{"version":"1.0","provider_name":"CHACODIAPORDIA.COM","provider_url":"https:\/\/chacodiapordia.com\/en","title":"Gauchito Gil: el primer caso de fac\u00f3n f\u00e1cil - CHACODIAPORDIA.COM","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"nH5gbQ14CY\"><a href=\"https:\/\/chacodiapordia.com\/en\/gauchito-gil-el-primer-caso-de-facon-facil\/\">Gauchito Gil: el primer caso de fac\u00f3n f\u00e1cil<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/chacodiapordia.com\/en\/gauchito-gil-el-primer-caso-de-facon-facil\/embed\/#?secret=nH5gbQ14CY\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;Gauchito Gil: el primer caso de fac\u00f3n f\u00e1cil&#8221; &#8212; CHACODIAPORDIA.COM\" data-secret=\"nH5gbQ14CY\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script type=\"text\/javascript\">\n\/* <![CDATA[ *\/\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/chacodiapordia.com\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n\/* ]]> *\/\n<\/script>","thumbnail_url":"https:\/\/chacodiapordia.com\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Corrientas-FiestaGauchoGil-Estatua.jpg","thumbnail_width":700,"thumbnail_height":451,"description":"Por Cosecha Roja La saga de Antonio Gil, construida a retazos por la cultura popular, cuenta que muri\u00f3 el 8 de enero de 1871 a cuatro leguas de Mercedes, Corrientes. Sus verdugos fueron un grupo de polic\u00edas que lo deb\u00edan trasladar a los tribunales de Goya, pero que decidieron ejecutarlo en el camino. A Gil se lo acusaba de desertor y matrero, pero en el fondo su delito era otro: los peones y campesinos de la zona lo conoc\u00edan como a un justiciero que proteg\u00eda al d\u00e9bil, aliviaba al enfermo y vengaba a los humillados. Sus enemigos lo consideraban un temible expropiador y un curandero capaz de enamorar o paralizar con la mirada. El relato sobre su muerte repite que lo colgaron de los pies y lo degollaron con su propio cuchillo. Si la historia hubiese sido actual, tendr\u00eda dos finales posibles. Con suerte, engrosar\u00eda la lista de v\u00edctimas del gatillo f\u00e1cil. Sin ella, ser\u00eda se\u00f1alado como responsable de aumentar la inseguridad: un delincuente m\u00e1s abatido durante un intento de fuga. Antonio Gil naci\u00f3 en un tiempo en el que los peones rurales que escapaban de la ley, los gauchos alzados, eran s\u00edmbolos de resistencia contra la injusticia y representaban los sue\u00f1os de libertad de muchos. El asesinato no hizo m\u00e1s que transportar la leyenda a otro plano. Mezcla de culto guaran\u00ed y cat\u00f3lico, su imagen se erigi\u00f3 como la de un santo hacedor de favores. La leyenda sostiene que las \u00faltimas palabras de Antonio Gil fueron la base de su primer milagro. \u201cVos me est\u00e1s por degollar-le dijo a su verdugo- pero cuando llegues esta noche a Mercedes te van a informar que tu hijo se est\u00e1 muriendo de mala enfermedad. Como vas a derramar sangre inocente, invocame para que se cure, porque la sangre del inocente suele servir para hacer milagros\u201d. La figura no dej\u00f3 de crecer hasta convertirlo en un santo popular que no necesita ser reconocido por ninguna iglesia. Cada 8 de enero, los velorios frente al \u00e1rbol donde fue degollado se convirtieron en un centro de reuni\u00f3n de sus seguidores. En las \u00faltimas d\u00e9cadas los altares y los fieles se multiplicaron en todo el pa\u00eds, de la mano de los viajeros y de la inmigraci\u00f3n del Litoral. Hoy es un boom: los fieles que se dan cita para homenajearlo promediaron las 200.000 personas tan s\u00f3lo en Mercedes. Es que a cada favor recibido por el Gaucho corresponde cumplir una promesa. Muchos de los devotos como agradecimiento prometen ir a bailar chamam\u00e9 o compartir un asado y un vino frente a su tumba. Otros se proponen realizar actos solidarios en honor al Gaucho, como forma de emular sus pr\u00e1cticas. Al Gauchito se lo invoca por cuestiones de salud, trabajo, necesidades materiales o para tener fuerza de voluntad y protecci\u00f3n en momentos dif\u00edciles. A diferencia de los santos de la iglesia oficial, a \u00e9l se puede recurrir por aspectos considerados superficiales o incluso pecaminosos para los mandatos eclesi\u00e1sticos. Algunos de sus devotos, sin embargo, alertan sobre pedirle ayuda en las cuestiones de amor. \u201cEs que \u00e9l &#8211; apuntan &#8211; era de andar siempre solo\u201d. Los viajeros y los ladrones tambi\u00e9n suelen ponerse bajo su protecci\u00f3n. Se dice que los primeros lo invocan porque Gil mismo era un eterno n\u00f3made. Entre los segundos, hay quienes opinan que Antonio \u2013que robaba a los ricos y repart\u00eda entre los pobres-tambi\u00e9n era de ese gremio. Otros piensan distinto: \u201cEl Gauchito \u2013suelen decir- no le pide el curr\u00edculum a nadie para protegerlo o hacerle un favor\u201d. Con los a\u00f1os y las crisis recurrentes, dej\u00f3 de ser patrimonio de los nacidos en la zona de Corrientes y de la poblaci\u00f3n carcelaria para convertirse en culto de miles de personas en todo el pa\u00eds. Algunas de la razones de ese crecimiento se explican en el libro \u201cS\u00edmbolos y Fetiches religiosos en la construcci\u00f3n de la identidad popular\u201d, coordinado por Ruben Dri.All\u00ed, el te\u00f3logo escribe que, a trav\u00e9s de los santos populares, \u201cla imaginaci\u00f3n popular crea, dibuja, proyecta un espacio ut\u00f3pico que le permita vivir, que le de fuerzas para soportar las pesadas contradicciones de la vida\u201d. Si el del Gauchito fue construido por esa imaginaci\u00f3n popular, los materiales de los que est\u00e1 hecho son los que sus seguidores tienen a mano. Los ejemplos son miles. En Florencio Varela vivi\u00f3 un hombre llamado Juan Carlos, un devoto que quiz\u00e1s resuma como nadie el esp\u00edritu del gaucho. Hijo de una familia de vendedores ambulantes, Juan Carlos sol\u00eda contar que un d\u00eda so\u00f1\u00f3 con Antonio Gil, y que al despertar hizo una estatua con papel mash\u00e9. Alrededor de su altar construy\u00f3 un comedor popular. Lo hizo con las cosas que juntaba en el barrio: cada uno pon\u00eda un poco de lo que ten\u00eda, que a veces era nada. Cuando eso no alcanz\u00f3, se hizo piquetero. Como muchos seguidores de Gil, Juan Carlos dec\u00eda que el Gauchito ayudaba a quienes peleaban por conseguir lo que quer\u00edan. En el fondo, sab\u00eda lo que Fernando Pessoa escribi\u00f3 hace mucho: que la fe es una intuici\u00f3n de la acci\u00f3n. Publicado en cosecharoja.org"}