{"version":"1.0","provider_name":"CHACODIAPORDIA.COM","provider_url":"https:\/\/chacodiapordia.com\/en","title":"Les falta calle - CHACODIAPORDIA.COM","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"KY6v1up4LQ\"><a href=\"https:\/\/chacodiapordia.com\/en\/les-falta-calle\/\">Les falta calle<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/chacodiapordia.com\/en\/les-falta-calle\/embed\/#?secret=KY6v1up4LQ\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;Les falta calle&#8221; &#8212; CHACODIAPORDIA.COM\" data-secret=\"KY6v1up4LQ\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script type=\"text\/javascript\">\n\/* <![CDATA[ *\/\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/chacodiapordia.com\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n\/* ]]> *\/\n<\/script>","thumbnail_url":"https:\/\/chacodiapordia.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Sociedad-Gente-SituacionDeCalle45.jpg","thumbnail_width":800,"thumbnail_height":563,"description":"Por Ariel Pennisi* Sin la necesidad de romantizar la vida cruel de la calle, sin la nostalgia bohemia por los linyeras fil\u00f3sofos que, de Bepo Ghezzi a Di\u00f3genes trazan una historia de vidas alternativas, es posible afirmar que la experiencia quebradiza de nuestras y nuestros amigos callejeros entra\u00f1a una intensidad y una densidad, incluso una cercan\u00eda a lo que significa vivir ajena a nuestra comodidad culpable y aburguesada. Esa es la paradoja: reconocer lo m\u00e1s vital de los \u201cbrutti, sporchi e cattivi\u201d (feos, sucios y malos), sin pedir en ellos un \u00e1pice de moralidad, y desearles y luchar para que puedan vivir m\u00e1s amablemente. No se trata de una forma de amor al pr\u00f3jimo que se contrapone al odio prefabricado de un par de intendentes de morondanga y sus s\u00e9quitos, sino de una imagen de la vida en com\u00fan, es decir, de que todos podamos vivir m\u00e1s amablemente. Primer punto en el que no hay \u201cellos y nosotros\u201d. No podr\u00edamos desde nuestra vida m\u00e1s o menos resuelta hacer una especie de apolog\u00eda de la vida en la calle\u2026 pero vivir en la calle no es moco de pavo. Tampoco es un m\u00e9rito, justamente, no se trata de eso. \u00a1Qu\u00e9 triste justificar la propia existencia por el m\u00e9rito! El problema es otro: qu\u00e9 hacemos con lo que nos toca. C\u00f3mo nos movemos en una situaci\u00f3n imprevista, qu\u00e9 mirada nos inventamos, de qu\u00e9 m\u00e1scara somos capaces, de d\u00f3nde sacamos el coraje, c\u00f3mo nos llevamos con nuestra fragilidad. Se llama vida y no se puede merecer. Hay una \u00e9tica posible ah\u00ed\u2026 En Arte Sin Techo aprendimos algunas cosas. Gracias al descaro de Felicitas Luisi, su fundadora, que no ced\u00eda a lugares comunes de esos que brotan a borbotones en el universo asistencial, nuestro trabajo no diferenciaba \u201cellos\u201d y \u201cnosotros\u201d, sino que todo lo confund\u00eda en un mismo deseo de qui\u00e9n sabe qu\u00e9 cosa. El deseo nunca es claro ni teledirigido, sino que es, por excelencia, algo que nos pasa. Entonces, la apuesta de Arte Sin Techo, consist\u00eda en investigar ese deseo compartido por una tallerista, un m\u00fasico, una trabajadora social, un flaco que dorm\u00eda en la calle, un psicoanalista, un hombre que rebotaba de iglesia en iglesia, una mujer externada del Borda, una trans que so\u00f1aba con ser ama de casa, un busca encantador de serpientes, y as\u00ed. \u00bfGente buena y pobrecita? Seguro que no. \u00bfPor qu\u00e9 habr\u00edamos de negarle a quien experimenta semejante periplo los dobleces que nos callamos para con nosotros mismos? En el fondo, no hay nada m\u00e1s pueril que querer ser \u201cmejor persona\u201d y no hay nada m\u00e1s canalla que pedirle a alguien que vive en la calle que se vuelva el mejor burgu\u00e9s posible.Nuestras amigas y amigos de la calle dieron la vuelta, apenas como m\u00e1scara aceptan semejantes cometidos, su cinismo es m\u00e1s fino que el nuestro y sus jugadas movilizan fuerzas que en nosotros no se manifiestan. Por eso dec\u00edamos que es incomparable la experiencia de cualquiera que vive en la calle con vidas apagadas, grises, pusil\u00e1nimes como la mayor\u00eda de las personas que quieren \u201climpieza\u201d y se dejan interpelar por los pelafustanes del momento. Somos nosotros en situaci\u00f3n de calle\u2026 otro aspecto en el que se desdibuja la distancia entre \u201cellos y nosotros\u201d. Organizaciones como No Tan Distintes o Yo No Fui dejan ver hasta qu\u00e9 punto desde el dolor m\u00e1s profundo &#8211; generado por la insensatez de esa se\u00f1ora insulsa que llamamos \u201csociedad\u201d &#8211; se puede engendrar el deseo de una vida amable. Entre la c\u00e1rcel y la calle, entre la disidencia de g\u00e9nero y la maldita econom\u00eda, hay personas que ensayan entre m\u00e1rgenes muy estrechos, que inventan cuando pueden, que resisten, que piensan, que fabrican libros, remeras y formas de convivencia. \u00bfEs necesario comparar esa vitalidad con la pereza existencial de quienes ahora tambi\u00e9n se la agarran con quienes viven en la calle? Adem\u00e1s, esa violencia no es neutra ni inocua, sino funcional a lo m\u00e1s rancio de una ciudad hip\u00f3crita, aspiracional y, finalmente, mediocre. Para decirlo con \u2018charm\u2019, una ciudad con presupuesto de Barcelona y villas de R\u00edo de Janeiro. Negociados inmobiliarios, campa\u00f1as demag\u00f3gicas de \u201cmano dura\u201d, estructura parapolicial (como fue en su momento la UCEP y hoy ni siquiera sigla), la polic\u00eda con m\u00e1s denuncias de violencia institucional en un pa\u00eds en el que la polic\u00eda es corrupta y asesina. \u00bfRealmente los habitantes de semejante ignominia piden m\u00e1s polic\u00eda? \u00bfSer\u00edamos capaces de vivir en la calle? Es una buena pregunta que, para algunos, s\u00f3lo resultar\u00eda tolerable como juego de sobremesa. \u00bfSer\u00edamos capaces de arregl\u00e1rnosla? \u00bfAprender\u00edamos c\u00f3digos y subterfugios? \u00bfEnhebrar\u00edamos la mejor estrategia posible? \u00bfTendr\u00edamos el coraje de afrontar una pelea, un robo, una ocupaci\u00f3n? \u00bfPodr\u00edamos dormir y hasta so\u00f1ar?[1] \u00bfSer\u00edamos capaces de amar, de ilusionarnos en vano? \u00bfLlegar\u00eda el momento en que estuvi\u00e9ramos en condiciones de salir? No lo sabemos. Quienes acompa\u00f1amos un tramo de esas vidas con un tramo de nuestras vidas, quienes llevamos en nuestros cuerpos algo de esa desolaci\u00f3n y tambi\u00e9n la llegada de unos cu\u00e1ntos soles, no lo sabemos. Lo que s\u00ed sabemos es que ni los pol\u00edticos que juegan con veneno, ni los polic\u00edas que se prestan como perros de presa, ni los comunicadores c\u00f3mplices, ni mucho menos los que se babean tras una pantalla aguantar\u00edan. Pues la vida real les provoca alergia, un miedo mal llevado, un odio poco elaborado, el deseo inconfesable de querer salvarse a s\u00ed mismos y s\u00f3lo a s\u00ed mismos. Ustedes &#8211; eso que les pasa &#8211; son la lacra de nuestro tiempo. No un chango o una flaca de la calle. Y al resto nos cabe asumir esta agresi\u00f3n que se hunde como una herida de guerra sobre nuestras buenas consciencias. Nos cabe organizarnos mejor, fortalecer nuestras redes y advertirles que todos estos improperios y toda esta violencia no ser\u00e1 gratis, que tomamos nota y que no olvidamos. No vayan a sorprenderse de nuestro propio principio de crueldad. \u201cSomos nosotros en situaci\u00f3n de calle\u201dGabriel Sodikman (*) Ensayista, docente e investigador, editor. Publicada en Tiempo Argentino"}