En el Día Internacional de las Pymes organizado por la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME) evaluó que la solución para la crisis del sector son “políticas de Estado que piensen para adelante y no para atrás”.
Ante un escenario que suele ser hostil con las expresiones del peronismo, el gobernador Axel Kicillof expuso ante decenas de empresarios pymes y dijo que el presidente Javier Milei encabeza una etapa de “destrucción de capacidades productivas” de la Argentina. En el Día Internacional de las Pymes organizado por la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME) evaluó que la solución para la crisis del sector son “políticas de Estado que piensen para adelante y no para atrás”.
En el encuentro realizado el Golden Center Eventos de la Ciudad de Buenos Aires se realizó una evaluación de la situación actual de los diversos sectores, al tiempo que puso en valor el rol del empresariado en la generación de empleo. “Una de las más grandes potencialidades de la Argentina es su capacidad empresarial”, dijo el gobernador en un guiño a los presentes. Por eso, expuso la propuesta de “plantear una inserción inteligente en el mundo, no destruir nuestra industria y pymes”.
En clave electoral, sostuvo que “es con los empresarios pymes que hay que construir una Argentina mejor, con políticas de Estado que piensen para adelante y no para atrás; con la universidad, con la ciencia y la tecnología” y ponderó: “Eso está acá y está en juego ahora, cuentan con nosotros”.
En su intervención, el mandatario bonaerense expuso algunas estadísticas del mundo productivo, industrial y, particularmente, de las pequeñas y medianas empresas en comparación con finales del año 2023.
“Estamos viviendo una de las etapas de destrucción de las capacidades productivas e industriales más profundas de nuestra historia. Lo que digo es fácil de fundamentar. Desde que inició su gobierno Milei se perdieron 340 mil puestos de trabajo formales; la informalidad es cerca de medio millón de puestos de trabajo. Al mismo tiempo que esto ocurría, se destruyeron, se aniquilaron 26.000 empresas”, lanzó el gobernador.
Kicillof dio cuenta del impacto de esos números en la provincia de Buenos Aires que, al ser el territorio más poblado y extenso del país, concentra a la mitad de esas empresas. Como contracara, señaló que los tres sectores ganadores del modelo actual son la minería, la producción primaria de petróleo y gas; y la intermediación financiera, al tiempo que expuso que “dan bien los datos agropecuarios en su conjunto”.
Por ejemplo, la provincia de Buenos Aires es la mayor productora de girasol, una producción que creció sustancialmente en los últimos años. Así, mientras que en la campaña 2020/21 la superficie implantada fue de 990 mil hectáreas, la de este año alcanzó en la provincia un millón 270 mil hectáreas, una expansión del 28 por ciento.
Todo eso en detrimento de la caída del consumo masivo y de la industria en su conjunto, el turismo y la construcción. “Todos los rubros que dan empleo, donde anidan las pymes, donde tenemos capital acumulado de conocimiento empresario”, lamentó Kicillof.
En su análisis, expuso que los datos no son consecuencia de “algo falla o que falta un tiempito”, sino que “es una cuestión de política económica”. “Se está tratando de llevar adelante un proceso de reestructuración de la matriz productiva argentina como pocas veces se intentó y los perjudicados están en esta sala”, interpeló a los presentes.
“Es un problema de política cambiaria, el tipo de cambio es desfavorable para la industria nacional y se suma la apertura indiscriminada de exportaciones. Hay competencia desleal para el empresario argentino y no es la primera vez”. Luego, comparó con la situación internacional y señaló que los países como China o Estados Unidos, además de los bloques económicos mundiales pusieron “el objetivo de no perder una sola empresa, si para eso hace falta poner aranceles lo hacen”.
Esta presentación llegó un día después de que el mandatario y su ministro de Desarrollo Agrario, Javier Rodríguez, se reunieran con los directivos Louis Dreyfus Company (LDC), empresa agroindustrial que realizará una inversión de 400 millones de dólares para construir una planta de molienda multisemillas en Bahía Blanca.
El proyecto consiste en el establecimiento de una planta de molienda que procesará girasol, soja, colza y camelina; y se desarrollará dentro del complejo industrial que la empresa posee en el puerto de Bahía Blanca, integrando la infraestructura existente de almacenamiento y logística con el puerto.
La futura planta contará con una capacidad de molienda de hasta 4 mil toneladas diarias de semillas de girasol, lo que la convertirá en la mayor planta a nivel mundial. La misma incorporará equipamiento de última generación para el procesamiento eficiente de oleaginosas y dispondrá de infraestructura energética térmica basada en biomasa renovable proveniente de cáscaras de girasol, contribuyendo a optimizar el uso de energía y reducir las emisiones de carbono. Está previsto que las obras comiencen este mismo año.
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