{"version":"1.0","provider_name":"CHACODIAPORDIA.COM","provider_url":"https:\/\/chacodiapordia.com\/en","title":"Que Henry Kissinger no descanse en paz - CHACODIAPORDIA.COM","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"t1KQxrPL47\"><a href=\"https:\/\/chacodiapordia.com\/en\/que-henry-kissinger-no-descanse-en-paz\/\">Que Henry Kissinger no descanse en paz<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/chacodiapordia.com\/en\/que-henry-kissinger-no-descanse-en-paz\/embed\/#?secret=t1KQxrPL47\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;Que Henry Kissinger no descanse en paz&#8221; &#8212; CHACODIAPORDIA.COM\" data-secret=\"t1KQxrPL47\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/chacodiapordia.com\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>","thumbnail_url":"https:\/\/chacodiapordia.com\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/HenryKissinger_064.jpeg","thumbnail_width":800,"thumbnail_height":533,"description":"Por Ariel Dorfman Como asesor de seguridad nacional de Richard Nixon, Kissinger se opuso ferozmente a Allende y desestabiliz\u00f3 a su gobierno democr\u00e1ticamente electo, por todos los medios posibles, porque consideraba que, si nuestra revoluci\u00f3n pac\u00edfica ten\u00eda \u00e9xito, se ver\u00eda afectada la hegemon\u00eda norteamericana. Tem\u00eda, dijo, que el ejemplo se extendiera y afectara el equilibrio mundial del poder. Pero Kissinger no s\u00f3lo foment\u00f3 activamente el derrocamiento violento de un l\u00edder extranjero elegido por una naci\u00f3n soberana y un pueblo libre, sino que tambi\u00e9n apoy\u00f3 posteriormente el r\u00e9gimen homicida del general Augusto Pinochet, una adhesi\u00f3n que no tom\u00f3 en cuenta que la dictadura violaba masivamente los derechos humanos de sus ciudadanos, cuya manifestaci\u00f3n m\u00e1s brutal fue la pr\u00e1ctica cruel y aterradora de &#8220;desaparecer&#8221; a los opositores. Es en aquellos &#8220;desaparecidos&#8221; en los que pienso ahora, mientras a Kissinger lo agasajan la desvergonzada \u00e9lite bipartidista de Washington. Cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s del golpe de Estado en Chile, todav\u00eda no sabemos el paradero final de 1.162 hombres y mujeres, todav\u00eda sus cuerpos no han sido velados por sus familiares. El contraste es revelador y significativo: mientras que Kissinger tendr\u00e1 un funeral memorable, probablemente majestuoso, muchas v\u00edctimas de su \u201cRealpolitik\u201d a\u00fan no encuentran un peque\u00f1o sitio en la tierra donde puedan ser enterradas. Si mis primeros pensamientos, cuando escuch\u00e9 la noticia de la partida de Kissinger del planeta que despoj\u00f3 y deshonr\u00f3, se llenaron de las memorias de mis compatriotas chilenos desaparecidos &#8211;varios de ellos, queridos amigos&#8211;, pronto me vino a la mente un aluvi\u00f3n de otras damnificados: innumerables difuntos, heridos y desaparecidos, en Vietnam y Camboya, en Timor Oriental y Chipre, en Uruguay y Argentina. Y record\u00e9 tambi\u00e9n a los kurdos que Kissinger traicion\u00f3, y al r\u00e9gimen del apartheid en Sud\u00e1frica que robusteci\u00f3, y a los muertos de Bangladesh a los que menospreci\u00f3. Siempre so\u00f1\u00e9 que llegar\u00eda un d\u00eda en que Kissinger tendr\u00eda que comparecer ante un tribunal de justicia y responder por sus cr\u00edmenes contra la humanidad. Estuvo a punto de suceder. En mayo del 2001, estando alojado en el Hotel Ritz de Par\u00eds, Kissinger fue citado a comparecer ante el juez franc\u00e9s Roger Le Loire para que respondiera a preguntas relativas a cinco ciudadanos galos que &#8220;desaparecieron&#8221; durante la dictadura de Pinochet. Sin embargo, en vez de aprovechar esa ocasi\u00f3n para limpiar su nombre y reputaci\u00f3n, Kissinger huy\u00f3 inmediatamente de Francia. Y Par\u00eds no fue la \u00fanica ciudad de la que se fug\u00f3 en ese a\u00f1o 2001. Tambi\u00e9n escap\u00f3 de Londres cuando Baltasar Garz\u00f3n solicit\u00f3 que la Interpol detuviera al exsecretario de Estado de Estados Unidos para que declarara en el proceso a Pinochet (bajo arresto domiciliario en esa misma ciudad). Tampoco Kissinger se dign\u00f3 a responder al juez argentino Rodolfo Canicoba Corral acerca de su participaci\u00f3n en la tristemente c\u00e9lebre &#8220;Operaci\u00f3n C\u00f3ndor&#8221; o al juez chileno Juan Guzm\u00e1n sobre el conocimiento que este &#8220;anciano estadista&#8221; podr\u00eda tener sobre el asesinato del ciudadano estadounidense Charles Horman por los secuaces de Pinochet en los d\u00edas inmediatamente posteriores al golpe (un caso que inspir\u00f3 la pel\u00edcula de Costa Gavras, &#8220;Missing&#8221;). Y, sin embargo, segu\u00ed alimentando ese sue\u00f1o imposible: Kissinger en el banquillo de los acusados, Kissinger rindiendo cuentas por tanto sufrimiento. Un sue\u00f1o que, inevitablemente, debe desvanecerse con su muerte. Raz\u00f3n de m\u00e1s para que ese juicio ocurra en el tribunal de la opini\u00f3n p\u00fablica, adentro de estas palabras llenas de pena que ahora mismo estoy escribiendo. Los desaparecidos de Chile, los muertos olvidados de todas esas naciones que Kissinger devast\u00f3 con sus estrategias despiadadas, claman por justicia o al menos por ese simulacro de justicia que se llama memoria. Y por eso, a pesar de c\u00f3mo se supone que uno debe reaccionar cuando alguien muere, no deseo que Kissinger descanse en paz. Espero, por el contrario, que los fantasmas de esas multitudes a las que da\u00f1\u00f3 irremediablemente perturben su funeral y ronden su futuro. Que ocurra esa perturbaci\u00f3n espectral depende, por supuesto, de nosotros, los vivos, depende de la voluntad de la humanidad de escuchar las remotas voces silenciadas de las v\u00edctimas de Kissinger en medio del estruendo y el diluvio de alabanzas y elogios, depende de nosotros nunca olvidar. (*) Ariel Dorfman es autor de &#8220;La muerte y la doncella&#8221; y, m\u00e1s recientemente, de &#8220;Allende y el museo del suicidio&#8221;, una novela que investiga la muerte de Salvador Allende. Publicado en P\u00e1gina 12"}