{"version":"1.0","provider_name":"CHACODIAPORDIA.COM","provider_url":"https:\/\/chacodiapordia.com\/en","title":"La impotencia como estrategia - CHACODIAPORDIA.COM","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"Pf3ULLHIWP\"><a href=\"https:\/\/chacodiapordia.com\/en\/la-impotencia-como-estrategia\/\">La impotencia como estrategia<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/chacodiapordia.com\/en\/la-impotencia-como-estrategia\/embed\/#?secret=Pf3ULLHIWP\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;La impotencia como estrategia&#8221; &#8212; CHACODIAPORDIA.COM\" data-secret=\"Pf3ULLHIWP\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script type=\"text\/javascript\">\n\/* <![CDATA[ *\/\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/chacodiapordia.com\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n\/* ]]> *\/\n<\/script>","thumbnail_url":"https:\/\/chacodiapordia.com\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/E24-MarchaCongreso2024c.jpg","thumbnail_width":800,"thumbnail_height":559,"description":"Por Claudio Scaletta Lo \u00fanico que uni\u00f3 al fallido Frente de Todos fue la memoria del para\u00edso perdido. Sucedi\u00f3 porque la experiencia macrista fue tan mala y termin\u00f3 tan mal que volver atr\u00e1s parec\u00eda un salto adelante. El problema fue que el bricolaje de todos los archipi\u00e9lagos panperonistas y el subsiguiente reparto del aparato de Estado una vez ganadas las elecciones fue una p\u00e9sima f\u00f3rmula para gobernar. No hubo proyecto com\u00fan ni liderazgo pol\u00edtico, factores de los que un plan de desarrollo es subsidiario y no al rev\u00e9s. No es que se formula el plan y luego se busca el liderazgo, aunque Sturzenegger y la fundaci\u00f3n Mediterr\u00e1nea parezcan pensar lo contrario. Finalmente, el resultado de la alquimia que permiti\u00f3 ganar las elecciones de 2019 fue el fracaso del gobierno, el ascenso de Milei en 2023 y una nueva deriva de los viejos archipi\u00e9lagos. Lo m\u00e1s notable, sin embargo, es que tras la potencia de los hechos y la magnitud del fracaso no solo nadie se hace cargo, sino que las viejas figuras creen que la experiencia de 2019 puede repetirse. Sin embargo, hace bastante que la bolsa de gatos del peronismo no se reproduce, y tampoco est\u00e1 clara la existencia de un proyecto superador para ofrecerle a la sociedad. Repetir consignas y hablar de \u201cla doctrina\u201d no solo tiene gusto a poco, sino a rancio. El marco te\u00f3rico creado a mediados del siglo XX durante la segunda posguerra es realmente anacr\u00f3nico para abordar las transformaciones estructurales del capitalismo tecnol\u00f3gico y globalizado de la tercera d\u00e9cada del siglo XXI. El mundo del trabajo y de la producci\u00f3n son, literalmente, otro planeta. Lo mismo sucede con los actores sociales. Hay quienes todav\u00eda creen en la existencia diferenciada de un \u201ccapital nacional\u201d, al que se lo presupone m\u00e1s \u201cbueno y peque\u00f1o\u201d, o que la CGT es la representaci\u00f3n misma de los trabajadores y no una superestructura burocratizada dedicada al manejo de la riqueza hereditaria de sus aparatos. Acusar de \u201cneodesarrollista\u201d (s\u00ed, el desarrollo como acusaci\u00f3n) a cualquiera que plantee una actualizaci\u00f3n refleja el deterioro intelectual del clima de \u00e9poca. Por ello la palabra que mejor define a la actual oposici\u00f3n es \u201cimpotencia\u201d. Como se volvi\u00f3 de la mano del fracaso de Macri, se cree que en el presente solo resta esperar el fracaso de Milei, a quien de paso le toca hacer el \u201ctrabajo sucio\u201d de ordenar la macroeconom\u00eda, tarea que en su af\u00e1n de dar solamente buenas noticias los gobiernos nacional populares evitaron. La norma parecer\u00eda ser \u201cm\u00e1s espera propia, m\u00e1s trabajo sucio del adversario\u201d. Salvo CFK, compelida a reaparecer por la persecuci\u00f3n judicial y para evitar que los restos de su liderazgo se le escurran entre las manos, el grueso de la dirigencia se volc\u00f3 al bajo perfil o, mejor dicho, al perfil expectante. Y ello sin caer en la analog\u00eda evidente entre el actual limado camporista a Axel Kicillof y el ejercido contra Alberto Fern\u00e1ndez, salvando las distancias. El problema de fondo de estos diagn\u00f3sticos de espera es que el modelo podr\u00eda perfectamente no estallar. Hoy comienzan a suceder muchas de las previsiones que se hac\u00edan en 2022 y 2023 cuando se pensaba el futuro de la econom\u00eda. Perdidas las elecciones de 2021 comenz\u00f3 a se\u00f1alarse la necesidad de un plan de estabilizaci\u00f3n, es decir de un ajuste de la macroeconom\u00eda. Para quienes creen que gobernar es s\u00f3lo dar buenas noticias y que las leyes econ\u00f3micas dependen exclusivamente de la voluntad pol\u00edtica, \u201cajuste\u201d era la peor palabra. Y si adem\u00e1s se afirmaba que, luego de una etapa inicial, el ajuste era \u201creactivante\u201d, directamente se fulminaba el anatema de atentar contra la redistribuci\u00f3n del ingreso. Lo que hoy se observa es que la econom\u00eda, luego de un ajuste impiadoso realizado exclusivamente por el lado del gasto, comienza a dar se\u00f1ales de estabilizaci\u00f3n. Que, como se preve\u00eda en a\u00f1os anteriores, se sienten los efectos del cambio de signo de la balanza energ\u00e9tica. A ello se suma el invalorable aporte de \u201cla confianza de los mercados\u201d, es decir la confianza del capital. El blanqueo trajo una lluvia de decenas de miles de millones de d\u00f3lares que disip\u00f3 los nubarrones de las reservas internacionales netas negativas y no solo eso, permiti\u00f3 una sostenida revaluaci\u00f3n del tipo de cambio. El Estado puede estar falto de d\u00f3lares, pero al sector privado le sobran. S\u00ed, Argentina a\u00f1o verde, los precios se frenaron y el d\u00f3lar baj\u00f3. Y si tal cosa sucede inevitablemente comienzan a recuperarse los salarios y la actividad. Se puede decir que el shock inicial fue muy doloroso y recay\u00f3 en los m\u00e1s d\u00e9biles, que aument\u00f3 la pobreza, que la recuperaci\u00f3n es heterog\u00e9nea, que todav\u00eda no se sabe de d\u00f3nde vendr\u00e1n los d\u00f3lares que el Estado necesita para afrontar futuros vencimientos de deuda e, incluso, es posible dudar sobre c\u00f3mo se seguir\u00e1 financiando la sobrevaluaci\u00f3n cambiaria. La incertidumbre existe, pero tambi\u00e9n la posibilidad de un circulo virtuoso: que las exportaciones locales sigan aumentando y se consiga financiamiento externo, que el riesgo pa\u00eds baje lo suficiente como para renovar vencimientos y que el RIGI comience a dar sus frutos. El c\u00edrculo permitir\u00eda avanzar a un escenario de lento crecimiento e igualmente lenta mejora de los indicadores sociales en el marco de una reconfiguraci\u00f3n social y de la estructura productiva, pero que en el corto y el mediano plazo ser\u00eda suficiente para que el oficialismo gane elecciones y siga construyendo poder. Visto desde el campo nacional y popular puede ser triste decirlo, pero la econom\u00eda local solo necesitaba un poco de orden para arrancar, el detestado \u201cajuste reactivante\u201d. No se est\u00e1 avanzando hacia el mejor de los mundos. Aunque no existen dos experiencias hist\u00f3ricas iguales, los a\u00f1os \u201990 son un buen ejemplo de lo que en t\u00e9rminos sociales y productivos puede provocar la suma de estabilidad macroecon\u00f3mica y sobrevaluaci\u00f3n cambiaria. Pero lo que no deber\u00eda esperarse, y menos la esperas como forma de acci\u00f3n pol\u00edtica, es un estallido social a la vuelta de la esquina. Esta vez la forma de \u201cvolver\u201d no ser\u00e1 siquiera parecida a"}