El intendente Marcelo González explicó que, por el momento, la situación en Puerto Vilelas no es grave, aunque la crecida del río Paraná ya provocó el corte del camino hacia Isla Soto. El municipio trabaja en obras y logística para anticiparse a un escenario de mayor impacto.
En diálogo con CIUDAD TV, González señaló que el Paraná todavía se mantiene encausado y que la zona de pequeños productores no presenta afectaciones importantes. Sin embargo, advirtió que el actual escenario sirve como referencia para prepararse ante la posibilidad de que el fenómeno de El Niño alcance una mayor magnitud.
“Esto es una muestra de lo que puede llegar a ser si el fenómeno se manifiesta en su mayor exposición”, sostuvo el intendente, quien remarcó que desde el municipio vienen trabajando desde hace meses en medidas de prevención.
Entre las tareas realizadas mencionó el fortalecimiento, nivelación y consolidación de un muro de contención en Colonia Tacuarí, además de trabajos de zanjeo, entubamientos, cambio de tubos y mejoras en los sistemas de bombeo, de acuerdo con las posibilidades y recursos municipales.
González también indicó que el municipio presentó ante el Gobierno provincial una serie de demandas vinculadas con obras de mayor escala y costo. “Lo que solicitamos son obras, en realidad, y que ellos determinen cómo lo van a desarrollar”, explicó, y señaló que plantearon la problemática ante el ministro de Gobierno.
El intendente sostuvo que el municipio está evaluando el posible impacto de una crecida en su máxima expresión, aunque aclaró que todavía no es posible determinar con precisión la magnitud que podría alcanzar el fenómeno.
“Esperemos que sea la mínima y entonces puede ser manejable, de modo tal de que no impacte sobre más vecinos”, expresó. En ese marco, señaló que la principal preocupación está puesta en los sectores ubicados fuera de las defensas, particularmente en las zonas bajas y rurales.
En esos sectores, explicó, ya mantienen contacto con productores y pescadores para conocer la situación de las familias y avanzar en una planificación para eventuales reubicaciones. “Estamos trabajando en todo lo que sea la logística para hacer, por ejemplo, ranchadas para ubicarlos en lugares altos”, detalló.
También se analiza la disponibilidad de escuelas, galpones y otros espacios que puedan funcionar como lugares de evacuación, mientras el municipio trabaja en la provisión de elementos necesarios para responder ante una eventual emergencia.
“Donde va mayormente a impactar es en la zona productiva, la zona rural”, afirmó González. En ese sentido, indicó que los productores también se están preparando para retirar sus animales y parte de su producción antes de una eventual suba del nivel del agua.
El municipio, además, articula con vecinos de distintos sectores de la planta urbana un plan de acción para informar sobre las medidas previstas y reducir el impacto del fenómeno.
Como antecedente, González recordó la crecida registrada entre octubre y noviembre de 2023. En aquella oportunidad, explicó, el río tuvo una crecida importante, aunque la ausencia de lluvias intensas favoreció a la zona urbana. El impacto fue mayor en los sectores periurbanos y rurales ubicados fuera de los recintos de defensa.
Sin embargo, advirtió que un escenario en el que la crecida se prolongue durante dos o tres meses podría generar mayores dificultades, especialmente para la producción, la economía y para las familias que eventualmente deban ser reubicadas y asistidas.




