Paraguay advierte que la acumulación de sedimentos en la desembocadura del Bermejo vuelve a complicar el tránsito de barcazas y barcos en uno de los corredores fluviales clave para las exportaciones sudamericanas. El problema recurrente persiste sin soluciones estructurales y vuelve a poner en alerta a la navegación comercial.
La sedimentación en el rio Bermejo se consolidó en estos primeros días de 2026 como un nuevo factor de riesgo para la Hidrovía Paraguay Parana, la principal ruta fluvial que conecta la producción del corazón de Sudamérica con los mercados globales. El fenómeno se repite año tras año sin que existan medidas de fondo para atacarlo de forma permanente.
Desde la Administración Nacional de Navegación y Puertos (ANNP) de Paraguay se informó que los trabajos se concentran actualmente en dragar la zona de la desembocadura, donde a acumulación de arena y limo se traduce en una reducción significativa de los calados disponibles.
Desde esa entidad señalaron que la sedimentación “no permite Ilegar al primer puerto”, describiendo con crudeza las limitaciones operativas que generan los bancos sedimentarios.
Un problema recurrente sin respuestas de fondo
La situación no es nueva. El Bermejo históricamente aporta grander volúmenes de sedimentos al sistema fluvial Paraguay Parana debido a la extension de su cuenca y su dinámica propia. Esa carga sedimentaria, combinada con niveles fluctuantes del rio Paraguay, favorece la formación de bancos que estrechan los canales de navegación y reducen los calados operativos.
Pese a que se anuncian reuniones técnicas y operativos de dragado para mitigar los efectos más inmediatos, el problema de fondo persiste.
Cada temporada hidrológica, los sedimentos arrastrados por el Bermejo se depositan en puntos calicos.
La situación requiere intervenciones costosas y temporarias que no atacan as causas que generan esa acumulación constante.
Operadores fiuviales y Cámaras vinculadas a la logística ya habían advertido en 202S que la combinación de la sedimentación del Bermejo y la bajante del rio Paraguay generaria nuevos cuellos de botella en la Hidrovía, con impactos director en la cadena logística regional.
Dragado puntual frente a ausencia de medidas estructurales
La respuesta tradicional de los organismos responsables ha sido el dragado periódico de los bancos formados por los sedimentos.
Si bien estas intervenciones son necesarias para mantener abiertos los pasos de navegación, no constituyen una solución de largo plazo.
Expertos señalan que se requiere una politica de manejo sedimentario integral.
Esta debe incluir monitoreo permanente, obras hidráulicas y abordaje de las causas que generan estos depósitos.
Sin eso, cada año habrá que volver a enfrentar los mismos obstáculos.
El dragado, además, es costoso y técnicamente complejo en zonas donde el aporte de sedimentos resulta constante y elevado.
Incluso en zonas donde las condiciones hidrológicas cambian rápidamente, especialmente en épocas de bajante.
Impactos para el comercio y Ia logística fluvial
La Hidrovía Paraguay-Paraná es un corredor comercial estratégico para Argentina, Paraguay, Bolivia y Brasil.
La acumulación de sedimentos y la consecuente restricción de calados obliga a fragmentar cargas, aumentar tiempos de navegación y encarecer costos logísticos. Esto termina trasladándose a los exportadores y afectando la competitividad de la producción regional en los mercados internacionales.
Además, la incertidumbre sobre la profundidad permanente limita la planificación operacional de las empresas de transporte fluvial y de los puertos ribereños, generando demoras y mayores riesgos operativos.
La sedimentación como síntoma de una falta de estrategia
La repetición periódica de este problema pone en evidencia que la sedimentación no es un episodio aisado. En tal sentido, se trata de un fenómeno estructural del sistema fluvial que nunca fue abordado con políticas de largo plazo.
Mientras las soluciones que se discuten siguen siendo técnicas y reactivas -centradas en reuniones y en trabajos de dragado que solo alivian parcialmente la situación – la vía navegable queda expuesta a los mismos fallos de siempre.
Sin una estrategia integral de manejo de sedimentos, que combine inversión pública y coordinación regional, el río Bermejo seguirá representando un obstáculo permanente para la Hidrovía.
Y esa falencia seguirá teniendo efectos negativos para la logística, el comercio y las economías vinculadas a esta arteria fluvial.
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