C. Que todo va a ser exactamente lo mismo en su vida”.
Un factor que puso a consideración es la sanción por no asistir a los comicios, planteando con ironía que en Argentina no existe el voto obligatorio. “Cuando la sanción es tan baja, en realidad, no tiene costos no ir a votar en términos inmediatos”, acentuó. Aunque sí destacó que tiene un costo para la democracia el hecho de no ir a votar. Aseguró que en esta coyuntura, el electorado que se activa es el más politizado, “los extremos duros, lo cual genera también otra alerta. Vamos a tener autoridades electas que representan a las polaridades, a las minorías intensas de la ciudadanía”.
Aseguró que para quienes hacen comunicación política y trabajan en campañas electorales, es un gran alerta “porque asumimos siempre que los polos ya están convencidos de a quienes van a votar. Entonces, en general, trabaja sobre los indecisos, los independientes. Pero, si esos son los que no van a votar, qué tipo de campañas electorales estamos haciendo”, planteó.
Enfatizó también en el papel significativo del contexto socioeconómico en la configuración de los resultados electorales. Señaló que la situación económica y los desafíos que enfrenta la gente influyen en su percepción de los candidatos políticos y sus votos.
“Cuando uno habla con encuestadores hay una característica que es distintiva de lo que está pasando con Javier Milei. Cuando uno ve las encuestas de cuando arrancó y a hoy, se dan casi dos líneas paralelas. En general, los presidentes tiene un pico cuando ganan porque más gente se sube al tren del ganador, después empieza como a bajar. En el caso del Presidente, hay líneas paralelas entre la gente que no lo quiere y no hay manera que lo quiera, y la gente que lo quiere y no hay manera que deje de hacerlo”, dijo.
Paolino analizó cómo los perfiles de los candidatos, sus estrategias de comunicación y su conexión con el público son cruciales en las elecciones. Señaló que la capacidad de los candidatos para transmitir sus mensajes y resonar con los votantes juega un papel importante en su éxito.
También profundizó en la eficacia de las diferentes estrategias de campaña. Habló de nuevas metodologías incluso para encuestar vía WhatsApp y explicó que las campañas deben ser dinámicas y adaptarse al clima político actual, centrándose en temas y mensajes que sean relevantes para el electorado.
Destacó que el electorado a menudo tienen altas expectativas de los líderes políticos, y las expectativas no cumplidas pueden llevar al descontento y a cambios en los patrones de votación. Apuntó que este descontento puede manifestarse en apoyo a opciones políticas alternativas.
La analista subrayó repetidamente que la comprensión de los matices de la política local y los problemas de la comunidad es esencial para un análisis exhaustivo de las elecciones. Sugirió que las tendencias nacionales no siempre se traducen directamente en resultados locales, ya que los factores autóctonos pueden influir en gran medida en las decisiones del electorado.




