La profesional médica, explicó que la enfermedad se traduce en un proceso inflamatorio del hígado causado por múltiples factores. Aunque las virales son las más comunes existen otras causales como ocurre con las hepatitis medicamentosas derivadas de algún fármaco o sustancia tóxica como el alcohol u otras sustancias. También están las hepatitis autoinmunes, cuando el organismo reacciones en contra de las células hepáticas.
En el caso de las virales, la más común es la Hepatitis A. Y la diferencia con el tipo Hepatitis B radica en que las de Tipo A se produce por la ingesta de alimentos o aguas contaminadas con el virus y las de Tipo B se transmite a través de relaciones sexuales, transfusiones, jeringas y también por madre gestante al momento del parto.
“Son enfermedades inmunoprevenibles a través de la vacuna. La de hepatitis A está indicada en el Calendario Nacional de Vacunación, se aplica a los 12 meses de edad y es única dosis y con indicación médica para personas en riesgo como personal de laboratorios que manipulen muestras, gastronómicos, maestras jardineras de niños menor de un año, recolectores de residuos entre otros”, explicó.
Con respecto a las vacunas contra la hepatitis B se aplican las monovalentes, que solo cuenta con el antígeno y se aplica al recién nacido dentro de las 12 primeras horas para evitar la transmisión en el caso de que se desconozca la situación de la madre. Y la vacuna también forma parte de la aplicación que por Calendario se conoce como Quíntuple a los 2 meses, 4 meses y 6 meses, con un refuerzo a los 15 meses.
Las personas que nunca recibieron la vacuna pueden acceder también a su aplicación y se contabiliza a la primera dosis como el día 0, luego una segunda a los 30 días para finalizar a los 6 meses con otra. Sirve también para completar esquemas.
Síntomas
La profesional comentó que si bien hay personas que pueden atravesar la enfermedad de manera asintomática, generalmente, la hepatitis A comienza con decaimiento y puede manifestarse con náuseas, vómitos, malestar general, dolor a nivel de la zona hepática y alteración en la coloración de la materia fecal, “puede ser mucho más clara y llegar inclusive a un color blanco”.
La importancia de vacunarse
“Desde el año 2004, cuando se empezó a instaurar la vacunación contra la hepatitis A disminuyeron mucho los casos. Antes, muchas personas evolucionaban hacia una falla hepática y hasta requería de un trasplante de hígado. Yeso prácticamente disminuyó en un 80% o 90%”, comentó la médica.
Advirtió que el problema en el caso de la hepatitis B es que “generalmente se cronifica y el peligro de esto a largo plazo es que una persona pueda hacer una cirrosis o un cáncer de hígado. Pero también hay personas que pueden autocurarse y no tener secuelas, pero es raro, por eso se insiste con el tema de la vacuna”.
“Para la hepatitis B no se requiere orden médica, un adulto que va a un centro de laboratorios y puede pedir que le coloquen la vacuna contra la hepatitis B. Primeramente van a acudir al registra si hay datos y si no lo hay se podrá iniciar el esquema de vacunación”, indicó.
Sobre los tipos de hepatitis virales, señaló que “las dos son graves, ambas de distintas maneras pueden llegar a comprometer con el tiempo la vida”.




