El psiquiatra Fernando Dortignac advierte que el “síndrome de fin de año” aumenta el estrés, la irritabilidad y la autoexigencia en diciembre. Explica que las presiones sociales y personales generan sobrecarga emocional. Recomienda hacer pausas, priorizar lo importante y no descuidar el bienestar.
En declaraciones a CIUDAD TV, el psiquiatra Fernando Dortignac analizó el incremento de situaciones de estrés que suelen aparecer en las semanas previas a las fiestas. El profesional definió este fenómeno como “síndrome de fin de año”, un estado característico de esta época en el que se mezclan cansancio acumulado, presiones sociales y exigencias personales.
Según Dortignac, diciembre llega cuando “la mayoría viene cansada y estresada”, lo que hace que las personas estén más reactivas y, muchas veces, actúen bajo tensión. “Parece que la gente se choca más, discute más o incluso toma decisiones impulsivas. El inconsciente juega sus trampas y nos recuerda todo lo que queríamos lograr y no pudimos”, explicó.
La exigencia desmedida y sus consecuencias
El psiquiatra señaló que, en estas fechas, es común que las personas intenten hacer “todo lo que no hicieron en el año”: terminar proyectos, asistir a múltiples reuniones, organizar festejos o incluso realizar cambios en el hogar. Sin embargo, advirtió que este comportamiento termina generando sobrecarga emocional.
“El éxito no es llegar reventado a fin de año. Antes estaba naturalizado el sobreesfuerzo, pero no es saludable”, sostuvo. En ese sentido, recomendó frenar y preguntarse realmente qué se quiere y para qué. También sugirió priorizar actividades, poner límites y no abandonar los “cables a tierra” como el ejercicio, las pausas o los momentos de descanso.
Factores que inciden y cómo manejarlos
Dortignac explicó que el cierre del año tiene un componente sociocultural y biológico: “Somos seres de ciclos, y el fin de año inevitablemente activa la idea de evaluación y cierre”. Pero señaló que muchas de las presiones no son urgentes ni esenciales: “No importa si no preparo el plato típico o si no cambio el arbolito. Lo importante es llegar tranquilos y en paz”.
Para el especialista, es clave enfocarse en los vínculos y en el tiempo de calidad con las personas queridas, un aspecto que suele quedar relegado frente al apuro y las obligaciones autoimpuestas.
Señales de alerta
Entre los síntomas que deben encender una luz de atención, enumeró: dificultad para dormir; irritabilidad constante; pensamientos que “no paran” y sensación de sobreesfuerzo permanente.
“En vez de volvernos más irascibles, deberíamos recuperar el espíritu amable y generoso de la época. Eso hace bien y tiene impacto real en nuestra salud emocional”, concluyó.
El profesional agradeció la invitación y envió “un abrazo fuerte del corazón para todos”, anticipando que regresará al programa para seguir analizando el clima emocional de las fiestas.




