En medio de la alerta sanitaria por la detección de un caso de tuberculosis en la Escuela Normal Sarmiento de Resistencia, la reconocida médica neumonóloga Alicia Michelini brindó una entrevista en CIUDAD TV en la que despejó mitos, advirtió sobre el estigma social que aún persigue a la enfermedad y llamó a fortalecer la prevención en la provincia.
El episodio en la institución educativa, confirmado esta semana, involucra a un estudiante de tercer año y motivó la activación de protocolos sanitarios. Según informaron fuentes oficiales, 34 alumnos considerados “contactos estrechos” deberán realizarse controles médicos, incluyendo radiografías de tórax y la prueba PPD, que detecta si hubo contacto con el bacilo de la tuberculosis. El joven diagnosticado permanecerá fuera de las aulas hasta después del receso invernal .
Una enfermedad silenciosa y de evolución lenta
Michelini explicó que, a diferencia de otras patologías respiratorias agudas, la tuberculosis tiene una evolución particularmente lenta, lo que muchas veces dificulta el diagnóstico. “Un adulto que tiene contacto con el bacilo puede llegar a tener síntomas recién después de dos años”, señaló la especialista. “Por eso cuando uno sospecha que un niño o un adulto tiene tuberculosis, pregunta por el contacto epidemiológico, y a veces la persona no lo sabe decir porque ni siquiera se acuerda con quién convivió hace seis meses”.
La médica subrayó que los síntomas –tos persistente de más de 20 días, decaimiento, sudoración profusa, fiebre vespertina y pérdida de peso– son inespecíficos, lo que convierte a la sospecha clínica en una herramienta fundamental. “Aquél paciente que consulta persistentemente, que no es solamente un cuadro viral de tres o cinco días, sino que tiene 20 días de tos, más decaimiento, más inapetencia o picos de fiebre, eso ya llama la atención”, advirtió.
La doctora, quien se desempeñó como directora del Hospital Pediátrico Avelino Castelán de Resistencia, afirmó que el Chaco es una provincia donde la sospecha de tuberculosis debe ser muy alta. “El médico lo tiene que pensar. Sobre todo en pediatría, ante un cuadro respiratorio persistente, es lo primero que se piensa”, sostuvo.
Sin embargo, el diagnóstico en niños presenta desafíos particulares. A diferencia de los adultos, en quienes el bacilo puede identificarse en muestras de esputo, en los más pequeños “generalmente no eliminan los bichitos”, por lo que se necesita recurrir a pruebas indirectas como la radiografía de tórax y la prueba PPD. Michelini advirtió que, dependiendo del estado nutricional del niño, esta última puede dar falsos negativos.
El estigma, un obstáculo para el tratamiento
Uno de los puntos más destacados de la entrevista fue la reflexión sobre el estigma social que aún envuelve a la tuberculosis. “Siempre se piensa que la tuberculosis la va a tener el aborigen, el pobre, y hoy en día la puede tener cualquier persona”, afirmó Michelini. “Hemos atendido hijos de policías, hijos de guardiacárceles que se contagian con los presos. No es solamente de la gente humilde”.
Esa discriminación, advirtió, lleva a que muchas personas abandonen el tratamiento, que se extiende por seis meses. “En el adulto es más frecuente el abandono. Socialmente hay vergüenza de hablar de la tuberculosis”, lamentó.
La especialista también se refirió a la vacuna BCG, que se aplica al recién nacido para prevenir las formas graves de la enfermedad. Si bien destacó que en los hospitales regionales de la provincia la cobertura es buena, advirtió que a nivel nacional la vacunación cayó al 80% durante la pandemia, muy por debajo de la meta del 95% recomendada.
Uno de los principales problemas que enfrenta la provincia es el acceso a los estudios en zonas alejadas del interior. “La PPD no es algo accesible que se haga en todos los pueblos, ni la placa. A veces llegar a un hospital regional es difícil. Eso exige que el médico generalista o el pediatra tome decisiones sin contar con todas las herramientas”, explicó.
La doctora confirmó que hasta diciembre de 2025, los casos de tuberculosis en el Chaco habían aumentado un 18% con respecto al año anterior. Este dato se alinea con las estadísticas nacionales que indican un incremento del 3,9% en 2025 respecto a 2024 y un alarmante 79,7% desde 2020 . Las provincias con mayor carga son Jujuy, Salta, Buenos Aires y el Chaco .
Los grupos más vulnerables
Michelini remarcó que los niños menores de cinco años y los adolescentes son grupos de especial riesgo. “En el adolescente, todo su organismo está pensando en su desarrollo y crecimiento, y las defensas bajan un poco. Por eso aparece la tuberculosis”, explicó. A nivel nacional, el grupo de 15 a 44 años concentra el 60,7% de los casos, y los menores de 20 años representan el 16,6% .
Ante la pregunta sobre si la tuberculosis resurgió, la médica fue contundente: “La enfermedad nunca desapareció. Lo que pasa es que si hablamos de registro, bajó muchísimo porque no había tantas consultas. Pero también tenemos un problema importante de accesibilidad”.
La entrevista se da en un contexto de creciente preocupación por la situación sanitaria en el norte chaqueño, donde comunidades wichí denunciaron en los últimos días muertes evitables por tuberculosis y desnutrición, y mantienen un acampe masivo en el acceso a Nueva Pompeya reclamando ambulancias, insumos y médicos . La provincia, que concentra algunos de los peores indicadores socioeconómicos del país, registra desde hace años una alta incidencia de tuberculosis asociada a condiciones de hacinamiento y vulnerabilidad.
A pesar del panorama, Michelini llevó un mensaje de esperanza: “Una vez que se inicia el tratamiento, a los 30 o 60 días la persona puede tener una vida totalmente normal. El problema es que se discrimina, que no se entiende que si cumple el tratamiento, no contagia”.
La médica insistió en que la sociedad debe comprender que la tuberculosis tiene cura y que el tratamiento, provisto por el Programa Nacional de Tuberculosis, está disponible en todo el país. “Por eso es importante este tipo de charlas: para que la sociedad sepa que cumpliendo el tratamiento se mejora, se protege al grupo familiar y se puede insertar nuevamente en la escuela o el trabajo”, concluyó.




