La licenciada Fiorella Sánchez Brillada brindó una serie de recomendaciones para enfrentar las altas temperaturas. Remarcó la importancia de la hidratación, explicó cómo calcular el consumo de agua según el peso corporal y sostuvo que “nuestra orina tiene que ser muy clarita”. También habló de ensaladas completas, mitos sobre los hidratos y cuidados durante las vacaciones.
En un contexto de altas temperaturas, la licenciada en Nutrición Fiorella Sánchez Brillada explicó en los estudios de CIUDAD TV cuáles son los principales cuidados alimentarios durante el verano, con eje en la hidratación, la elección de comidas frescas y la organización de las porciones.
“Nuestro cuerpo es una máquina de adaptación”, señaló al referirse a los cambios fisiológicos que se producen con el calor. Indicó que uno de los principales efectos es la mayor pérdida de líquidos: “Al tratar de regular la temperatura del cuerpo con esta alta temperatura que se produce en el ambiente, perdemos más líquido a través de la transpiración”.
Por eso, subrayó que en esta época “tenemos que centralizar y enfocarnos en lo que es el verano, el calor y demás en los líquidos. Apuntar mucho a lo que es la hidratación”.
Cuánta agua tomar y cómo controlarlo
Sánchez Brillada explicó que el requerimiento de agua varía según cada persona y puede calcularse en base al peso corporal. “Si yo soy una persona que pesa 60 kilos, vamos a calcular 60 por 35 y ahí nos va a saltar lo que deberemos ingerir”, detalló.
En ese sentido, recomendó el uso de botellas personales para llevar un control diario: “Cuando quieren empezar a incorporar agua, lleven su botellita a todos lados. Si yo sé que tengo que tomar tres litros y mi botella es de 500 mililitros, sé cuántas botellitas tengo que tomar y así voy regulando el consumo”.
También aclaró que no todo líquido hidrata. “Todo líquido no quiere decir que nos hidrate. Hay que desmentir eso”, afirmó. Y precisó: “Si es gaseosa, agua saborizada, no. Para nada. Ahora, si hacemos un té de limón con menta, sí nos va a hidratar”.
Como indicador práctico, sugirió observar el color de la orina: “Nuestra orina tiene que ser muy clarita siempre. Cuando vemos que empieza a tener color, hay que aumentar la hidratación”.
Además del agua, recordó que frutas y verduras aportan líquido: “El consumo de frutas y verduras también aporta a lo que es la hidratación. Mientras más variado, mejor”. Mencionó opciones de estación como sandía, melón y durazno.
Menos hambre y comidas más livianas
La nutricionista explicó que en verano es habitual sentir menos apetito. “Este cambio que se produce en el cuerpo es real. El cuerpo necesita menos energía porque no necesita aumentar la temperatura para calentar el cuerpo en invierno”, indicó.
Para quienes reemplazan platos calientes por ensaladas, recomendó que sean completas y equilibradas. “Tiene que tener proteína. Podemos agregar huevo duro, atún o carnes blancas, que en verano se digieren mejor que las carnes rojas”, sostuvo. También sugirió incluir hojas verdes, variedad de verduras y una porción de hidratos de carbono.
Sobre este último punto, desmintió creencias extendidas: “Muchas veces las personas piensan que no hay que consumir hidratos porque engordan. Eso es un mito. Nuestro cuerpo necesita hidratos de carbono porque es la fuente de energía”.
Recomendó optar por versiones integrales, como arroz o fideos integrales, y controlar las porciones.
En relación a las cenas, aconsejó comer “mínimamente dos horas antes de dormir”, ya que “toda la energía se va a la digestión y estamos cansados”.
Vacaciones, excesos y organización del plato
Ante la proximidad de viajes y recambios turísticos, Sánchez Brillada advirtió sobre los desórdenes frecuentes en vacaciones. “Algo que se nota mucho son las ‘huelgas de hambre’, es decir, me aguanto porque a la noche voy a comer. Eso produce que me caiga más pesado”, explicó.
Recomendó mantener una rutina de comidas para evitar atracones posteriores: “Cuando como con hambre no mido y entre que mi cuerpo registra que yo comí y demás, pasan 30 o 40 minutos en los que pude haber ingerido una cantidad inmensa de comida”.
En hoteles o tenedores libres, sugirió una estrategia concreta: “Vamos a tratar de armar nuestro plato seguro. Voy a poner en mi plato todo lo que voy a comer. Así soy más consciente y puedo tener más control”.
También alertó sobre la manipulación de alimentos en la playa o durante traslados, y sobre el consumo de agua en destinos donde puede ser diferente a la habitual.
Redes sociales, frustración y cambios de hábitos
Durante la entrevista, la profesional se refirió al impacto de las redes sociales en la percepción corporal. “Las redes sociales son un arma de doble filo. Hay mucha información y alguna es cierta, otra no”, señaló.
Advirtió que muchas imágenes no son reales y pueden generar frustración: “Hoy sabemos que hay inteligencia artificial, Photoshop y demás. A veces uno crece buscando algo que es imposible”.
Frente a la demanda de resultados inmediatos, remarcó que los cambios requieren tiempo. “Es un proceso, no es de la noche a la mañana y es un estilo de vida, no es una dieta que va a durar un mes y se va a terminar”, afirmó.
En esa línea, sostuvo que el objetivo es modificar hábitos a largo plazo y que el abordaje puede requerir acompañamiento psicológico. “El trabajo ideal también del nutricionista es acompañado de un psicólogo”, expresó, aunque reconoció que muchas veces se debe adaptar el plan a la realidad económica y social de cada paciente.
“Uno tiene que adaptar, tiene que tener en cuenta el trabajo, la actividad física y también la economía de ese paciente”, concluyó.




