{"version":"1.0","provider_name":"CHACODIAPORDIA.COM","provider_url":"https:\/\/chacodiapordia.com\/en","title":"Los viejos meados - CHACODIAPORDIA.COM","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"S8KbypUEE9\"><a href=\"https:\/\/chacodiapordia.com\/en\/los-viejos-meados\/\">Los viejos meados<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/chacodiapordia.com\/en\/los-viejos-meados\/embed\/#?secret=S8KbypUEE9\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;Los viejos meados&#8221; &#8212; CHACODIAPORDIA.COM\" data-secret=\"S8KbypUEE9\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script type=\"text\/javascript\">\n\/* <![CDATA[ *\/\n\/*! 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Sin embargo, esa condena presidencial ser\u00eda superada por una m\u00e1s reciente: cagar a palos a los viejos meados y, trascart\u00f3n, vetar la ley del paup\u00e9rrimo aumento jubilatorio. Es de esperar que el presidente bata su propio r\u00e9cord y que nuevas brutalidades sean perpetradas en aras de consolidar el modelo neocolonial que encabeza. Lo que es inadmisible es que una porci\u00f3n considerable de la dirigencia opositora -pol\u00edtica y sindical- no vea un l\u00edmite impasable en la represi\u00f3n a las y los jubilados que se manifestaron en la calle. Para que se entienda bien: no se trata de declaraciones que, por cierto, abundaron; de lo que se trata es que mientras los jubilados ponen el cuerpo frente a los palos y los gases policiales, esa porci\u00f3n de la dirigencia opositora los mira por televisi\u00f3n. Es cierto, muchos de esos dirigentes alegan el imperio de una correlaci\u00f3n de fuerzas desfavorable que impide la movilizaci\u00f3n masiva y muchos otros lo dicen al rev\u00e9s: como la sociedad est\u00e1 desmovilizada no se puede cambiar la dichosa correlaci\u00f3n de fuerzas. La correlaci\u00f3n de fuerzas sirve para todo, para no hacer lo que se deber\u00eda y para hacer lo que no se debe. Si algo les faltaba a quienes malviven la vida a cambio de un salario -siempre m\u00ednimo en comparaci\u00f3n con la riqueza que crean tras la venta de su fuerza de trabajo- es precisamente esto: que aquellos que dicen representarlos no est\u00e9n junto a ellos en el momento en el que les apalean y les gasean la esperanza de una vejez digna. \u201cEl pueblo no delibera ni gobierna sino a trav\u00e9s de sus representantes\u201d. Pero estos \u00faltimos no est\u00e1n donde tendr\u00edan que estar; los palos y los gases los reciben los representados que se ven obligados a deliberar, esto es, a pensar, debatir y actuar colectivamente cuando comprenden que nadie asume la representaci\u00f3n de su desesperanza ante la promesa incumplida de la pol\u00edtica. Tambi\u00e9n aqu\u00ed hay una ruptura del pacto democr\u00e1tico, que le sucede a la del intento de magnicidio de la exvicepresidenta Cristina Fern\u00e1ndez. Esa porci\u00f3n de la actual dirigencia opositora a la que aqu\u00ed se alude, ni se mosquea; no llam\u00f3 a la movilizaci\u00f3n popular cuando el aprendiz de sicario y sus mandantes fallaron con el magnicidio y persiste en esa actitud cuando los jubilados son hambreados y reprimidos. La otra cara del brutalismo neocolonial la constituyen estos opositores de morondanga porque ambos rostros, aunque con gram\u00e1ticas distintas, expresan lo mismo: hay que adaptarse a los vientos que soplan o, de lo contrario, la lig\u00e1s. Para uno sos un blanco m\u00f3vil, para los otros sos un idiota \u00fatil que le hace el caldo gordo a la represi\u00f3n. La indignaci\u00f3n de los jubilados, su puesta en acto en el espacio p\u00fablico, viene a cuestionar la distancia indolente que separa a ciertos representantes de sus representados. En las c\u00e1maras legislativas, en las reuniones partidarias, en los sindicatos y en toda instancia donde las ciudadanas y los ciudadanos delegan su protagonismo en terceros, esta insurgencia pac\u00edfica de los jubilados pone al rojo vivo el sentido \u00faltimo de la representaci\u00f3n cuando el pacto democr\u00e1tico es demolido golpe tras golpe. La memoria hist\u00f3rica, tantas veces fragilizada por atajos y traiciones, se convierte en un arma arrojadiza en manos de esos dignos viejos que no han trepidado en enfrentar a la polic\u00eda brava del neocolonialismo en marcha. Vilipendiados, despreciados hasta la humillaci\u00f3n, esos hombres y mujeres que trabajaron toda la vida, han apelado a una reserva a\u00fan intocada entre los de su clase: la determinaci\u00f3n de resistir cuando ya nada queda por perder. Su sentido de la verg\u00fcenza y de la dignidad fue inmortalizado en esas im\u00e1genes y escenas televisivas que los mostraron tan altivos como inermes frente al salvajismo represivo del gobierno. Sin propon\u00e9rselo, estos jubilados que cierta jerigonza tecnocr\u00e1tica insiste en denominar \u201ctrabajadores pasivos\u201d, comienzan a constituirse en la referencia obligada para darle a la acci\u00f3n pol\u00edtica un sentido que supo ser distintivo de todo el pueblo en las horas que debi\u00f3 afrontar las peores embestidas dictatoriales de la clase dominante. De all\u00ed que, en las condiciones actuales, la reconstrucci\u00f3n de los lazos de solidaridad, de identidad y de pertenencia, as\u00ed como los modos en que dichos lazos se anudan para representar un colectivo, un pueblo, una naci\u00f3n en lucha, no pueden pasar por alto este ejemplo ind\u00f3mito de sus mayores. Volver a creer que la pol\u00edtica es la \u00fanica herramienta para producir los cambios en la sociedad supone, en primer lugar, admitir que la acci\u00f3n que protagonizan \u201clos viejos meados\u201d es tambi\u00e9n la \u00fanica que puede conducir a modificar la famosa correlaci\u00f3n de fuerzas. No hay, no puede haber pol\u00edtica alternativa por fuera de ese desempe\u00f1o ejemplar. Pero, adem\u00e1s, la resistencia de los jubilados tambi\u00e9n viene a redibujar el futuro por el cual luchar. Una Argentina convertida en republiqueta, bajo un manto ficcional de democracia, pero ostensiblemente sometida por la voracidad de los grandes grupos econ\u00f3micos locales y extranjeros, carente de cualquier capacidad soberana, expoliada en sus recursos naturales, condenada de por vida al endeudamiento externo y con niveles cada m\u00e1s crecientes de pobreza, indigencia y marginalidad social, jam\u00e1s podr\u00eda ser el modelo de pa\u00eds y de sociedad que protegiera a sus ancianos. Aunque algunos les cueste creerlo, estar junto a \u201clos viejos meados\u201d es estar del lado joven de la pol\u00edtica. Publicado en P\u00e1gina 12"}