Con la teoría del caos y el experimento de Javier Milei: la criatura se volvió inmanejable. El Gobierno anticasta -antipolítica, antimétodo- se salió de la huella y desbarranca. El determinismo y la imprevisibilidad. El descontrol, un búmeran.
Por Juan Rezzano
La teoría del caos explica por qué algunos sistemas pueden ser muy sensibles a las variaciones de las condiciones en las que se desarrollan, al punto de que se torna muy dificil predecir sus comportamientos futuros. El gobierno de Javier Milei, por la complejidad de su naturaleza, podría ser un ejemplo.
La línea de tiempo de la administración libertaria parece el electrocardiograma de un paciente sometido a terapia de electroshock. Puede pasar de la depresión por asomarse al abismo del colapso financiero en la previa de las elecciones legislativas bonaerenses de septiembre pasado a la manía por el salvataje de Estados Unidos; volver al bajón tras recibir una dura paliza en las urnas de la provincia de Buenos Aires y enchastrarse en el narcogate de José Luis Espert al pico de euforia por el batacazo que pegó en las nacionales de medio término de octubre, que lo mantuvo en la cresta de la ola durante las sesiones extraordinarias del Congreso y lo empujó a arrebatar el lanzamiento de la campaña por la reelección del Presidente, confiado en que la continuidad del proyecto libertario era prácticamente un hecho.
Ahora, de la noche a la mañana, a partir de impresionantes errores no forzados cometidos por Manuel Adorni, el más canchero de la cuadra, y la reaparición de los fantasmas tenebrosos del escándalo $LIBRA, el Gobierno se ahoga en su propio vómito.
El carnaval de Javier Milei
En un crossover que podría configurar un inmenso mamarracho analizado con rigores científicos, cabría conectar la teoría del caos tradicional con la elaborada y expuesta por el ensayista de moda sobre el mundo de las nuevas derechas, Giuliano da Empoli, que no por trajinada su invocación deja de resultar pertinente.
El sociologo ítalo-francés explica que estos movimientos, montados sobre la frustración social, aprovecharon la fuerza de sus oponentes para construirse como alternativas por contraste. Frente a la casta profesional (los boluprogres), que tiene método y es políticamete correcta, propusieron la disrupción – una troupe impensable por estrafalaria se presentó como la salvación del Occidente rioplatense – y el caos, pero uno planificado. La ingeniería del caos.
“En el mundo de Donald Trump, de Boris Johnson y de Jair Bolsonaro – dice Da Empoli sobre el de finales de la segunda década de este siglo -, cada día lleva su desatino, su controversia, su golpe de efecto. Apenas hemos tenido tiempo para comentar un evento cuando otro lo ha eclipsado ya, en una espiral infinita que cataliza la atención y satura la escena mediática. Frente a este espectáculo, existe la gran tentación, para muchos osbervadores, de alzar la mirada al cielo y dar la razón al Bardo: ¡El tiempo ha perdido sus estribos! Sin embargo, tras las apariencias desenfrenadas del carnaval populista, se oculta el duro trabajo de docenas de spins doctors (propagandistas), de ideólogos y, cada vez más, de científicos y expertos en Big Data, sin los cuales los líderes populistas nunca habrían alcanzado el poder”.
El autor se refiere al carnaval como el aquelarre en el que “los tontos se volvían sabios, los reyes mendigos, y la realidad se confundía con la fantasía”; que subvierte el orden de “lo noble y lo banal”, “lo alto y lo bajo”, “lo refinado y lo grotesco”, “lo sagrado y lo profano”. La Argentina del corso de Milei.
El caos, como un búmeran
Más que una nueva fase depresiva determinada por la sensibilidad a las variaciones de las condiciones en las que se desarrolla, la crisis que hunde a la administración libertaria en su pozo más profundo acaso sea consecuencia de la acumulación de los efectos colaterales de su propia naturaleza constitutiva. El caos vuelto búmeran sobre una administración, encima, estragada por una disputa salvaje de poder entre dos facciones que guerrean frente a un líder incapaz de conducirla.
El show de Adriana Mónica Nechevenko, la escribana de Manuel Adorni convertida en supermeme en el streaming de Infobae, es la consagración misma del caos como fuerza regente de la Casa Rosada en la gestión de una crisis autoinfligida que crece conforme pasan las horas y el Gobierno se echa una palada tras otra de tierra encima.
Es lícito afirmar que la casta jamás habría permitido que esa señora sin la más básica gimnasia mediática se hubiese presentado así, de cuerpito gentil, a improvisar alegatos disparatados en vivo y en directo en el sitio informativo más leído del mundo hispanoparlante. Que la peor vocera imaginable hubiera podido arrogarse la representación del vocero caído en desgracia. Que sobre llovido hubiese dejado caer semejante diluvio.
Convertida en un cuartel de bomberos, la Casa Rosada corrió a sacar de la cancha a la escribana: el ingeniero del caos de Balcarce 50 ordenó que la grotesca performance desplegada en Infobae fuera el debut y también la despedida de la escribana de la fe ciega (“yo sabía que iba a pagar”, dijo en el streaming sobre Adorni para justificar su actuación ligera de precauciones) como portavoz silvestre del Gobierno, pero el desastre ya estaba perpetrado. Control de daños sobre los daños.
Es el caos en la economía
Que la improvisación y el amateurismo sean las normas en el manejo de la comunicación, aunque resulte llamativo por ser este, supuestamente, el gobierno campeón de esa disciplina, no es, con todo, el problema más grave.
El caos constitutivo de la administración Milei gobierna la gestión de la economía, atada al dogma del equilibrio fiscal a fuerza de un ajuste que profundiza un círculo vicioso en el que se alimentan y retroalimentan el atraso salarial, la caída del consumo y su correlato en la actividad (La industria se hundió 8,7% interanual en febrero y llegó a su nivel más bajo desde la pandemia), la destrucción del trabajo (la gestión libertaria pulverizó 271.000 empleos registrados y provocó el cierre de más de 22.600 empresas), el derrumbe de la recaudación y el recalentamiento de la inflación, que terminaría el año más arriba que el anterior (según un relevamiento del Banco Central, el top 10 de analistas la ubica en 31,8%, tras siete meses consecutivos de aceleración).
Esa rueda venenosa está asfixiando a las provincias y a los municipios, que empiezan a tirar manotazos de ahogado: el intendente de un pueblo de Entre Ríos pagará parte de los salarios de la planta municipal con bonos alimentarios, mientras que dos municipios de La Pampa ya están abonando los sueldos en cuotas.
Ajuste sobre ajuste
Toto Caputo sostiene la vaca sagrada del equilibrio fiscal con una única receta: más ajuste, con la motosierra desgarrando los hilos más delgados del tejido social.
- La ministra de Descapitalización Humana, Sandra Pettovello, convirtió los ya de por sí irrisorios 78.000 mil pesos mensuales que percibían los beneficiarios del plan Volver al Trabajo en vouchers para capacitación. El martes, el mapa de la Argentina del Protocolo de Bullrich volvió a llenarse de piquetes: 100 cortes de tránsito en rutas a lo largo y a lo ancho del país.
- El Ministerio de Economía sigue agrandando la deuda del PAMI con sus prestadoras, que ya supera los $500.000 millones, y restringe más el acceso a la salud de jubilados y pensionados, con servicios cortados, cobros indebidos y derivaciones al sistema público.
No hay plata. Ni un peso. Salvo para financiarles sus segundas y terceras viviendas en countries a Los Picantes de Caputo, que ajustan el Estado que necesitan los pobres diablos de siempre y lo exprimen para engordar sus propios patrimonios.
La olla del malhumor popular empieza a levantar presión y el caldo se espesa, con el agravante de que el instrumento que hasta ahora usó Milei para reprimir la protesta social comienza a pasarse al otro bando. Como reveló Gabriela Pepe, “la mesa política que encabeza Karina Milei puso el foco en un tema que genera alarma en la Casa Rosada: el malestar creciente que hay en las filas de las fuerzas de seguridad por los bajísimos salarios y el deterioro en la atención médica de la obra social”.
¿Y ahora? ¿A quién mandará Patricia Bullrich a meterles palos y balas a jubilados, personas con discapacidad y últimos orejones del tarro?
Milei no está de acuerdo con todo esto. “La Argentina está mucho, MUCHO mejor que en 2023”, escribió este jueves en Twitter. Que se lo cuente al flaco que el martes al mediodía, en el centro de La Plata, entró a un restaurante para pedirles a tres hombres que le permtieran llevarse la grasa y los huesos que habían separado de la carne que estaban almorzando, como narró Letra P, testigo de esa escena aterradora.
El mandatario acusó al periodismo de “negar la evidencia empírica apelando a anécdotas” y, así, “ir contra cuatro siglos de progreso científico”. Los problemas de “los últimos meses”, que “fueron duros”, son culpa de “los irresponsables psicópatas kirchneristas”, que el año pasado “intentaron hacer volar la economía por los aires”.
Malditas encuestas
Si, como sostiene el Presidente, “la Argentina está mucho, MUCHO mejor que en 2023”, la población también está negando la evidencia empírica y está yendo contra cuatro siglos de progreso científico.
- En la última encuesta de Zuban Córdoba, el 65% de las personas consultadas desaprobó la gestión libertaria.
- Casi lo mismo arrojó un sondeo de Delfos del mes pasado: la desaprobación escaló al 64% y el Presidente perdió diez puntos de intención de voto.
- El último estudio de Trends dio, por primera vez, a Axel Kicillof como ganador en un mano a mano con el jefe de Estado.
Al portavoz de “la política de la moral” no le va mejor.
- Según un relevamiento de Innova, el 70% cree que Adorni es corrupto.
- El mismo porcentaje considera que debería renunciar, marcó otro trabajo de Zuban Córdoba.
En definitiva, la estrategia del caos se volvió búmeran y amenaza de caos social. La criatura se escapó del laboratorio, se metió en la cristalería y está rompiendo todo.
Publicado en Letra P




