{"version":"1.0","provider_name":"CHACODIAPORDIA.COM","provider_url":"https:\/\/chacodiapordia.com\/en","title":"La gesta que vuelve a exponer una herida - CHACODIAPORDIA.COM","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"VvTU9OB8vM\"><a href=\"https:\/\/chacodiapordia.com\/en\/la-gesta-que-vuelve-a-exponer-una-herida\/\">La gesta que vuelve a exponer una herida<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/chacodiapordia.com\/en\/la-gesta-que-vuelve-a-exponer-una-herida\/embed\/#?secret=VvTU9OB8vM\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;La gesta que vuelve a exponer una herida&#8221; &#8212; CHACODIAPORDIA.COM\" data-secret=\"VvTU9OB8vM\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/chacodiapordia.com\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>","thumbnail_url":"https:\/\/chacodiapordia.com\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Mundial2026-ArgentinaInglaterra-Bandera-15Jul.jpg","thumbnail_width":800,"thumbnail_height":542,"description":"Supuraci\u00f3n de un triunfo que excede la pelota. Hubo un instante que lo sintetiz\u00f3 todo. En medio de los festejos, en una parcela del campo de juego, mientras sus compa\u00f1eros celebraban una victoria que es m\u00e1s que una victoria, Giovani Lo Celso tom\u00f3 una bandera blanca, la abri\u00f3 y la despleg\u00f3 en el c\u00e9sped: \u201cLas Malvinas son Argentinas\u201d. Por Pablo Amalfitano La Selecci\u00f3n Argentina acababa de ganarle a Inglaterra la semifinal de un Mundial, a minutos de quedar nocaut, con el motor de un sentimiento que parece percibirse inagotable, nada menos que por el pase a otra final. Ya de por s\u00ed el cruce deportivo ten\u00eda peso propio. Pero la decisi\u00f3n del mediocampista reflej\u00f3 la verdadera carga: Argentina hab\u00eda celebrado una gesta que excede la pelota. Incluso es m\u00e1s visceral: la victoria de Lionel Messi y sus compa\u00f1eros tiene dimensiones gigantescas. Los goles de Enzo Fern\u00e1ndez y de Lautaro Mart\u00ednez, materializados como la continuidad de un desquite divino que tuvo su primer episodio en la mano y en los pies de Diego Maradona, justificaron el kilaje real del enfrentamiento, el desahogo de un pueblo que observ\u00f3, una vez m\u00e1s, c\u00f3mo volvi\u00f3 a supurar una de sus m\u00e1s ardorosas heridas. Porque ganarle una vez m\u00e1s a Inglaterra en el Mundial, ante los ojos de todo el mundo, con el coraz\u00f3n de una generaci\u00f3n de futbolistas que no sufrieron Malvinas, que tampoco vieron a Maradona entronizarse en el cielo de los cielos mientras apilaba ingleses con la pelota pegada a la zurda y pensaba en los 649 soldados ca\u00eddos cuatro a\u00f1os antes en medio de una guerra absurda, definitivamente no sutura ninguna herida. Es cierto: por m\u00e1s que el partido haya sido m\u00e1s que un partido, la realidad es que no cierra nada, pero s\u00ed lo vuelve a exponer. Expone el dolor de un pa\u00eds que no sana ni olvida, que no perdona ni se reconcilia, que reconoce en la pelota una oportunidad acaso incalculable para golpear, de manera simb\u00f3lica, donde m\u00e1s impacta: el f\u00fatbol, el terreno de una \u201creligi\u00f3n\u201d con m\u00e1s de 3500 millones de fieles alrededor de todo el planeta. Lo dijo Messi, el que encarna los sue\u00f1os de uno de los pa\u00edses con mayor proporci\u00f3n de todos esos fieles: con la entonaci\u00f3n de los himnos, con el fervoroso y afamado c\u00e1ntico de los hinchas contra los ingleses, sintieron cosas especiales. Lo dijo sin esconderse: sab\u00edan que era un partido de f\u00fatbol, pero lo que vivieron fue incre\u00edble. \u201cNo era una victoria m\u00e1s, era una victoria importante que quer\u00eda el pueblo argentino y nosotros tambi\u00e9n\u201d. Lo sab\u00eda Messi y lo sab\u00edan todos, por m\u00e1s que se cansaran de declarar lo contrario, para quitar presi\u00f3n en la previa o vaya a saber uno por qu\u00e9 motivo. Era un partido de f\u00fatbol, pero la victoria corporizaba la lucha m\u00e1s vivencial que une a todos los argentinos en la frase que exhibi\u00f3 Lo Celso, el hombre que condens\u00f3 el mensaje del plantel despu\u00e9s de la proeza: estaba escrita en un mapa, no en una bandera. Descansaba en un trozo blanco que manifestaba las dimensiones del triunfo. Acababan de sacar del Mundial al seleccionado representativo de la potencia internacional que ocupa, de manera ilegal, un cuarto de su territorio. Seg\u00fan las estimaciones geopol\u00edticas, el Reino Unido proyecta su posesi\u00f3n sobre tierra y mar argentinos que equivalen a una cuarta parte, un \u00e1rea que incluye las Islas Malvinas, las Islas Georgias del Sur, las Islas Sandwich del Sur y los espacios mar\u00edtimos que las orbitan, una superficie mayor que la de pa\u00edses como Francia o Espa\u00f1a. Mantiene su dominio sobre ellas pese a que est\u00e1n en el Mar Argentino y pese a que, adem\u00e1s, est\u00e1n a m\u00e1s de 13 mil kil\u00f3metros de su propio estado naci\u00f3n. El partido fue y ser\u00e1 m\u00e1s que un partido. Publicado en P\u00e1gina 12"}