La referente nacional de Educación, Eugenia Cossini, analizó en CIUDAD TV el impacto de la inteligencia artificial en las escuelas y sostuvo que el debate ya no pasa por decidir si la tecnología ingresa o no al aula, sino por definir cómo utilizarla. También alertó sobre la necesidad de preservar la autonomía del pensamiento, fortalecer el rol docente y atender las desigualdades educativas.
Para Eugenia Cossini, referente nacional de Educación y autora de cinco libros, entre ellos uno dedicado a la inteligencia artificial en educación, el desafío actual consiste en dejar atrás la discusión sobre si debe utilizarse o no la IA y comenzar a trabajar sobre cómo incorporarla de manera responsable.
Cossini señaló que incluso el libro que escribió hace un año sobre inteligencia artificial en educación ya requiere una revisión debido a la velocidad con la que evoluciona la tecnología.
“Esto es algo que cambia tan rápido, es algo supercomplejo para la educación que cambia tan lento. La educación en general viene como muchos pasos atrás de los cambios en el mundo. Ahora, esto cambia casi minuto a minuto”, explicó.
En ese sentido, sostuvo que discutir únicamente sobre los aspectos éticos del uso de la inteligencia artificial puede dejar afuera una parte central del problema. “Creo que lo que no terminamos de entender es que discutir sobre lo ético o no ético del uso nos deja fuera de la copa. Hoy, mientras seguimos esta discusión, que no debe terminarse, creo que tenemos que entender incluso cómo de alguna manera controlar el uso, pero mientras tanto tenemos que abrazar lo que hay y ver qué hacemos con esto que hay”, afirmó.
La inteligencia artificial ya está en las escuelas
Cossini consideró que la posibilidad de impedir el ingreso de estas herramientas a las aulas ya quedó atrás. “No está en nosotros esa elección, ya pasó eso. Una vez que existió, entró a la escuela por la puerta y ahora tenemos que elegir qué hacemos con eso, que está ahí”, manifestó.
Por eso, planteó que el desafío consiste en establecer mecanismos para gestionar su utilización, definir cuándo emplearla y cuándo dejar de lado los dispositivos para recuperar el trabajo colectivo.
“Lo que no podés hacer es negar. La nueva escuela va a estar mucho más ligada a lo profundamente humano que a la tecnología”, sostuvo.
Para la especialista, la tecnología también puede liberar tiempo para que los docentes desarrollen actividades que durante años quedaron relegadas. Mencionó la creación de proyectos, la aplicación práctica de conocimientos, el trabajo con grupos de distintas edades y las habilidades socioemocionales.
“Tenemos una oportunidad única en la historia de la humanidad de aprovechar esto para hacer lo que venimos sabiendo que tenemos que hacer en la escuela, que es abrazar el aprendizaje significativo”, afirmó.
Uno de los principales riesgos que identificó Cossini está relacionado con la posibilidad de que las personas confundan la información generada por la inteligencia artificial con conocimiento propio.
En ese marco, contó que junto con Fundación Vida trabajan en una investigación sobre protocolos destinados a sostener la autonomía del pensamiento de niños y adolescentes en la era de la inteligencia artificial.
“El gran desafío es cómo usar protocolos para romper con esa ilusión”, explicó, en referencia a la posibilidad de que tanto chicos como adultos desarrollen una “ilusión de conocimiento” o de capacidad que en realidad no les pertenece.
La especialista también propuso modificar la dinámica de las tareas escolares. Explicó que tradicionalmente los docentes transmiten conocimientos en el aula y luego envían actividades para realizar en casa, pero que la inteligencia artificial obliga a repensar ese esquema.
“Que los chicos generen ese conocimiento en casa, que lo van a hacer con inteligencia artificial, charlando, por audio, y en la escuela tenemos que generar las conexiones de eso que ya hicieron. Algunas las pueden usar con la inteligencia artificial y otras es cerramos dispositivos y pensamos juntos”, planteó.
Desigualdad y educación
Cossini también advirtió que la discusión sobre inteligencia artificial no puede separarse de las desigualdades que atraviesan al sistema educativo.
“Hay mucha desigualdad y no solamente en Argentina. Hay escuelas que tienen como agenda que los chicos coman. Pedirle a esa escuela que haga un análisis de cómo los chicos crecieron en matemáticas, cuánto incorporan, es falta de empatía, falta de lucidez. No podés medirlo de la misma manera, porque la agenda de esa escuela es otra”, sostuvo.
En esa línea, consideró que deben existir dos estrategias: reducir las brechas de desigualdad y, al mismo tiempo, avanzar con nuevas herramientas en aquellos establecimientos que ya cuentan con condiciones para hacerlo.
Para Cossini, el problema educativo excede a la coyuntura y está relacionado con el lugar que la educación ocupó durante años en las prioridades políticas. “Un país sin cultura, sin educación es un país que solamente genera miseria porque solo unos pocos que tienen acceso y pueden elegir, crecer, educarse, son los que pueden incluso crecer y tener esta movilidad social”, afirmó y agregó que “la educación es la única que genera movilidad social real”.
El rol docente
La referente también puso el foco en las condiciones de trabajo y la formación de los docentes. “El docente tiene pocas herramientas, está mal pago, trabaja en sus horas de clase y después en casa tiene que planificar, corregir. Entonces, es un trabajo full time, pagado como part time”, expresó.
Además, cuestionó el nivel de formación docente y planteó la necesidad de recuperar la valoración social de la profesión. “Empecemos por los docentes y empecemos por valorar a nivel sociedad a los docentes dándole el lugar que realmente merecen”, sostuvo.
Los riesgos y la necesidad de regulación
Cossini diferenció entre el uso educativo de la inteligencia artificial y los riesgos vinculados a otras aplicaciones, especialmente entre adolescentes.
Señaló que la discusión sobre ética también involucra cuestiones de autoría y regulación, pero advirtió que existen situaciones que requieren controles específicos, particularmente aquellas vinculadas al grooming y al uso de herramientas de inteligencia artificial para generar daños.
“Los chicos están muy expuestos y no solo por la inteligencia artificial y ahí entran las redes que creo que es el problema hoy de los chicos, mucho más que la inteligencia artificial”, indicó.
También alertó sobre la velocidad con la que determinados contenidos pueden volverse virales y consideró que, en esos casos, las políticas públicas deben establecer regulaciones.
Otro de los conceptos que introdujo Cossini fue el avance desde la inteligencia artificial generativa hacia sistemas de inteligencia artificial “agéntica”, capaces de llevar a la práctica y poner en acción aquello que procesan.
Para la especialista, allí aparece uno de los principales desafíos futuros: preservar la capacidad humana de decidir.
“Si vos no tenés pensamiento propio, si no tenés agencia propia, si no desarrollás ese sentido de agencia o de poder hacer y tomar decisiones, si vos no podés desarrollar en los chicos la habilidad de pensar críticamente y decidir y dejás que eso lo haga la inteligencia artificial, esos chicos pierden libertad”, sostuvo.
En ese sentido, consideró que el desafío educativo no se limita a incorporar nuevas herramientas, sino a garantizar que las nuevas generaciones conserven la capacidad de pensar, elegir y hacerse responsables de sus decisiones.
Por último, Cossini destacó el trabajo que viene realizando junto a la Escuela de Arte de Resistencia y valoró el intercambio con docentes chaqueños. “Me encontré con un grupo docente mega potente pedagógicamente hablando, donde podés abrir este tipo de conversaciones y llegar a conclusiones de qué es lo mejor para la escuela de arte”, expresó.




