{"version":"1.0","provider_name":"CHACODIAPORDIA.COM","provider_url":"https:\/\/chacodiapordia.com\/en","title":"Hubo una vez, un inca espa\u00f1ol - CHACODIAPORDIA.COM","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"3wAV6hbVJI\"><a href=\"https:\/\/chacodiapordia.com\/en\/hubo-una-vez-un-inca-espanol\/\">Hubo una vez, un inca espa\u00f1ol<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/chacodiapordia.com\/en\/hubo-una-vez-un-inca-espanol\/embed\/#?secret=3wAV6hbVJI\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;Hubo una vez, un inca espa\u00f1ol&#8221; &#8212; CHACODIAPORDIA.COM\" data-secret=\"3wAV6hbVJI\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script type=\"text\/javascript\">\n\/* <![CDATA[ *\/\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/chacodiapordia.com\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n\/* ]]> *\/\n<\/script>","thumbnail_url":"https:\/\/chacodiapordia.com\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/Pedro-Bohorquez-IncaHualpa.jpg","thumbnail_width":800,"thumbnail_height":535,"description":"El escritor argentino Roberto Payr\u00f3 novel\u00f3 la historia relatada en la Relaci\u00f3n hist\u00f3rica de Calchaqu\u00ed (1696) de Hernando de Torreblanca, el sacerdote jesuita espa\u00f1ol, uno de los que creyeron en un supuesto nieto de Atahualpa. Payr\u00f3 titul\u00f3 el falso inca en 1909, su libro sobre la vida de Pedro Boh\u00f3rquez e Inca Hualpa.\u00c9ste andaluz nacido en Arahal, Sevilla en 1602 con el nombre de Pedro Chamijo, fue un aventurero espa\u00f1ol que tras probar fortuna infructuosamente en diversos oficios en el Per\u00fa, logr\u00f3 hacerse coronar como Inca del pueblo calchaqu\u00ed, enga\u00f1ando tanto a estos como a los gobernantes y cl\u00e9rigos espa\u00f1oles. Su historia casi legendaria tiene mucho que ver con la picaresca, con final tr\u00e1gico. Pedro Chamijo era de origen campesino, muy probablemente morisco o mud\u00e9jar, logr\u00f3 aprender a leer y escribir junto a los jesuitas en C\u00e1diz. A los 18 a\u00f1os lleg\u00f3 a Am\u00e9rica, desembarcando en el Callao en 1620, atra\u00eddo por la promesa de riqueza f\u00e1cil que parec\u00eda ofrecer. Lucr\u00f3 durante a\u00f1os en el Per\u00fa con enga\u00f1os diversos, pero sin obtener dinero suficiente para retirarse. En Ollantaytambo contrajo matrimonio con Ana Bonilla, quien era hija de padre zambo y madre ind\u00edgena. Luego de que en 1629 Luis Jer\u00f3nimo Fern\u00e1ndez de Cabrera y Bobadilla, conde de Chinch\u00f3n, asumiera como virrey del Per\u00fa, Chamijo intent\u00f3 convencerlo de realizar una expedici\u00f3n a las fuentes del r\u00edo Mara\u00f1\u00f3n, a donde le aseguraba que se hallaba el Gran Paititi, un lugar que rebosaba de oro y plata. Descubierto su enga\u00f1o, huy\u00f3 a Potos\u00ed en el Alto Per\u00fa. Cerca de all\u00ed conoci\u00f3 a un cl\u00e9rigo llamado Alonso Boh\u00f3rquez del cual se hizo amigo y para huir de las puniciones espa\u00f1olas adopt\u00f3 su apellido haci\u00e9ndose pasar por su sobrino. En 1639 logr\u00f3 convencer al nuevo virrey, Pedro de Toledo y Leiva, marqu\u00e9s de Mancera, para realizar una expedici\u00f3n a las fuentes del Mara\u00f1\u00f3n, que fue un rotundo fracaso. Huy\u00f3 de nuevo haci\u00e9ndose llamar Francisco hasta que en 1648 asumi\u00f3 como virrey Garc\u00eda Sarmiento de Sotomayor, conde de Salvatierra, quien autoriz\u00f3 una nueva expedici\u00f3n a las fuentes del Mara\u00f1\u00f3n, que tambi\u00e9n fracas\u00f3 estrepitosamente.Boh\u00f3rquez fue enviado preso a Valdivia, en el entonces extremo sur de Chile, de donde huy\u00f3 y atraves\u00f3 la cordillera de los Andes recalando en la actual ciudad argentina de Mendoza. Luego pas\u00f3 por La Rioja y lleg\u00f3 a San Miguel de Tucum\u00e1n, que era la capital de la extensa gobernaci\u00f3n del mismo nombre. Pese a la amplitud del territorio, la situaci\u00f3n de los colonizadores espa\u00f1oles era precaria, entre otras razones merced a la oposici\u00f3n de los nativos calchaqu\u00edes, un pueblo guerrero del conjunto diaguita que hab\u00eda estado muy brevemente sometido al Tawantinsuyu de los incas, y rechazaba vehementemente la presencia espa\u00f1ola. Los intentos de evangelizaci\u00f3n llevados reiteradamente a cabo por misioneros jesuitas hab\u00edan resultado infructuosos, puesto que los diaguitas \u00abcalchaqu\u00edes\u00bb se mostraban reticentes a t\u00e9cnicas empleadas con \u00e9xito con otros grupos de la zona. Entre los escasos resultados de estos se contaba un vago rumor de que los calchaqu\u00edes conoc\u00edan la ubicaci\u00f3n de prodigiosos yacimientos de metales preciosos vacantes desde el desmoronamiento del Imperio incaico. Boh\u00f3rquez utiliz\u00f3 su condici\u00f3n de esposo de una ind\u00edgena para ganarse la confianza de los calchaqu\u00edes haci\u00e9ndose pasar por el \u00faltimo descendiente de los incas con el nombre de Inca Hualpa.Entre los caciques diaguitas se hallaba Pedro Pinguanta, de cierta influencia, quien lo refugi\u00f3 en los valles Calchaqu\u00edes cuando los espa\u00f1oles procuraron apresarlo. Entre los caciques diaguitas se hallaba Pedro Pinguanta, de cierta influencia, quien lo refugi\u00f3 en los valles Calchaqu\u00edes cuando los espa\u00f1oles procuraron apresarlo. En rigor los documentos que han llegado hasta el presente demuestran que nunca los diaguitas \u00abcalchaqu\u00edes\u00bb le creyeron descendiente de los incas -por m\u00e1s que fuera de tez amorenada-, los diaguitas no aceptaban como soberano a un inca, pero en las circunstancias s\u00ed admitieron el liderazgo de alguien que quiz\u00e1s podr\u00eda librarlos del dominio espa\u00f1ol. De ellos obtuvo noticia de los yacimientos locales, asegur\u00e1ndoles que si se los revelaban utilizar\u00eda todas las fuerzas a su disposici\u00f3n para expulsar a los colonizadores. Boh\u00f3rquez convenci\u00f3 a tres misioneros jesuitas que un monarca cristiano podr\u00eda evangelizar a los nativos con mayor \u00e9xito que el logrado hasta la fecha. Uno de ellos, Eugenio de S\u00e1nchez, logr\u00f3 que el gobernador del Tucum\u00e1n, Alonso Mercado y Villacorta, le propusiera una reuni\u00f3n en Pom\u00e1n, nombre dado entonces al pueblo de Londres, actual Provincia de Catamarca. En la reuni\u00f3n celebrada Boh\u00f3rquez se present\u00f3 rodeado de caciques, llevado en litera de oro y vistiendo el \u00abllantu\u00bb, una borla que usaban los emperadores incas. Asegur\u00f3 a los espa\u00f1oles que \u2014 considerado inca o, mejor dicho, en el idioma de los diaguitas, el cac\u00e1n: titak\u00edn por los diaguitas calchaqu\u00edes\u2014 era capaz de obtener su sumisi\u00f3n al rey y que ser\u00eda f\u00e1cil convertir a los ind\u00edgenas al cristianismo. Insinu\u00f3 tambi\u00e9n que revelar\u00eda la ubicaci\u00f3n de los yacimientos, si ellos le garantizaban su reconocimiento como monarca local y su apoyo. Mercado y Villacorta le dio trato de capit\u00e1n general, celebr\u00f3 una semana de festejos en su honor y lo nombr\u00f3 teniente gobernador y justicia mayor. La \u00fanica oposici\u00f3n al nuevo teniente gobernador y justicia mayor provino del obispo del Tucum\u00e1n, fray Melchor de Maldonado y Saavedra, quien descrey\u00f3 de la historia. Sin embargo, Boh\u00f3rquez pudo mantener la situaci\u00f3n durante dos a\u00f1os, mientras asentaba un gobierno fuerte y militarizando en los valles contra los espa\u00f1oles. De este modo lleg\u00f3 a establecer la capital de su reino en Tolomb\u00f3n, peque\u00f1a localidad estrat\u00e9gicamente ubicada a la cual hizo fortificar, e incluso hizo dotar de una artiller\u00eda defensiva compuesta por ca\u00f1ones hechos con madera dura (que solo soportaban 2 o 3 tiros) que aprendi\u00f3 a construir en Chile. Como Boh\u00f3rquez se dedic\u00f3 a formar un ej\u00e9rcito ind\u00edgena, su relaci\u00f3n con los espa\u00f1oles se afect\u00f3 y el virrey orden\u00f3 al gobernador que lo apresara y enviara a Charcas. Lider\u00f3 con la ayuda de su secretario Lorenzo Tisapanaco, el tercer levantamiento de los calchaqu\u00edes contra el dominio espa\u00f1ol, atacando las ciudades de Salta y San Miguel de Tucum\u00e1n y provoc\u00e1ndoles gravosas"}