{"version":"1.0","provider_name":"CHACODIAPORDIA.COM","provider_url":"https:\/\/chacodiapordia.com\/en","title":"La otra historia - CHACODIAPORDIA.COM","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"e21rU0K0rx\"><a href=\"https:\/\/chacodiapordia.com\/en\/opinion-la-otra-historia\/\">La otra historia<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/chacodiapordia.com\/en\/opinion-la-otra-historia\/embed\/#?secret=e21rU0K0rx\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;La otra historia&#8221; &#8212; CHACODIAPORDIA.COM\" data-secret=\"e21rU0K0rx\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script type=\"text\/javascript\">\n\/* <![CDATA[ *\/\n\/*! 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No solo relata la causa: pretende conducirla. La nota de hoy funciona como pieza editorial encubierta: describe, presiona, celebra y amonesta. Por Jos\u00e9 Manuel Ubeira* El d\u00eda despu\u00e9s de la audiencia, La Naci\u00f3n emerge &#8211; una vez m\u00e1s &#8211; como guionista y actor del propio proceso. No solo relata la causa: pretende conducirla. La nota de hoy funciona como pieza editorial encubierta: describe, presiona, celebra y amonesta. Sus periodistas estrella, los mismos que durante a\u00f1os construyeron el sentido com\u00fan de \u201cla causa de corrupci\u00f3n m\u00e1s importante del pa\u00eds\u201d, vuelven a reclamar velocidad, presencialidad selectiva y exposici\u00f3n p\u00fablica. No es inocente. La Naci\u00f3n busca protagonismo porque fue parte constitutiva del nacimiento del caso. Sin Cabot, sin la puesta en escena, sin la amplificaci\u00f3n medi\u00e1tica original, los cuadernos nunca habr\u00edan tenido vida procesal. No es periodismo: es participaci\u00f3n en la arquitectura del caso. Pero esta vez el diario encontr\u00f3 algo inesperado: un tribunal que no se dej\u00f3 disciplinar. El TOF7, durante la audiencia, habl\u00f3 con un lenguaje que en Comodoro Py incomoda: independencia. Los jueces Mendez Signori, Canero y Castelli no discutieron pol\u00edtica; discutieron t\u00e9cnica procesal, garant\u00edas constitucionales y, en un gesto institucional infrecuente, defendieron sus propios fueros. El mensaje fue n\u00edtido: ellos no pueden &#8211; ni deben &#8211; decidir seg\u00fan el calendario de La Naci\u00f3n, ni seg\u00fan los deseos de Casaci\u00f3n, ni seg\u00fan las operaciones cruzadas. No es menor que lo hayan dicho en p\u00fablico, frente a todo el pa\u00eds. El tribunal explic\u00f3 que durante a\u00f1os pidi\u00f3 recursos, estructura inform\u00e1tica, asistentes, sala de audiencias y personal administrativo. Nadie respondi\u00f3. Durante seis a\u00f1os cargaron solos con 87 imputados, miles de fojas, decenas de incidentes, cientos de planteos y un expediente cuyo volumen har\u00eda colapsar a cualquier tribunal. Y ahora, de repente, tras la presi\u00f3n medi\u00e1tica, se exige que hagan en pocos meses lo que la Justicia no hizo durante un lustro. Es una paradoja que desnuda la l\u00f3gica pol\u00edtica detr\u00e1s de la causa. La defensa de la virtualidad no fue un capricho del tribunal. Fue un argumento jur\u00eddico s\u00f3lido: la Corte, desde 2020, avala la realizaci\u00f3n de audiencias remotas; los juicios complejos en todo el pa\u00eds se sostienen con modalidades mixtas; la inmediaci\u00f3n procesal puede garantizarse perfectamente por videoconferencia. Y la presencialidad se reserva &#8211; como debe ser &#8211; para los actos de mayor gravedad: la indagatoria y la declaraci\u00f3n personal del imputado. En ese punto, el tribunal fue categ\u00f3rico: ning\u00fan imputado ser\u00e1 obligado a declarar sin estar f\u00edsicamente en la audiencia. Es un l\u00edmite institucional que defender\u00e1n incluso frente a Casaci\u00f3n. Ese planteo t\u00e9cnico-constitucional, sin embargo, fue traducido por La Naci\u00f3n en clave pol\u00edtica. El diario necesita la escena: imputados entrando por Comodoro Py, c\u00e1maras, escraches, r\u00e9plicas virales, titulares. Necesita recuperar el show porque el expediente ya no ofrece la potencia medi\u00e1tica que tuvo en 2018. La Naci\u00f3n quiere recuperar el impacto original porque el verdadero objetivo pol\u00edtico se mantiene intacto: proscribir al peronismo. No se trata de un juicio; es la continuaci\u00f3n de una estrategia que busca mantener congelados a dirigentes, exfuncionarios y estructuras pol\u00edticas bajo un proceso interminable, sin sentencia, pero con condena social. Y en el centro de esa construcci\u00f3n aparece la figura m\u00e1s ins\u00f3lita de todo el expediente: el chofer. Centeno no es un testigo: es un personaje. No es un observador: es un dispositivo narrativo. Pas\u00f3 de ser un hombre obsesionado por anotar kil\u00f3metros, cambios de aceite y camisas del ministro, a convertirse de repente en un esp\u00eda que escribe delitos como si estuviera redactando un guion cinematogr\u00e1fico. La Naci\u00f3n lo elev\u00f3 a la categor\u00eda de cronista del poder. La Justicia lo transform\u00f3 en pieza clave. Pero nadie &#8211; ni en la instrucci\u00f3n, ni en el juicio, ni en la prensa que lo consagr\u00f3 h\u00e9roe involuntario &#8211; respondi\u00f3 la pregunta esencial: \u00bfc\u00f3mo pudo un chofer que no denunci\u00f3 jam\u00e1s un delito convertirse en el eje de la acusaci\u00f3n sin compartir necesariamente responsabilidad penal por aquello que dice haber visto? Ese mecanismo es conocido: si necesit\u00e1s un relato incriminatorio y no ten\u00e9s pruebas materiales, constru\u00eds una historia. Pero incluso la mejor historia se derrumba si no ten\u00e9s el soporte t\u00e9cnico para sostenerla. Ayer qued\u00f3 claro que ese soporte no existe. Faltan los cuadernos. Faltan fechas consistentes. Faltan respaldos f\u00edsicos. Faltan partes esenciales del relato. Y sobraron silencios de Centeno durante a\u00f1os, silencios que lo colocan en una posici\u00f3n penal imposible: o ment\u00eda, o era encubridor. Sin embargo, para la maquinaria medi\u00e1tica eso no importa. Lo que importa es el guion. La Naci\u00f3n, consciente de que su protagonismo inicial est\u00e1 en riesgo, intenta recuperar el tim\u00f3n empujando al tribunal, magnificando la presi\u00f3n y record\u00e1ndole al poder judicial que hay un sector del establishment que necesita este juicio para seguir funcionando como herramienta pol\u00edtica. Y por eso exige celeridad. No para garantizar justicia, sino para garantizar agenda. Pero el TOF7, por primera vez en a\u00f1os, habl\u00f3 con voz propia. Reclam\u00f3 recursos, exigi\u00f3 respeto, defendi\u00f3 su autonom\u00eda procesal y record\u00f3 algo que hac\u00eda tiempo estaba olvidado: los juicios deben hacerse con garant\u00edas, no con operaciones. Los jueces dejaron claro que no ser\u00e1n meros ejecutores de un espect\u00e1culo medi\u00e1tico, ni avalar\u00e1n un debate presencial improvisado solo para satisfacer los deseos del diario y sus figuras estelares. Esa defensa de sus fueros, de su independencia y de la libertad de organizaci\u00f3n del juicio es, parad\u00f3jicamente, la noticia m\u00e1s importante de la jornada. El tribunal no est\u00e1 dispuesto a ser el brazo ejecutor de una proscripci\u00f3n pol\u00edtica. Y esa resistencia, aunque silenciosa, altera el tablero. Porque si el juicio se hace con reglas &#8211; y no con titulares -, la fragilidad estructural del caso queda expuesta. Y cuando la fragilidad se ve, el relato se desmorona. Este viernes, en medio de pantallas congeladas, reclamos cruzados y la presi\u00f3n expl\u00edcita de La Naci\u00f3n, el TOF7 record\u00f3 que detr\u00e1s del show hay derechos, garant\u00edas y personas. Y que por m\u00e1s ruido que haga"}