La devaluación marcha a un ritmo mucho menor que la inflación desde inicios del año pasado y eso significó un encarecimiento de toda la economía argentina. La inflación en dólares genere fuertes preocupaciones pero el gobierno está decidido a continuar por ese camino.
La inflación en pesos elevada del gobierno anterior permitió licuar costos y deudas, pero eso ya no es posible por lo que la competitividad y rentabilidad ahora van de la mano de la mayor eficiencia. En el caso de la agricultura además se requieren de precios altos y buenos rindes, porque si no el número no da. Y no se cuentan con ninguna de las dos variables a favor este año.
Por eso, el ingeniero agrónomo y asesor Gustavo Franco, que trabaja con productores de la zona norte de Buenos Aires, dijo que se viene una fuerte renegociación de los arrendamientos.
“Ya se terminó la licuación de deudas y gastos, ahora estamos en algo más parecido al 1 a 1 de los ’90, y todo lo que se escucha de empresas que vuelcan son solo la punta del iceberg. Por ahora son empresas muy grandes, después van a aparecer problemas con cooperativas, con acopios, con agronomías, con contratistas”.
Luego agregó: “Se va a dar una colisión entre dos trenes. Uno es el de los que alquilan y el otro el de los dueños de los campos. Se va a producir eso de forma inexorable”.
Franco explicó los argumentos de cada uno en la pelea por la renta agrícola: “En estos días se pagaron muchos alquileres y la cifra en pesos era muy parecida a la de julio-agosto. Entonces, el dueño del campo dice: che, pero a mí me aumentó el inmobiliario de la Provincia de Buenos Aires, me aumentó el costo de vida, la patente, el seguro, la obra social, lo que fuere”.
“Luego viene la otra mitad, el que más sufre, el que soporta todo lo otro, que soporta esta inflación en dólares y el clima, el tipo del campo, las retenciones y que pierde plata”, remarcó.
Ese agricultor que arrienda la tierra tiene algunas manijas para abrir puertas de salida a esta crisis y descomprimir: una es la renegociación de alquileres.
La segunda manija, tranqueras adentro, es mejorar en eficiencia pero eso ya lo está haciendo y muy bien. La tercera es buscar alternativas financieras, “pero la mayoría de los bancos ofrecen créditos con tasas positivas respecto de la inflación así que ahí tampoco queda mucho por hacer”, acotó Franco.
“Está claro que va a haber cambios en el mercado de los alquileres. Muchos campos van a pasar a pagarse con porcentaje de la cosecha, lo que en la zona núcleo casi no existe. Hay que acostumbrarse a eso. Y en las zonas marginales la renegociación va a ser un hecho inevitable, porque entre la seca, la suba de costos y los precios, el negocio no cierra para el que produce”, dijo Franco.
El asesor luego indicó: ”Creo que también podría darse una incremento de la venta de campos chicos”. Eso podría suceder en casos en los cuales sus dueños salieron del sistema años atrás porque el negocio exigía escala, pero la vida se encareció mucho y el negocio no da, Son casos en los cuales el ingreso que genera la agricultura ya no permite que haya dinero para repartir entre dos personas o dos familias, el famoso “campo doble piso”, como se le decía años atrás.
Bichos de Campo




