{"version":"1.0","provider_name":"CHACODIAPORDIA.COM","provider_url":"https:\/\/chacodiapordia.com\/en","title":"Nadie tiene toda la raz\u00f3n - CHACODIAPORDIA.COM","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"ugavmTuU61\"><a href=\"https:\/\/chacodiapordia.com\/en\/nadie-tiene-toda-la-razon\/\">Nadie tiene toda la raz\u00f3n<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/chacodiapordia.com\/en\/nadie-tiene-toda-la-razon\/embed\/#?secret=ugavmTuU61\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;Nadie tiene toda la raz\u00f3n&#8221; &#8212; CHACODIAPORDIA.COM\" data-secret=\"ugavmTuU61\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script type=\"text\/javascript\">\n\/* <![CDATA[ *\/\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/chacodiapordia.com\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n\/* ]]> *\/\n<\/script>","thumbnail_url":"https:\/\/chacodiapordia.com\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Sudafrica-NelsonMandelaa263.jpg","thumbnail_width":800,"thumbnail_height":522,"description":"Por Mart\u00edn Balza* Ese d\u00eda, aviones de la Aviaci\u00f3n Naval y de la Fuerza A\u00e9rea bombardearon a civiles indefensos en la Plaza de Mayo y sus alrededores, dejando un saldo de m\u00e1s de trescientos muertos y mil heridos. Los efectos los apreci\u00e9 personalmente. As\u00ed lo define, el historiador estadounidense Robert Potash: \u201cTal era el odio y la c\u00f3lera de los enemigos de Per\u00f3n, tal su ansiedad de ver su ca\u00edda, que estaban dispuestos a herir y matar a inocentes con ese prop\u00f3sito\u201d (El Ej\u00e9rcito y la pol\u00edtica en la Argentina, 1945-1962, P\u00e1g. 260). El odio y el rencor de entonces \u2013con altibajos\u2013 llega a nuestros d\u00edas, y gran parte de la dirigencia pol\u00edtica ha ignorado que la fuerza, entre otras cosas, necesita del respeto al adversario y del di\u00e1logo. El poder necesita algo m\u00e1s. El disenso no deber\u00eda dividirnos, sino enriquecernos mutuamente. Ello contribuir\u00eda a lograr lo que en 1967 el papa Pablo Vl dijo en su c\u00e9lebre Enc\u00edclica Populorum Progressio: \u201cEl desarrollo es el nuevo nombre de la paz\u201d. En lat\u00edn respetus (respeto) significa atenci\u00f3n, consideraci\u00f3n o deferencia. Aparentemente el m\u00e1s b\u00e1sico de los elementos constitutivos del ser humano en relaci\u00f3n, y por lo tanto en su condici\u00f3n de ser moral, es el respeto. La esencia de la moralidad o si se quiere de la relaci\u00f3n interhumana est\u00e1, como desde Kant lo pregonan muchos fil\u00f3sofos, en el respeto del otro; y nos exige como m\u00ednimo, una actitud intelectual o racional del otro como ser humano. Para Kant es precisamente el respeto lo opuesto al desprecio: \u201cDespreciar a otros, es decir, negarles el respeto que se debe al hombre en general, es en cualquier circunstancia contrario al deber\u201d. Jean Piaget, concluy\u00f3 que \u201ctoda moral consiste en un sistema de reglas y la esencia de cualquier moralidad hay que buscarla en el respeto que el individuo adquiere hacia esas reglas\u201d. Di\u00e1logo literalmente en griego significa d\u00eda = a trav\u00e9s + logos = palabra. Nos remite a la antigua Grecia (siglo lV a.C.), a los di\u00e1logos socr\u00e1ticos de Plat\u00f3n como g\u00e9nero literario. Para Arist\u00f3teles era el modo en que los ideales, las leyes y las costumbres se interrelacionan en los casos reales. En el siglo XVIII, Jean-Jacques Rousseau en uno de sus di\u00e1logos de inspiraci\u00f3n plat\u00f3nica, dijo: \u201cEl pueblo, como soberano, debe llevar a cabo una deliberaci\u00f3n p\u00fablica, que ponga a todos los ciudadanos asociados en un plano de igualdad, en la cual el cuerpo no puede decidir nada que atente contra los intereses leg\u00edtimos de cada uno\u201d. Varios pa\u00edses han evidenciado en el siglo pasado y en el actual que el di\u00e1logo moviliza positivamente intenciones, deseos y emociones. En la concepci\u00f3n de Juli\u00e1n Mar\u00edas: \u201cLa primera condici\u00f3n para el di\u00e1logo es ponerse de acuerdo acerca de aquello de que se hable, que ello sea inteligible, que las partes est\u00e9n dispuestas a admitir la evidencia, aunque sea descubierta y propuesta por el otro, en el marco de la veracidad y la coherencia\u201d. De otro modo, el di\u00e1logo se convierte en profanaci\u00f3n. Lo que es inaceptable es que una parte sustente sus argumentos en desmedro de la dignidad de la otra, o de la realidad misma. Lo b\u00e1sico en el di\u00e1logo es dejar de lado los insultos, el enfado y los rostros agrios, ce\u00f1udos, incapaces de sonre\u00edr. Tambi\u00e9n la vanidad, la soberbia agresiva y la mentira. Pueden decirse las cosas y argumentar posiciones de palabra o por escrito con mucha fuerza pero con gracia, con respeto y dispuestos a aceptar el enriquecedor disenso. No es necesario estar de acuerdo, se puede discrepar en\u00e9rgicamente pero sin romper la concordia que no es unanimidad, ni siquiera acuerdo, sino la firme decisi\u00f3n de convivir y no solo existir juntos. Nuestra sociedad desde hace siete d\u00e9cadas evidencia brotes pol\u00edticos e ideol\u00f3gicos de irrespeto, intolerancia, violencia y descalificaciones, con un gran ausente: el di\u00e1logo. El resultado en todos los casos afecta tambi\u00e9n cualquier intento de reconciliaci\u00f3n. Si el di\u00e1logo nos facilita el consenso, aunque m\u00ednimo, contribuir\u00e1 eficazmente a respetarnos, con la honesta aspiraci\u00f3n de contemporizar y no de imponer nuestra hegemon\u00eda. Recuerdo que en 1987 el papa Juan Pablo II, en la Jornada Mundial de la Paz conden\u00f3: \u201cLas ideolog\u00edas que predican el odio o la desconfianza, y los sistemas que erigen barreras artificiales\u201d. Un ejemplo de privilegiar el respeto y el di\u00e1logo es el de Nelson Mandela, sudafricano, negro y prisionero pol\u00edtico en la racista Sud\u00e1frica que no se dej\u00f3 destruir por la c\u00e1rcel, cuya celda conoc\u00ed en Robben Island (Ciudad del Cabo). Su testimonio nos dice que para poder generar una reconciliaci\u00f3n a nivel social, cultural o pol\u00edtico, es necesario ante todo vivir una conversi\u00f3n humana, profunda y espiritual. (*) ExJefe del Ej\u00e9rcito Argentino. Veterano de la Guerra de Malvinas. Ex Embajador en Colombia y Costa Rica. Publicado en Perfil"}