El abogado de la familia Roseo, Gustavo Del Corro, analizó la investigación que tiene nuevamente a Luis Raúl “Gusano” Menocchio como principal imputado, esta vez por una presunta organización narcocriminal que habría comandado desde la Unidad 6 de Rawson. El letrado recordó su participación en el juicio por el doble homicidio de Manuel Roseo y Nélida Bartolomé y advirtió sobre la capacidad de liderazgo y organización del condenado.
Luis Raúl “Gusano” Menocchio vuelve a estar en el centro de una investigación judicial por su presunta capacidad para continuar manejando una estructura criminal desde el interior de una cárcel. La nueva causa, que tramita en la Justicia Federal de Chubut, lo señala como supuesto líder de una organización narcocriminal que habría operado desde la Unidad 6 de Rawson, con ramificaciones en distintas provincias y conexiones con el norte argentino.
El caso volvió a poner bajo la lupa el pasado criminal de Menocchio y, especialmente, su capacidad para construir estructuras y mantener vínculos con personas que se encontraban fuera de los establecimientos penitenciarios.
En declaraciones a CIUDAD TV, el abogado Gustavo Del Corro, quien representó como querellante a la familia de Manuel Roseo durante el juicio por el doble homicidio, recordó los antecedentes del denominado “Gusano” y aseguró que la posibilidad de que continúe delinquiendo desde una prisión no resulta sorpresiva.
Dos condenas a prisión perpetua
Del Corro participó de las audiencias del juicio oral en el que Menocchio, Salvador Borda, Claudio Gómez y Gómez Niño Sosa fueron condenados a prisión perpetua por el homicidio de Manuel Roseo y Nélida Bartolomé.
El abogado recordó que, según lo establecido durante aquel proceso, fueron cuatro los integrantes de la banda condenados, aunque se sospechaba que habían participado más personas en el ataque.
Según reconstruyó, el objetivo inicial habría sido obligar a Roseo a firmar un boleto de compraventa. Ante la negativa del empresario, la situación terminó con su asesinato junto a Nélida Bartolomé.
Al referirse específicamente a Menocchio, Del Corro lo describió como un delincuente con una extensa trayectoria y una capacidad organizativa que, según su experiencia durante el juicio, excedía ampliamente la de un delincuente común.
Una trayectoria criminal marcada por fugas y cambios de identidad
El abogado repasó algunos de los episodios que forman parte del historial delictivo de Menocchio y sostuvo que comenzó su actividad criminal desde muy joven.
Recordó que pertenecía a una familia de Misiones vinculada a la actividad yerbatera y que, tras una maniobra relacionada con el vaciamiento del Banco Provincial de Misiones, debió fugarse a Paraguay.
Según relató, posteriormente se instaló en ese país y montó una empresa de televisión por cable, aunque volvió a quedar involucrado en hechos criminales y debió escapar nuevamente.
Del Corro también mencionó el asesinato de dos personas cuyos cuerpos habrían sido ocultados dentro de estructuras de cemento y, posteriormente, su llegada a Corrientes bajo otra identidad y con modificaciones en su rostro producto de cirugías.
Fue allí donde, según recordó el abogado, Menocchio terminó involucrado en el homicidio del cineasta Claudio Nozzi. “Bueno, la cadena del delito fue larga”, resumió.
“Tenía una capacidad organizativa muy marcada”
Uno de los aspectos que más llamó la atención de Del Corro durante el juicio por el doble homicidio fue la cantidad de personas que aparecían vinculadas con Menocchio.
“Se descubrió de que había una cantidad enorme de personas vinculadas a él que le respondían a él”, sostuvo.
El abogado señaló que entre esas personas había profesionales, escribanos de renombre y funcionarios que, según la investigación desarrollada durante el juicio, habrían estado a disposición del condenado.
“Él tenía una capacidad organizativa muy muy marcada, un liderazgo muy marcado sobre la gente”, afirmó.
A partir de esa característica, Del Corro comparó, “salvando las distancias de cantidad de delitos”, su capacidad para dirigir estructuras criminales con la de reconocidos jefes del narcotráfico internacional como Joaquín “El Chapo” Guzmán y Pablo Escobar Gaviria.
Para el abogado, que Menocchio opere desde la cárcel “no es ninguna novedad”
La nueva investigación no sorprendió a Del Corro. Por el contrario, sostuvo que durante el tiempo que Menocchio estuvo detenido en Argentina ya había mostrado una capacidad similar para obtener privilegios y acceder a elementos que le permitían mantener comunicaciones con el exterior.
“La verdad que no, porque lo que revela esta actuación de Menocchio desde la cárcel ya la había tenido acá cuando estuvo preso”, afirmó.
El abogado aseguró que durante aquella etapa Menocchio habría conseguido condiciones especiales de detención.
“Estuvo en una celda la que la hizo al condicionar a su comodidad con hasta tenía baño dentro de la celda tenía comodidades especiales que había había conseguido lograr por supuesto que de manera corrupta vaya a saber pagándole a quién pero él tenía una celda donde tenía disponía de muchas comodidades computadoras, teléfonos, no sé cuántos teléfonos tenía”, relató.
Para Del Corro, la situación actual vuelve a exponer las deficiencias del sistema penitenciario argentino.
“Esto te demuestra la fragilidad del sistema carcelario, del sistema penitenciario argentino”, sostuvo.
“La droga no entra sola”
El abogado fue especialmente crítico con la posibilidad de que una persona detenida pueda continuar vinculada a actividades narcocriminales.
“Acá en la Argentina, esto de que Menocchio esté manejando desde la cárcel una banda de narcotráfico no es ninguna novedad”, afirmó.
En ese sentido, apuntó contra los mecanismos de control dentro de los establecimientos penitenciarios y sostuvo que la circulación de drogas y dispositivos de comunicación supone necesariamente la existencia de personas que facilitan esos ingresos.
“Tengo entendido de que en las cárceles se consume más droga que afuera de las cárceles, y la droga no entra sola, la droga la hacen entrar, la hacen entrar quienes la hacen entrar, los funcionarios que trabajan a cambio de dinero”, manifestó.
Para el abogado, esa situación evidencia “un alto grado de corrupción” y vuelve vulnerable al sistema penitenciario.
El antecedente de Rosario
Del Corro también recordó el caso de organizaciones narcocriminales que fueron comandadas desde cárceles de Santa Fe.
“Fijate vos lo que pasó con los monos en Rosario. En Rosario comandaban, y no sé si nos siguen comandando, redes de narcotráfico multimillonaria desde la cárcel, con teléfonos, con una cantidad enorme de capacidad de comunicación y de organización”, señaló.
A partir de esos antecedentes, sostuvo que el problema excede el caso puntual de Menocchio.
“Entonces quiere decir de que nosotros estamos mal como institución, el país está mal como institución”, afirmó.
Y advirtió: “Esto pone un riesgo a todos los ciudadanos”.
La preocupación de la familia Roseo
La nueva investigación también volvió a generar preocupación entre los familiares de Manuel Roseo, asesinado junto a Nélida Bartolomé.
Del Corro explicó que mantuvo conversaciones con integrantes de la familia, quienes temen que la capacidad de Menocchio para mantener contactos y organizar actividades criminales desde prisión pueda representar un riesgo.
“Esto pone un riesgo a todos los ciudadanos, bien, a la misma familia de Roseo, a los hijos de Roseo los pone en peligro”, sostuvo.
La preocupación también está vinculada con la situación penitenciaria de Menocchio y las posibilidades de que, eventualmente, pueda acceder a algún beneficio de libertad.
¿Puede Menocchio recuperar la libertad?
Ante la consulta sobre una eventual liberación dentro de algunos años, Del Corro consideró que el escenario resulta poco probable.
“Además, ¿sabés qué? Tiene dos prisiones perpetuas. Sí. Dos sentencias de de prisión perpetua”, recordó.
El abogado explicó que, en determinados casos, las personas condenadas a prisión perpetua pueden solicitar la libertad condicional una vez cumplido el plazo previsto por la legislación, aunque consideró que la situación de Menocchio es diferente debido a sus dos condenas y sus antecedentes.
“En este caso no no creo que le puedan conceder mucho menos con los antecedentes que tiene y mucho menos todavía con con estos últimos hechos que están revelando de que él sigue operando dentro del delito”, sostuvo.
“No existe un sistema penitenciario seguro”
Para Del Corro, el principal problema que deja expuesto la nueva causa no es solamente la figura de Menocchio, sino la capacidad del sistema penitenciario para impedir que un detenido continúe dirigiendo actividades criminales.
“Lo peligroso es primero que se trata de una persona súper inteligente con una capacidad organizativa fuera de lo común y y que no existe un sistema carcelario, un sistema penitenciario seguro”, afirmó.
La investigación federal que ahora vuelve a poner a Menocchio en el centro de la escena deberá determinar cuál fue exactamente su rol en la estructura narcocriminal y qué responsabilidad tuvieron las personas que habrían actuado como sus enlaces desde el exterior.
Mientras tanto, el caso vuelve a poner bajo discusión una problemática que excede a una sola causa: la capacidad de organizaciones criminales para mantener sus negocios, comunicaciones y estructuras de poder incluso cuando sus principales referentes se encuentran privados de su libertad.




