La CGT llevó adelante este jueves un paro general de 24 horas que busca demostrar músculo político en el día en que la Cámara de Diputados trata la reforma laboral.
Ya en la tarde, luego de que un grupo de manifestantes tirara el vallado de seguridad, personal de la policía y la Gendarmería avanzaron sobre las personas que protestaban en contra de la sesión para despejar la plaza hacia la Avenida 9 de Julio.
La movilización en las inmediaciones del Congreso de la Nación por el paro nacional en rechazo a la reforma laboral, registró sus primeros incidentes cuando un grupo de manifestantes – que apareció en la tarde – comenzó a arrojar botellas, palos y piedras contra el operativo policial durante la tarde de este jueves.
La situación escaló cuando los presentes intentaron derribar las vallas de seguridad, lo que motivó la intervención de las fuerzas. Si bien en un primer momento los efectivos no respondieron a las agresiones, el aumento de la tensión llevó a la intervención de un camión hidrante.
Según se informó, el uso de agua buscó alejar a los manifestantes del vallado para evitar enfrentamientos cuerpo a cuerpo. No obstante, ante la persistencia del lanzamiento de objetos, se desplegaron columnas de infantería y personal de Gendarmería, quienes también utilizaron gases lacrimógenos para repeler el avance de los grupos más radicalizados.
Pasadas las 18, un grupo de manifestantes logró derribar las vallas del operativo de seguridad. Luego de eso, los agentes lograron acomodar las vallas y lanzaron gases lacrimógenos. En este sentido, personal de la policía aplicó el protocolo antipiquetes, sacando las vallas y buscando detener a los manifestantes.
En este contexto, los gremios pertenecientes a la CGT, que se movilizaron con un escenario propio montado sobre un camión, marcaron una clara distancia de los manifestantes de izquierda que protagonizaron los disturbios.
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