{"version":"1.0","provider_name":"CHACODIAPORDIA.COM","provider_url":"https:\/\/chacodiapordia.com\/en","title":"Reflexionar, pensar la cultura letrada en estos tiempos - CHACODIAPORDIA.COM","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"mBdzQrQY57\"><a href=\"https:\/\/chacodiapordia.com\/en\/reflexionar-pensar-la-cultura-letrada-en-estos-tiempos\/\">Reflexionar, pensar la cultura letrada en estos tiempos<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/chacodiapordia.com\/en\/reflexionar-pensar-la-cultura-letrada-en-estos-tiempos\/embed\/#?secret=mBdzQrQY57\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;Reflexionar, pensar la cultura letrada en estos tiempos&#8221; &#8212; CHACODIAPORDIA.COM\" data-secret=\"mBdzQrQY57\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script type=\"text\/javascript\">\n\/* <![CDATA[ *\/\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/chacodiapordia.com\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n\/* ]]> *\/\n<\/script>","thumbnail_url":"https:\/\/chacodiapordia.com\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/Educacion-AlumnosLectura.jpg","thumbnail_width":800,"thumbnail_height":513,"description":"Por Mempo Giardinelli La continuidad de encuentros como \u00e9ste &#8211; emparentado con el Foro del Libro de la Lectura que realiza en el Chaco nuestra Fundaci\u00f3n cada agosto desde hace 30 a\u00f1os &#8211; lo que persiguen y garantizan es responder a la necesidad de nuestro pueblo de encontrar espacios e ideas que sirvan para revisar cr\u00edticamente los discursos que circulan acerca de la lectura, y as\u00ed acompa\u00f1ar a miles de docentes, bibliotecarios y mediadores que trabajan con sostenida abnegaci\u00f3n en las 23 provincias. En estas horas de degradaci\u00f3n generalizada que vive la Rep\u00fablica Argentina, urge la convocatoria a pensar como colectivo, lo que es particularmente trascendente. Y lo es porque, como es de conocimiento p\u00fablico, en los medios de comunicaci\u00f3n &#8211; y como ya es lamentable costumbre en la Argentina &#8211; vuelven a circular y a escucharse voces de disconformidad frente a los resultados de las pruebas y &#8220;rankings&#8221; de provincias que, se supone, ense\u00f1an a leer m\u00e1s o mejor, lo que implica innecesarias competiciones que con toda franqueza considero como m\u00ednimo cuestionables. As\u00ed, y por ejemplo, cuando vemos que en provincias como Formosa se supone (y as\u00ed se dice) que son m\u00e1s los chicos formose\u00f1os que &#8220;entienden&#8221; lo que leen, que sus similares del Chaco. Y as\u00ed en otras provincias se calcan formas competitivas por el estilo, que no siempre parecen del todo serias y apenas se asemejan a intentos de medici\u00f3n realizados con herramientas poco adecuadas o no del todo eficaces para lo que importa, que es conocer y dimensionar el estado de la lectura en todo nuestro pa\u00eds. Por supuesto que puede sonar inc\u00f3moda esta hip\u00f3tesis, pero en el oficio docente muchas veces las incomodidades sirven y ayudan a ejemplificar posiciones y encontrar mejores orientaciones. Lo explic\u00f3 bien, la semana pasada, el docente y editor Diego Bentivegna en sus redes: &#8220;En una simulaci\u00f3n de las pruebas Aprender para tercer grado, &#8220;7 de 10 preguntas de comprensi\u00f3n lectora giran alrededor de una receta de mermelada de duraznos. Lo que evidencia que alguien pens\u00f3 que eso era un texto \u201cuniversal\u201d como para tomarlo de punto de partida&#8221;. Y entonces, claro, la duda es inmediata, como \u00e9l mismo se pregunta: &#8220;\u00bfQu\u00e9 nene de ocho a\u00f1os, en serio, tiene una experiencia concreta y sostenida con una receta escrita? \u00bfA qu\u00e9 nenes est\u00e1n mirando? Porque la receta no es un texto neutro: exige un tipo de experiencia previa con ciertos modos de organizaci\u00f3n dom\u00e9stica, con pr\u00e1cticas familiares donde haya tiempo y disponibilidad para cocinar, leer y escribir juntos&#8221;. Como es sabido, no todos los chicos argentinos experimentan ese tipo de vivencias. Ni todos los hogares comparten \u201crecetas\u201d. Y menos las que para cualquier ni\u00f1o o ni\u00f1a implique ignorar sus condiciones de vida reales. Sabemos y es evidente que no todos los ni\u00f1os tienen cocina, como no todos tienen libros. De hecho, muchos ni siquiera tienen adultos que lean con ellos, que les lean en voz alta y amorosamente. De donde resulta un hecho cierto que la lectura no es una experiencia concreta ni mensurable para la gran mayor\u00eda de nuestros ni\u00f1os, en las 23 provincias. La industria editorial argentina, es sabido y sobre todo en este tiempo, hace lo que puede. Como lo hacen los docentes, en todos los niveles. Algunos de los cuales podr\u00e1n compartir experiencias personales que pueden tomarse como experiencias institucionales, e incluso de libros de texto escolares. Pero la verdad es que no siempre hay libros a la mano, como en much\u00edsimos casos tampoco hay paciencia ni posibilidades, ni amor suficiente, como para que los adultos, libro en mano, construyan relaciones afectivas que abran caminos a futuros sujetos lectores. La experiencia argentina es ancha y maciza en tanto ense\u00f1a que los logros de ciertos sectores sociales no autorizan generalizaciones. Son imposibles las evaluaciones nacionales generalizadoras. Sobre todo porque leer no es solamente seguir instructivos o textos funcionales. Leer es, para nosotros, el acto de amor que abre los ojos al conocimiento, y los abre de modo lento y parsimonioso, paciente y colmado de afecto, y bien guiado por adultos m\u00e1s expertos. No se construyen lectores solamente con reglas e instrucciones. &#8220;Entender&#8221; es un verbo tremendo y complejo que requiere constancia, afectividad, paciencia y \u2013obviamente\u2013 mucha lectura, muy variada y bien guiada, y especialmente si es literaria. Leer abre los ojos es el lema de nuestra Fundaci\u00f3n en el Chaco, en la que llevamos ya 30 a\u00f1os de trajines pedag\u00f3gicos que han capacitado \u2013y es nuestro orgullo\u2013 a centenares de mediadores de lectura de todo el pa\u00eds, eficientemente formados para dar de leer, como ense\u00f1aba la inolvidable Graciela Cabal, que hac\u00eda leer compartiendo la construcci\u00f3n de sentidos. Evocarla tambi\u00e9n implica reconocer con tristeza que inesperadamente hoy somos un pa\u00eds que otra vez &#8211; como hace a\u00f1os &#8211; no tiene Plan Nacional de Lectura. Sobreviven a duras penas algunos planes en provincias con larga tradici\u00f3n. La de Buenos Aires, por ejemplo, contin\u00faa con sus pol\u00edticas de compra, distribuci\u00f3n y movilizaci\u00f3n de colecciones. Y algunas otras como C\u00f3rdoba, Salta, Formosa, R\u00edo Negro o Misiones, mantienen planes de lectura que procuran, sin financiaci\u00f3n nacional, al menos continuar con tradicionales estrategias de difusi\u00f3n lectora. En nuestro pa\u00eds siempre fue muy dif\u00edcil armonizar las sucesivas gestiones educativas. Que son hoy el problema fundamental de la educaci\u00f3n p\u00fablica argentina. Quiz\u00e1s, casi seguramente, porque la regla ha sido, y sigue siendo, el constante cambio de estrategias. De ah\u00ed las discontinuidades, siempre sometidas tambi\u00e9n a los cambios en los gobiernos provinciales. Lo que es un problema de vieja data, pero que alguna vez habr\u00e1 que resolver. Porque ya est\u00e1 a la vista la muestra m\u00e1s dolorosa: el Plan Nacional de Lectura, en las \u00faltimas 4 d\u00e9cadas, fue un buen intento desde que la Profesora Hebe Clementi lo propuso al entonces presidente Ra\u00fal Alfons\u00edn. Aquel primer plan se llam\u00f3 &#8220;Leer es crecer&#8221;, pero los cambios abruptos y los vaivenes en la pol\u00edtica y en las administraciones p\u00fablicas desde entonces han sido antes distorsivos que superadores. As\u00ed, hoy es claro y evidente que no se ha logrado unificar"}