El coordinador provincial del programa Ñande, Abel Silva, explicó en CIUDAD TV los alcances de la iniciativa destinada a pequeños y medianos productores del Chaco. El plan prevé asistencia técnica, entrega de herramientas e impulso a la comercialización para fortalecer el arraigo rural y las economías regionales.
Silva señaló que Ñande —palabra guaraní que significa “nuestro”, “nuestra” o “nosotros”— apunta a “fomentar el arraigo en la ruralidad” y potenciar actividades productivas vinculadas al campo, las chacras, ladrillerías, carbonerías y otros emprendimientos de pequeña escala distribuidos en el territorio provincial.
“Es un programa de desarrollo rural orientado a los pequeños y medianos productores de la provincia del Chaco para fomentar el arraigo en la ruralidad, para poder potenciar cada uno de los trabajos que se realizan en el campo”, explicó.
El funcionario detalló que la propuesta se organiza sobre tres ejes principales: capacitación y asistencia técnica, provisión de herramientas e insumos y acompañamiento para la comercialización. “Nosotros hacemos hincapié en la entrega según la demanda, la contratación previa del equipo técnico que nos acompaña y el seguimiento”, sostuvo.
En ese sentido, aclaró que el objetivo no es enseñarles a producir a quienes ya trabajan en el ámbito rural, sino fortalecer los conocimientos existentes. “No para enseñar al pequeño productor qué debe hacer ni cómo, porque eso ya lo sabe, sino potenciar lo que ellos ya saben para un mejor aprovechamiento de esas herramientas, del suelo, de la tierra y de las horas de trabajo también”, afirmó.
Cómo acceder al programa
Silva explicó que el acceso al programa será mediante una solicitud directa presentada por el productor, quien deberá describir su emprendimiento y detallar qué necesita para iniciarlo o fortalecerlo.
“Es una nota de pedido donde el pequeño productor nos cuenta resumidamente cuál es su proyecto que quiere iniciar o que ya lo tiene iniciado y lo quiere fortalecer y qué necesita para ello”, indicó.
A partir de ese pedido, un equipo técnico realizará una evaluación en territorio para corroborar las necesidades planteadas y definir qué tipo de asistencia puede brindarse.
“Corroboramos el lugar y de ahí establecemos los criterios y la posibilidad, de acuerdo con lo que contamos, para poder asistirlo con asistencia técnica, entrega de insumos o las dos cosas”, precisó.
Como ejemplo, explicó que un productor apícola podría solicitar materiales específicos para ampliar su actividad o capacitaciones puntuales, mientras que otros productores pueden requerir asistencia técnica sobre sanidad animal, producción o manejo de cultivos.
Sin embargo, reconoció que existen limitaciones presupuestarias. “No tenemos para cubrir la demanda de todos los pequeños productores en todos los que nos solicitan, pero sí es más fácil la asistencia técnica porque eso vamos coordinando y los técnicos están a disposición”, explicó.
El desafío de la comercialización
Uno de los puntos centrales del programa será acompañar a productores que trabajan de manera informal o con dificultades para insertarse en circuitos de venta formales.
Silva indicó que el equipo incluye profesionales contables y técnicos que ayudarán a los productores a regularizar su situación tributaria y avanzar hacia esquemas de comercialización.
En ese marco, remarcó la importancia de impulsar ferias locales como espacios de venta directa, sin intermediarios. “Les permite a ellos poder vender mejor y poner el precio de su producto para que no exista un intermediario que ponga precio a su trabajo, a su esfuerzo, a su sacrificio”, expresó.
Como ejemplo, mencionó el caso de pescadoras artesanales de Barranqueras y Puerto Vilelas que participan de ferias en la plaza 25 de Mayo de Resistencia. Según contó, tras varias jornadas de comercialización lograron adquirir equipamiento propio.
“En cuatro o cinco ferias ya se pudieron comprar un freezer propio, que antes lo prestábamos nosotros”, relató.
Silva explicó que Ñande surge como complemento del Programa de Desarrollo Rural (Proder), organismo que actualmente coordina y que reemplazó al ex Instituto de Agricultura Familiar y Economía Popular (IAFEP).
Según indicó, durante recorridas por el interior provincial detectaron dificultades administrativas en los consorcios rurales y ladrilleros, lo que limita la transferencia de fondos. “Son 105 en toda la provincia y solamente el 10% de ellos están regularizados o al día”, afirmó.
Detalló que muchos consorcios presentan atrasos en balances, rendiciones o renovación de autoridades, situación que impide acceder a financiamiento previsto por ley.
Frente a ese escenario, sostuvo que Ñande busca funcionar como una herramienta complementaria para evitar que los tiempos burocráticos afecten la producción. “El tiempo de siembra, el tiempo de cosecha, no espera la burocracia del Estado”, señaló.
“Acercar la brecha” con el interior
El coordinador aseguró que otro de los objetivos del programa es reducir las distancias entre el Estado y los productores rurales, especialmente en zonas alejadas de los centros urbanos.
“Ñande viene a tratar de acercar esa brecha”, sostuvo. “La intención que tenemos es ir hasta su chacra, hasta su lugar, hasta su ladrillería o carbonería y no que ellos se tengan que trasladar hasta Resistencia para hacer un trámite”, agregó.
Finalmente, Silva remarcó que el propósito del programa es fortalecer las economías regionales y sostener el arraigo en el campo. “Queremos fomentar y hacer que la gente se quede en la ruralidad, porque entendemos que es el primer eslabón de la producción”, concluyó.




