Gerardo Correa, secretario General del Sindicato de Químicos, expuso el presunto fraude laboral de la firma, y alertó sobre el riesgo de graves enfermedades que sufren los trabajadores al manipular productos químicos sin protección sindical.
”Cuando el miedo al desempleo es más fuerte que el bolsillo, ocurren abusos silenciosos”, dijo Correa. Señalando que, hoy, operarios chaqueños están gastando dinero propio en transporte para asistir a una fábrica que no les deposita su salario desde hace tres meses.
Durante su participación en CGT Chaco Stream, Gerardo Correa, secretario General del Sindicato de Empleados Químicos del Chaco, expuso sin filtros el conflicto que atraviesan los trabajadores de la firma Gualok SRL.
Según detalló el dirigente, la empresa intentó ejecutar un “preventivo de crisis”, maniobra legal que fue rechazada de plano por la Dirección Provincial de Trabajo al comprobarse que sus balances no eran negativos.
Ante este revés institucional, la patronal accionó directamente contra los operarios: los forzó a reducir su jornada a 4 horas y cortó el pago de sueldos desde el mes de julio. En ese sentido, el gremio advierte que la empresa busca el desgaste psicológico y económico del personal para forzar renuncias encubiertas, mientras los trabajadores asisten a sus puestos por temor a despidos represivos.
A este ahogo económico se le suma una advertencia crítica sobre la integridad física del trabajador. Precisamente, Gerardo Correa alertó sobre las consecuencias fatales de tener operarios no encuadrados en el Convenio Colectivo Químico: manipular cloro, agroquímicos y ácidos – sin la protección específica que supervisa el sindicato – provoca daños irreversibles como pérdida de audición severa, quemaduras y un alto riesgo de desarrollar enfermedades graves por exposición tóxica.




