{"version":"1.0","provider_name":"CHACODIAPORDIA.COM","provider_url":"https:\/\/chacodiapordia.com\/en","title":"Los guardianes de los meteoritos del Chaco argentino - CHACODIAPORDIA.COM","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"NTdJTlgEf0\"><a href=\"https:\/\/chacodiapordia.com\/en\/los-guardianes-de-los-meteoritos-del-chaco-argentino\/\">Los guardianes de los meteoritos del Chaco argentino<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/chacodiapordia.com\/en\/los-guardianes-de-los-meteoritos-del-chaco-argentino\/embed\/#?secret=NTdJTlgEf0\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;Los guardianes de los meteoritos del Chaco argentino&#8221; &#8212; CHACODIAPORDIA.COM\" data-secret=\"NTdJTlgEf0\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script type=\"text\/javascript\">\n\/* <![CDATA[ *\/\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/chacodiapordia.com\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n\/* ]]> *\/\n<\/script>","thumbnail_url":"https:\/\/cdn4.chacodiapordia.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/Turismo-CampoCielo-MeteoritoChaco.jpg","thumbnail_width":800,"thumbnail_height":553,"description":"Hace unos 4.000 a\u00f1os, una intensa lluvia de estos objetos cay\u00f3 sobre el norte de Argentina, convirti\u00e9ndolo en una reserva de gran valor astron\u00f3mico y espiritual para los pueblos originarios moqoit En un sitio remoto en el norte de Argentina, entre las provincias de Chaco y Santiago del Estero, la tierra est\u00e1 salpicada por decenas de depresiones. La causa es natural, pero no precisamente por el planeta Tierra. Los responsables son meteoritos, o como el pueblo originario moqoit (mocov\u00edes, en espa\u00f1ol) los define, los regalos del cielo. La reserva Pig\u00fcem N\u2019onax\u00e1 (Campo del Cielo) es un Parque Provincial en la localidad de Gancedo, Chaco. Se trata de un \u00e1rea protegida dentro de una zona m\u00e1s grande donde hace m\u00e1s de 4.000 a\u00f1os cay\u00f3 un meteoro gigante que, se cree, pesaba unas 800 toneladas, algo as\u00ed como cinco ballenas azules juntas. Al ingresar a la atm\u00f3sfera, se parti\u00f3 y caus\u00f3 una lluvia de meteoritos que se dispers\u00f3 por unos 100 kil\u00f3metros de largo y tres kil\u00f3metros de ancho. Campo del Cielo es una de las mayores \u00e1reas de impactos conocidas en la Tierra. All\u00ed est\u00e1n algunos de los fragmentos descubiertos m\u00e1s grandes del mundo, como el \u201cChaco\u201d, que pesa 37 toneladas, mide 2,20 metros en su parte m\u00e1s alta y es el segundo m\u00e1s grande del planeta. Tambi\u00e9n se encuentra \u201cGancedo\u201d, en el tercer lugar, de 28 toneladas, registrado por cient\u00edficos en 2016. Aunque los moqoit sab\u00edan de estos objetos de hierro y niquel desde much\u00edsimo antes. Acariciando meteoritos Gabino Mocov\u00ed camina pausado entre los meteoritos. Cada vez que pasa cerca de uno, lo acaricia con amor y respeto. \u201cTienen un significado muy importante\u201d, dice mientras pasea en una templada tarde de octubre en la reserva. \u201cSon regalos del cielo de Lapilalaxachi\u201d o el abuelo, un grupo de estrellas conocido en la astronom\u00eda acad\u00e9mica como las Pl\u00e9yades. \u201cA trav\u00e9s de los meteoritos se conecta con nosotros como protecci\u00f3n\u201d, explica. Mocov\u00ed tiene 30 a\u00f1os y es gu\u00eda Nauecqataxanaq (j\u00f3venes gu\u00edas moqoit) que, junto a otros diez compa\u00f1eros de la comunidad, reciben a turistas, estudiantes y curiosos de los meteoritos. \u201cQueremos transmitir lo que es Campo del Cielo desde nuestra cosmovisi\u00f3n. No solamente del lado cient\u00edfico\u201d, asegura. Durante miles de a\u00f1os, este fue un lugar de peregrinaci\u00f3n y rituales para los moqoit. Los meteoritos son parte de su identidad. Incluso han llegado a usarlos para confeccionar instrumentos, como boleadoras. Muchas de las ubicaciones de los objetos las mantuvieron en secreto por generaciones. \u201cLos ancianos cre\u00edan que los meteoritos se enterraron bajo la tierra y sal\u00edan para que los encuentre el que estaba elegido\u201d, agrega. En la d\u00e9cada de 1960, el cient\u00edfico estadounidense William Cassidy lider\u00f3 una expedici\u00f3n y hall\u00f3 varios meteoritos de miles de kilos, como el Chaco. Esta mole de metal y su cr\u00e1ter est\u00e1n dentro de la reserva, a metros de un centro de interpretaci\u00f3n, que alberga al menos 300 meteoritos de la zona. La expedici\u00f3n, y otras que la sucedieron, trajeron explicaciones y nuevas hip\u00f3tesis sobre estos objetos y puso a Campo del Cielo en el mapa astron\u00f3mico mundial. Pero, al mismo tiempo, los meteoritos empezaron a estar seriamente amenazados. Mercado negro Ejemplos del tr\u00e1fico de meteoritos de Campo del Cielo sobran. En el mercado negro, superan los miles de d\u00f3lares, seg\u00fan tama\u00f1o y peso. En julio pasado, el programa de televisi\u00f3n estadounidense El precio de la historia mostr\u00f3 c\u00f3mo un hombre intentaba vender un meteorito de 20 kilos de Campo del Cielo por 7.000 d\u00f3lares. Los meteoritos est\u00e1n protegidos por leyes provinciales y nacionales, pero los especialistas afirman que no son suficientes. Se necesita m\u00e1s control. Es una amenaza que va m\u00e1s all\u00e1 de la ciencia. Para los moqoit, Campo del Cielo es un espacio energ\u00e9tico. \u201cLos ancianos contaban que este lugar sagrado tiene energ\u00edas que te pueden renovar de manera espiritual. Eso es lo que me pasa a m\u00ed y a todos mis compa\u00f1eros\u201d, afirma Mocov\u00ed. Mientras observa el cielo nocturno, el gu\u00eda se\u00f1ala un grupo de estrellas. \u201cAh\u00ed est\u00e1 Lapilalaxachi, el abuelo que protege el cielo y la Tierra. \u00c9l mand\u00f3 los meteoritos como protecci\u00f3n. Y el pueblo moqoit entiende ese mensaje de poder. Por eso, hay que cuidar y respetar a los meteoritos\u201d. El astr\u00f3nomo y antrop\u00f3logo Alejandro L\u00f3pez explica que el pueblo moqoit sostiene que el cosmos, \u201cun poco al estilo de Star Trek, est\u00e1 lleno de sociedades humanas y no humanas. La propia estructura del universo est\u00e1 dada por las acciones e intereses de estas sociedades\u201d. Desde hace casi 30 a\u00f1os, se especializa en la etnoastronom\u00eda, principalmente de los pueblos originarios de Chaco y los procesos de cambio en la historia de sus astronom\u00edas. \u201cDesde el punto de vista moqoit, cuando uno se relaciona con el cosmos, no solo lo hace con el cielo, tambi\u00e9n con el monte, con el agua\u2026 No est\u00e1s simplemente interactuando con objetos, sino que b\u00e1sicamente est\u00e1s leyendo un mapa de intenciones\u201d, detalla. Protecci\u00f3n para el futuro La llegada de los cient\u00edficos a Campo del Cielo, el conocimiento mundial de este lugar y el contrabando de los meteoritos abri\u00f3 la puerta a nuevas conversaciones entre los moqoit. Se decidi\u00f3 que quienes ten\u00edan que divulgar la cultura y el secreto de los meteoritos que protegieron por milenios eran los j\u00f3venes. \u201cCuando se hizo el proceso de formaci\u00f3n de los j\u00f3venes gu\u00edas fue muy importante contar con la autorizaci\u00f3n y participaci\u00f3n de ancianos de las comunidades\u201d, describe el astr\u00f3nomo Alejando L\u00f3pez, que particip\u00f3 de la capacitaci\u00f3n. \u201cBuena parte de ese trabajo consisti\u00f3 en la negociaci\u00f3n sobre qu\u00e9 cosas eran razonables poner en palabras en el contexto del turismo y de las visitas. Y no era tan com\u00fan que se decidiera que los j\u00f3venes iban a hablar de este tema\u201d, cuenta. Por su parte, Mocov\u00ed describe que \u201clos ancianos interpretaron que ten\u00eda que haber una nueva forma de cuidar a los meteoritos. Algo ten\u00eda que cambiar. Ten\u00edan que animarse a hablar para contar su versi\u00f3n. Si ellos hablaban, pod\u00eda ser una nueva forma de cuidar y proteger a los meteoritos\u201d. Adem\u00e1s, concluye"}