{"version":"1.0","provider_name":"CHACODIAPORDIA.COM","provider_url":"https:\/\/chacodiapordia.com\/en","title":"Siluetas y cenizas - CHACODIAPORDIA.COM","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"NvjrKc50Ue\"><a href=\"https:\/\/chacodiapordia.com\/en\/siluetas-y-cenizas\/\">Siluetas y cenizas<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/chacodiapordia.com\/en\/siluetas-y-cenizas\/embed\/#?secret=NvjrKc50Ue\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;Siluetas y cenizas&#8221; &#8212; CHACODIAPORDIA.COM\" data-secret=\"NvjrKc50Ue\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script type=\"text\/javascript\">\n\/* <![CDATA[ *\/\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/chacodiapordia.com\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n\/* ]]> *\/\n<\/script>","thumbnail_url":"https:\/\/chacodiapordia.com\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Obra-AnaMendieta.jpeg","thumbnail_width":800,"thumbnail_height":533,"description":"Por Mariana Enriquez El video est\u00e1 casi en un rinc\u00f3n al final de la larga muestra. La silueta arde cuando se enciende la p\u00f3lvora. Es blanca y peque\u00f1a al principio: el fuego y el humo la vuelven negra y gruesa, la hacen crecer. Era el recorrido de un cuerpo ausente y ahora, despu\u00e9s del fuego, es una huella de ceniza que el viento va a desparramar entre los pastos. O que ser\u00e1 deshecha por una mano, o un pie. Exhala peque\u00f1os soplos de humo durante algunos segundos, como bocanadas, parece fumar. Est\u00e1 tan sola en ese campo del medioeste. Cuando la artista cubana Ana Mendieta planeaba esta acci\u00f3n, cuando se acostaba en el campo, trazaba su cuerpo, se levantaba y le prend\u00eda fuego a esa ausencia, \u00bfestaba haciendo profec\u00eda? \u00bfSe ve\u00eda arder? \u00bfRecordaba su futuro? Ignoro si, en su muerte, ella fue silueta. Si su cuerpo, que cay\u00f3 desde un piso 34, Greenwich Village, Manhattan, 1985, fue dibujado en el techo del deli que lo detuvo, que le impidi\u00f3 estrellarse contra la vereda. Un cuerpo, el de Ana Mendieta, que quiz\u00e1 fue arrojado al vac\u00edo, despu\u00e9s de una pelea, por su esposo. Carl Andre, artista famoso: \u00e9l fue declarado inocente o, mejor dicho, se lo liber\u00f3 por duda razonable. \u00c9l fue quien llam\u00f3 a la polic\u00eda cuando Ana cay\u00f3 al vac\u00edo y dijo: \u201cMi esposa es artista y yo soy artista y tuvimos una pelea sobre el hecho de que yo estaba m\u00e1s expuesto al p\u00fablico que ella. Fue al dormitorio, la segu\u00ed y ella salt\u00f3 por la ventana\u201d. Eso dijo por tel\u00e9fono. Vi siluetas en la calle, por primera vez, en 1983. Ese a\u00f1o Ana Mendieta todav\u00eda estaba viva y, en Argentina, se terminaba la dictadura. El 21 y 22 de septiembre hubo una movilizaci\u00f3n en Plaza de Mayo y los alrededores de la Casa de Gobierno: faltaba poco para que asumiera Ra\u00fal Alfons\u00edn. Todav\u00eda, t\u00e9cnicamente, gobernaba un estado criminal. Mi madre asegura que me llev\u00f3 a esa movilizaci\u00f3n. Ella y yo fuimos solas. Yo no lo recuerdo y es extra\u00f1o que lo haya olvidado, porque ya ten\u00eda 9 a\u00f1os y recuerdo muchos detalles de esa \u00e9poca. Incluso recuerdo otras siluetas: las de las Islas Malvinas, por ejemplo que, como tarea escolar, deb\u00edamos trazar sobre papel de calcar y con tinta china.Era muy dif\u00edcil y los dedos quedaban manchados de negro. Los dedos, la ropa, la mesa, la cara, tinta china en todas partes, manchones como l\u00e1grimas negras sobre el papel. Deb\u00edamos aprender de memoria, con tinta sangre, el mapa de las Malvinas. No recuerdo esa movilizaci\u00f3n a la que fuimos con mi madre, que se llam\u00f3 el Siluetazo. Puedo enumerar im\u00e1genes, sin embargo, porque las fotos que se tomaron ese d\u00eda se hicieron famosas. Un grupo de artistas acord\u00f3 con las Madres de Plaza de Mayo realizar siluetas humanas, que representar\u00edan a los detenidos-desaparecidos. Se reunieron militantes, gente del com\u00fan, organismos de derechos humanos, estudiantes, una multitud en las calles. Se acostaban sobre el papel y los cuerpos eran contorneados. Algunas siluetas ten\u00edan bordes negros. Otras eran oscuras como sombras, como manchas. Todas ten\u00edan escala humana. Un cuerpo presente representaba la ausencia de otro cuerpo. El contorno como falta. Los artistas que pensaron el Siluetazo se inspiraron en el trabajo previo del artista polaco Jerzy Skapski quien, a fines de los a\u00f1os 70, us\u00f3 2.370 siluetas para representar a las 2.370 personas que mor\u00edan por d\u00eda en Auschwitz. Las siluetas son, sobre todo, una huella de la muerte. S\u00ed recuerdo haber jugado a las siluetas, despu\u00e9s. Con algunos amigos us\u00e1bamos cartulinas, las m\u00e1s grandes que pod\u00edamos conseguir, y traz\u00e1bamos nuestros cuerpos con fibra. Hab\u00eda miedo y placer cuando la mano del otro dibujaba las piernas y se acercaba a los genitales, el ruido de la fibra sobre el papel y el silencio, la respiraci\u00f3n, el olor de la tinta, un olor de infancia y de verano. Contornos del cuerpo que despu\u00e9s eran abandonados en un rinc\u00f3n, porque nunca les prest\u00e1bamos atenci\u00f3n a las cartulinas una vez que termin\u00e1bamos el trazo. Mi abuela recog\u00eda y guardaba esas cartulinas. A ella tambi\u00e9n le gustaban las siluetas, pero no las del cuerpo entero. Con ella jugaba a trazar las siluetas de nuestras manos, las m\u00edas, las de ella. As\u00ed es una mano de vieja, dec\u00eda mi abuela, y pon\u00eda la suya sobre el papel y la contorneaba con l\u00e1piz. Siempre destacaba sus u\u00f1as largas. Despu\u00e9s, mi abuela se sentaba en su sill\u00f3n favorito, al lado del tel\u00e9fono, y contaba la historia de alguna de sus hermanas. Argentina, por ejemplo. Su hermana mayor se llamaba Argentina. Argentina sufri\u00f3 mucho, dec\u00eda mi abuela, porque se cas\u00f3 con un hombre malo. Viv\u00edan en el campo y ella estaba siempre sola. Cuando \u00e9l volv\u00eda, le pegaba. No aguant\u00f3 m\u00e1s y una noche se ahorc\u00f3 usando la rama de un \u00e1rbol, cerca de su casa. Mi abuela se acordaba de la silueta de Argentina, balance\u00e1ndose en la rama, porque era una noche de tormenta. Ella le ten\u00eda terror a las tormentas. No s\u00e9 por qu\u00e9 la encontr\u00f3 ella ni por qu\u00e9 Argentina nunca pudo escapar de ese hombre; por qu\u00e9 no la ayudaron. La historia terminaba ah\u00ed. Otras siluetas de Ana Mendieta: una huella, bastante profunda, llena de pintura rojo sangre arterial; un contorno en la arena, sin brazos; una mujer bajo un sudario blanco, con el coraz\u00f3n fuera del cuerpo, sobre el pecho (el coraz\u00f3n es real, es un hermoso m\u00fasculo rojo, \u00bfde qu\u00e9 animal?); una mujer sobre la corteza de un \u00e1rbol, camuflada; un entretejido de finas ramas, vagamente hechicero. Algunas recuerdan a restos de ofrendas, dejada sobre la arena o en el bosque, mu\u00f1ecas rituales que cumplieron su funci\u00f3n. Ana Mendieta se inspiraba en la santer\u00eda, que usa la p\u00f3lvora para hacer dibujos m\u00edsticos sobre la tierra y atraer a los esp\u00edritus. El altar de mi abuela estaba escondido detr\u00e1s de su cer\u00e1mica, sobre el mueble principal del comedor. Una de las estatuillas era de Santa Librada, la virgen barbuda, que hab\u00eda"}