{"version":"1.0","provider_name":"CHACODIAPORDIA.COM","provider_url":"https:\/\/chacodiapordia.com\/en","title":"La reforma laboral como tecnolog\u00eda de gobierno - CHACODIAPORDIA.COM","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"P5mklQww0E\"><a href=\"https:\/\/chacodiapordia.com\/en\/la-reforma-laboral-como-tecnologia-de-gobierno\/\">La reforma laboral como tecnolog\u00eda de gobierno<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/chacodiapordia.com\/en\/la-reforma-laboral-como-tecnologia-de-gobierno\/embed\/#?secret=P5mklQww0E\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;La reforma laboral como tecnolog\u00eda de gobierno&#8221; &#8212; CHACODIAPORDIA.COM\" data-secret=\"P5mklQww0E\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script type=\"text\/javascript\">\n\/* <![CDATA[ *\/\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/chacodiapordia.com\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n\/* ]]> *\/\n<\/script>","thumbnail_url":"https:\/\/cdn4.chacodiapordia.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Economia-PabloTigani-Economista.jpg","thumbnail_width":800,"thumbnail_height":521,"description":"La reforma no crea empleo genuino, redefine el empleo existente como m\u00e1s barato. Por Pablo Tigani El an\u00e1lisis de la reforma laboral impulsada por el gobierno libertario de Javier Milei exige abandonar una lectura meramente jur\u00eddica o econ\u00f3mica. No estamos ante un simple conjunto de modificaciones normativas orientadas a &#8220;modernizar&#8221; el mercado de trabajo, sino frente a una tecnolog\u00eda de gobierno en el sentido desarrollado por Michel Foucault; un entramado de normas, discursos y pr\u00e1cticas destinado a producir determinados tipos de sujetos y conductas. La insistencia oficial en presentar la reforma como una correcci\u00f3n t\u00e9cnica de &#8220;rigideces&#8221; oculta su verdadera naturaleza pol\u00edtica. La ley no solo regula relaciones laborales; define qu\u00e9 tipo de trabajador es leg\u00edtimo, qu\u00e9 comportamientos son deseables y qu\u00e9 formas de vida merecen protecci\u00f3n. En este sentido, la reforma laboral libertaria debe ser le\u00edda como un dispositivo de subjetivaci\u00f3n antes que como una herramienta de eficiencia econ\u00f3mica. El n\u00facleo de esta racionalidad consiste en desplazar el eje de la protecci\u00f3n colectiva hacia la responsabilidad individual, redefiniendo el trabajo como una relaci\u00f3n puramente contractual entre partes formalmente iguales, aunque materialmente profundamente asim\u00e9tricas. El discurso libertario: libertad, m\u00e9rito y desresponsabilizaci\u00f3n estructural El discurso oficial que acompa\u00f1a la reforma laboral se articula alrededor de un l\u00e9xico reiterado: libertad, elecci\u00f3n, m\u00e9rito, esfuerzo, eficiencia. Estos t\u00e9rminos, lejos de ser neutrales, cumplen una funci\u00f3n performativa; producen una determinada interpretaci\u00f3n de la realidad social y clausuran otras posibles. La &#8220;libertad&#8221; invocada no es la libertad efectiva de elegir entre alternativas reales, sino la libertad negativa de asumir riesgos en soledad. El trabajador es &#8220;libre&#8221; de aceptar contratos precarios, de encadenar empleos inestables o de convertirse en monotributista permanente; lo que desaparece es la libertad de contar con un piso m\u00ednimo de seguridad material. El m\u00e9rito opera como categor\u00eda moral central. El \u00e9xito se presenta como resultado exclusivo del esfuerzo individual, mientras que el fracaso es atribuido a d\u00e9ficits personales: falta de talento, de adaptaci\u00f3n o de voluntad. De este modo, se desresponsabiliza a las estructuras econ\u00f3micas y a las decisiones pol\u00edticas de sus consecuencias sociales. Este discurso no es ingenuo. Funciona como una estrategia de despolitizaci\u00f3n, en tanto transforma problemas colectivos en dilemas morales individuales, neutralizando la posibilidad de conflicto social organizado. El trabajador como empresario de s\u00ed: subjetividad y autogobierno Siguiendo a Foucault, el neoliberalismo no gobierna principalmente a trav\u00e9s de la prohibici\u00f3n, sino mediante la incitaci\u00f3n a la auto-regulaci\u00f3n. La figura del trabajador-emprendedor encarna esta l\u00f3gica; el sujeto debe gestionarse a s\u00ed mismo como un capital, invertir en su empleabilidad, asumir riesgos y responsabilizarse de los resultados. La reforma laboral libertaria institucionaliza esta figura. La ampliaci\u00f3n de contratos temporales, la flexibilizaci\u00f3n de despidos, la promoci\u00f3n de esquemas de tercerizaci\u00f3n y la erosi\u00f3n de la negociaci\u00f3n colectiva no son simples medidas aisladas, sino mecanismos orientados a producir sujetos permanentemente disponibles, adaptables y disciplinados por el miedo a la exclusi\u00f3n. El autogobierno se convierte as\u00ed en una forma sofisticada de control. El trabajador internaliza la precariedad como condici\u00f3n normal de existencia y se auto culpabiliza cuando no logra sostener su inserci\u00f3n en un mercado cada vez m\u00e1s hostil. Desmontaje normativo: flexibilizar es desproteger Desde el punto de vista jur\u00eddico-laboral, el proyecto de reforma propone un conjunto de modificaciones que convergen en un mismo objetivo: reducir la protecci\u00f3n del trabajo asalariado y transferir riesgos desde el empleador hacia el trabajador. Entre los ejes centrales se destacan: Estas medidas son justificadas bajo el argumento de que el &#8220;costo laboral&#8221; inhibe la creaci\u00f3n de empleo. Sin embargo, esta afirmaci\u00f3n carece de sustento emp\u00edrico robusto. Numerosos estudios muestran que la demanda de trabajo depende fundamentalmente del nivel de actividad econ\u00f3mica y del consumo, no de la mera reducci\u00f3n de derechos. La reforma no crea empleo genuino, redefine el empleo existente como m\u00e1s barato, m\u00e1s inestable y m\u00e1s desprotegido. La asimetr\u00eda estructural: libertad formal, coerci\u00f3n material Uno de los supuestos impl\u00edcitos del proyecto libertario es la igualdad entre las partes contratantes. Esta ficci\u00f3n jur\u00eddica ignora deliberadamente la asimetr\u00eda estructural entre capital y trabajo. En contextos de desempleo elevado, ca\u00edda del consumo y deterioro del poder adquisitivo, la &#8220;libertad contractual&#8221; del trabajador es puramente formal. Aceptar condiciones precarias no es una elecci\u00f3n libre, sino una estrategia de supervivencia. La reforma laboral, lejos de ampliar opciones, reduce el margen de negociaci\u00f3n del trabajador y consolida relaciones de poder profundamente desiguales. Aqu\u00ed se revela el car\u00e1cter ideol\u00f3gico del discurso libertario; se invoca la libertad all\u00ed donde materialmente no existe, y se niega la coerci\u00f3n estructural que organiza el mercado laboral. Tecnolog\u00eda de gobierno y da\u00f1o social acumulativo La reforma laboral no act\u00faa de manera aislada. Se articula con otras pol\u00edticas del gobierno libertario -ajuste fiscal, contracci\u00f3n del gasto p\u00fablico, desregulaci\u00f3n econ\u00f3mica- que profundizan la ca\u00edda de la demanda interna y el deterioro del tejido social. El resultado es un da\u00f1o social acumulativo: precariedad laboral, ca\u00edda del consumo, debilitamiento de la inversi\u00f3n productiva y erosi\u00f3n de la cohesi\u00f3n comunitaria. Lejos de corregir desequilibrios, la reforma contribuye a reproducir un modelo de crecimiento excluyente y financierizado. Gobernar precarizando Este articulo ha mostrado que la reforma laboral libertaria debe ser comprendida como una tecnolog\u00eda de gobierno orientada a producir un tipo espec\u00edfico de trabajador: individualizado, precarizado, moralmente responsabilizado y pol\u00edticamente desarticulado. Bajo el lenguaje de la libertad y la eficiencia, se consolida un r\u00e9gimen de desprotecci\u00f3n estructural que corroe la identidad, debilita los v\u00ednculos sociales y socava las bases mismas de la reproducci\u00f3n econ\u00f3mica. Publicado en La Pol\u00edtica Online"}