El Parlamento chaqueño sancionó por unanimidad de los 30 diputados presentes la ley que establece el marco de regulación para el uso de teléfonos celulares y de dispositivos electrónicos móviles en escuelas chaqueñas, en todos sus niveles, a partir del tratamiento de la iniciativa legislativa 1549/25 y sus agregados.
La normativa establece tres criterios diferenciados para el nivel inicial primario y secundario. En el nivel inicial se restringe el uso durante toda la jornada, excepto previo a indicación pedagógica supervisada por el docente. Lo mismo en el nivel primario, principalmente de 1º a 3º, primer ciclo. Y en el nivel secundario se encuentra prohibid el uso de celulares durante el horario escolar.
La excepcionalidad se da por motivos estrictamente pedagógicos y en casos en que se presentaren situaciones de fuerza mayor en las cuales los estudiantes necesitaren su utilización. En todos los casos en que opere la excepcionalidad, las causales deberán ser informadas previamente tanto a los padres o tutores como a la institución educativa.
Será autoridad de aplicación de la presente el Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología de la Provincia, el cual deberá diseñar e implementar un programa de uso responsable de las tecnologías de la información..
El debate por el uso pedagógico de la tecnología
Obró de miembro informante la diputada justicialista del Frente Chaqueño Analía Flores, integrante de la cartera educativa legislativa y autora de una de las iniciativas en danza. “El tema de los celulares es una demanda de la sociedad, de la comunidad educativa. Los que estamos cerca de esto entendemos la profundidad de lo que significa dar respuesta desde la Legislatura”, destacó y agradeció a los miembros de la Comisión de Educación, de manera expresa a la diputada de Chaco Puede, Zulema Wannesson y a sus pares de la cartera de Salud.
“Hay momentos en los que la tarea de legislar consiste en ordenar una realidad ya conocida. Y en otros, nos obliga a hacer preguntas más profundas sobre la sociedad que estamos construyendo. Creo que esta ley nace de la segunda necesidad porque la discusión que hoy estamos dando de fondo no trata de teléfonos celulares que son apenas los síntomas visibles de una transformación mucho mas profunda. Estamos intentando pensar en cómo educar a las nuevas generaciones en una época donde la tecnología dejó de ser una herramienta para convertirse en un paisaje cotidiano”, sostuvo a modo de introducción y explicó que la juventud, hoy, habita tanto lo presencial como lo digital de manera simultánea.
“No venimos a declarar la guerra a la tecnología con este proyecto sino a asumir una responsabilidad pedagógica frente a ello. cada generación debió aprender a convivir con las herramientas que transformaron su tiempo”, apuntó y aseguró que la escuela cumple una misión que todavía ninguna aplicación puede reemplazar.
Defendió que la ley elaborada incorpora la participación de estudiantes, docentes y familia en la construcción de los acuerdos institucionales “porque las normas son más legítimas cuando nacen de la conversación, de los acuerdos, no de la imposición. Y porque la educación es una tarea compartida”, acentuó.
“Esta ley trata de la responsabilidad de enseñar, de construir una ciudadanía capaz e convivir críticamente con la tecnología que modela este tiempo. Y trata de una convicción profundamente humana que ninguna pantalla puede reemplazar la experiencia de encontrarnos con otros, escucharnos, soñar y construir una comunidad para que el mundo pueda ser habitable por todos”, afirmó.
Por el Frente Grande, la diputada Tere Cubells, también integrante de la cartera de Educación, recordó el planteo en disidencia frente a la problemática del uso de los celulares en establecimientos educativos. “Entendemos que no requiere de una nueva regulación legislativa.
Aseguró que las escuelas ya cuentan con herramientas pedagógicas, organizativas suficientes para establecer pautas de uso, acuerdos de convivencia, criterios de trabajo acorde a las características de cada nivel educativo y contexto institucional. “Desde nuestra perspectiva, sin lugar a dudas, el desafío radica en educar para la utilización de la tecnología, pero en forma crítica, responsable y creativa”, indicó y recalcó que “la escuela tienen la responsabilidad de formar ciudadanía digital, desarrollar todas las capacidades para analizar la información, utilizar herramientas tecnológicas con fines educativos y comprender esos riesgos asociados al uso inadecuado de las plataformas digitales”.
“Vamos a acompañar con una legislación que sea una señal, que sea un camino. El debate debe orientarse hacia la construcción de estrategias educativas, integrales, de ciudadanía digital. Fortaleciendo el rol de la escuela y de la familia, de la comunidad educativa antes de avanzar en esquemas de regulación o prohibición innecesarias o realmente poco efectivas. Por eso acompañaremos este proyecto”, afirmó.
A su turno, la diputada justicialista del Frente Chaqueño, Pía Chiacchio Cavana, celebró el consenso en cuanto a abordar este proyecto de ley para resolver tres problemas: no hay dudas que los teléfonos celulares generan una distracción permanente en las escuelas, una de las mayores dificultades es sostener la atención en el aula. Las notificaciones, redes sociales y juegos compiten permanentemente con el proceso de enseñanza. El segundo problema, es el impacto del uso de celulares en la convivencia, hemos visto que el uso irrestricto generó filmaciones sin consentimiento, difusión de imágenes inclusive creadas con inteligencia artificial, ciberacoso, violencia digital y una exposición peramente”, sostuvo.
Marcó como un tercer problema la necesidad de proteger a niños, niñas y adolescentes y coincidió en que la “evidencia internacional muestra que es necesario promover mayores espacios de interacción social y principalmente en la primera infancia. Y eso, haciendo un uso más inteligente de la tecnología”.
Aseguró que el consensos sobre esta ley se dio en relación a los fundamentos pedagógicos en los que se sostiene y a los criterios de restricción. “Es indispensable el apoyo de la familia porque la escuela sola no puede”, afirmó.
El diputado justicialista Santiago Pérez Pons sentó su posición contraria al proyecto por entender que “no resuelve las circunstancias que estamos atravesando, extremadamente graves”. Habló de los resultados de las pruebas Pixar y de los indicadores mundiales de distracción. “De los 80 países evaluados somos los más altos en distracción digital en el aula”, sostuvo y brindó detalles de una investigación de la UNESCO que determinó otros indicadores con estudiantes sin y con dispositivos en el aula. “Disminuyeron las interrupciones en el aula y hubo mayor concentración”, contrariamente a lo que ocurrió en países donde se avanzó en la prohibición y no determinó mejoras en el rendimiento escolar.
“Creo que esto va a solucionar, pero sí creo que es un primer paso. Pero sin políticas adicionales la situación en los adolescentes, en rendimiento escolar y principalmente en salud mental no va a modificarse”, consideró.
Hablo también de los indicadores de suicidios asociados a situaciones de acoso y de la ley de salud mental asociada a esta problemática que es integral.
Por último, la diputada de Chaco Puede y miembro de la cartera educativa, Zulema Wannesson, destacó el trabajo realizado sobre cada uno de los proyectos de ley que abordaron esta temática. “Acá no se trata de eliminar la tecnología sino de usarla de manera sensata y con propósito. Esto no solo es en escuelas sino que tiene que expandirse hacia la comunidad escolar, hacia los padres. Esta ley es el inicio de tratar de que no se distraiga la atención, que nuestros niños tengan interrelación entre ellos porque en eso se basa la salud mental”, manifestó.




