La justicia brasileña halló culpables al exdiputado Chiquinho Brazao y a su hermano Domingos Brazao, exlegislador de Río de Janeiro. La pena será fijada luego por los magistrados.
La Corte Suprema de Brasil halló culpables este miércoles al exdiputado Chiquinho Brazao y a su hermano Domingos Brazao, exlegislador de Río de Janeiro, de haber ordenado el asesinato de la concejala Marielle Franco en 2018.
La pena, que llega 8 años después del crimen que expuso los vínculos entre la política y el crimen en Río de Janeiro, será fijada luego por los jueces de la Corte en Brasilia.
La concejal, activista negra y lesbiana Marielle Franco fue asesinada a tiros el 14 de marzo de 2018 por el expolicía Ronnie Lessa, quien luego confesó haber perpetrado el crimen por orden de los hermanos Brazao.
Franco tenía 38 años cuando fue asesinada mientras viajaba en auto por el centro de Río de Janeiro. En el atentado también murió su chofer, Anderson Gomes.
Este miércoles, la Corte Suprema de Brasil determinó que los Brazao ordenaron el crimen como represalia por el trabajo político de Franco contra las milicias, grupos criminales que controlan zonas enteras de barrios populares de la ciudad carioca.
Los hermanos fueron hallados culpables de doble homicidio calificado, organización criminal armada y la tentativa de homicidio de una asesora de Franco que sobrevivió al ataque.
Los Brazao “no solo tenían contacto con la milicia. Ellos eran la milicia”, afirmó el magistrado Alexandre de Moraes, a cargo de este juicio que conmocionó a Brasil.
Desde el concejo municipal, Franco se esforzó por impedir la expansión de las urbanizaciones clandestinas en barrios pobres, una de las mayores fuentes de ingreso para las milicias. En ese marco, la Corte consideró que Franco fue asesinada para dar un mensaje a la clase política carioca.
Racismo y misoginia
Las milicias fueron creadas en Rio hace unos 40 años por expolicías como células de autodefensa contra el narcotráfico y se convirtieron rápidamente en temibles bandas que practican todo tipo de extorsiones.
En la audiencia del martes, la defensa clamó la inocencia de los Brazao pero admitió los vínculos del poder local con el crimen. “Quien hace política en Rio y nunca les pidió votos a narcotraficantes o milicianos, que tire la primera piedra”, dijo Cleber Lopes, abogado de Chiquinho Brazao.
La Corte Suprema, por su parte, señaló el “racismo” y la “misoginia” de los condenados. Franco era “una mujer pobre, una mujer negra que se atrevió a ir en contra de los intereses de milicianos, hombres y blancos”, remarcó Moraes.
“Este proceso me ha hecho mucho daño espiritualmente, mucho daño psicológicamente”, expresó a su vez la magistrada Carmen Lucia, única mujer de la Corte Suprema. “¿Cuántas Marielles permitirá Brasil que sean asesinadas?”, se preguntó la jueza.
Según la Corte, el interés que generó este caso tomó por sorpresa a los hermanos Brazao, ya que “no esperaban tal repercusión” tras el asesinato de Franco.
Página 12




