El bioquímico y perito del Ministerio Público Fiscal de Corrientes, Diego Rinaldi, explicó los alcances del uso del fentanilo en Argentina que, según indicó, se encuentra sometido a controles severos, a partir de las más de 30 muertes que ya se registran en el país por el suministro de fentanilo contaminado.
“Lo que pasó a nivel nacional no es tanto culpa del fentanilo, sino de la contaminación microbiana. Cuando es en situaciones hospitalarias se controla por el Departamento de Toxicología, digamos, que no se haya pasado el umbral farmacológico, inclusive los niveles farmacológicos también se controlan y se hacen ciertos monitoreos de que la droga esté entre los límites permitidos”, explicó Rinaldi.
En ese sentido, subrayó que “en esta situación particular parecería ser que no es tanto el fentanilo el responsable, si bien fue el vehículo, sino la contaminación microbiana con bacterias que son resistentes a antibióticos, y eso fue lo que produciría el deceso de las personas”.
El control del Estado
“El problema con el fentanilo es que es una droga que con muy pequeñas concentraciones produce efecto. Entonces la posibilidad latente siempre está”, reconoció Rinaldi. No obstante aseguró que “todavía no tenemos el problema que tuvo Estados Unidos con la crisis del fentanilo, que lo ubicó después de las drogas duras, como la heroína y la cocaína, en la tercera droga de abuso produciendo más de 90.000 muertes”. En ese sentido, explicó que en Estados Unidos “es como que en cierta forma liberó las restricciones al uso del fentanilo para cualquier dolencia neuromuscular”. Y subrayó: “nosotros todavía tenemos como Estado una política de controlar este tipo de sustancias, como muchísimos países del mundo”.
“Para la compra y venta y el uso de ciertos fármacos que son o estupefacientes o psicofármacos, hay controles muy severos y mientras eso no se escape, digamos, de las vías legales, es algo que puede estar controlado”, reflexionó.
Rinaldi recordó que “nosotros tenemos un caso de que no se entiende por qué mezclaron drogas estimulantes con sedantes, pero el caso más reciente que todo el mundo debe conocer, acordarse, es la cocaína cortada, por así decirlo, con carfentanil. El carfentanil es más potente que el fentanil. Es una molécula modificada de fentanil que lo hace mucho más potente con menor dosis”.
El bioquímico reveló que “el fentanil es muy potente, tiene una acción 50 veces más poderosa que la morfina, y la morfina ya es una droga muy fuerte. Sintéticamente, lograron un analgésico que sea muy superior a la morfina, pero son analgésicos que se usan en situaciones extraordinarias, un politraumatizado o un enfermo oncológico en ciertas condiciones médicas”.
“No hay que liberar ese fármaco porque produce una gran capacidad de adicción, al ser humano le produce sedación y bienestar, pero el límite entre lo farmacológico y lo toxicológico o lo letal es muy, pero muy fino. Si uno sobrepasa la dosis tóxica, que son 2 miligramos, o sea, la punta de un lápiz, es letal”, alertó.




