{"version":"1.0","provider_name":"CHACODIAPORDIA.COM","provider_url":"https:\/\/chacodiapordia.com\/en","title":"Estar en las Malvinas - CHACODIAPORDIA.COM","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"UMf8XbwKlZ\"><a href=\"https:\/\/chacodiapordia.com\/en\/estar-en-las-malvinas-por-felipe-pigna\/\">Estar en las Malvinas<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/chacodiapordia.com\/en\/estar-en-las-malvinas-por-felipe-pigna\/embed\/#?secret=UMf8XbwKlZ\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;Estar en las Malvinas&#8221; &#8212; CHACODIAPORDIA.COM\" data-secret=\"UMf8XbwKlZ\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/chacodiapordia.com\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>","thumbnail_url":"https:\/\/cdn4.chacodiapordia.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Historia-FelipePigna-Malvinas.jpg","thumbnail_width":700,"thumbnail_height":420,"description":"Estuve en Malvinas en 2006. Las cosas han cambiado un poco, ahora no solo nos saquean el mar argentino adyacente en busca de kril, mariscos y peces, sino que pretenden extraer nuestro petr\u00f3leo. Por Felipe Pigna Desde el aire, llegando, se observa aquel mapa escolar que tanto vimos. Encontrar a la hermanita perdida. Tierra lastimada. Muchos cr\u00e1teres dejados por las bombas y como banda de sonido la voz chilena del comandante de Lan que nos advierte que no podemos filmar o tomar fotos porque estamos en zona militar.Aterrizamos en una base colosal que mete miedo. Es un resumen de la OTAN que nos recuerda a Irak, pero sin embargo, la recepci\u00f3n es cordial. Nos hablan en espa\u00f1ol y nos desean feliz estad\u00eda. A la salida del aeropuerto de Mount Pleasant, un avi\u00f3n de combate, transformado en monumento, nos recuerda a qu\u00e9 hemos venido y todo comienza a acomodarse. Parte del camino hacia Puerto Stanley para ellos, Puerto Argentino para nosotros, est\u00e1 minado. Cientos de las m\u00e1s de 20.000 minas que est\u00e1n sembradas en las islas se conservan a la vera de la ruta. Tras una hora de viaje, se insin\u00faa la peque\u00f1a ciudad inglesa. A partir de ahora debemos mirar al rev\u00e9s, caminar al rev\u00e9s y manejar al rev\u00e9s. Hay dos o tres Land Rover por cada uno de los 2.500 habitantes. No hay una plaza central como en nuestras ciudades de herencia hisp\u00e1nica. Todo, o casi, transcurre a lo largo de la avenida costanera Ross Road. All\u00ed est\u00e1n los dos hoteles principales, el supermercado, la estaci\u00f3n de Polic\u00eda, el banco, la sede del peri\u00f3dico local, Penguin News, las dos iglesias, la protestante y la cat\u00f3lica, y el embarcadero que recibe a los miles de turistas que llegan en los barcos que hacen la ruta de la Ant\u00e1rtica, como dicen ellos. El resto son calles paralelas a la Ross Road, donde est\u00e1n los pubs m\u00e1s populares: El Globe Tavern, amigable, y el Victory, no aconsejable para argentinos. All\u00ed se juntan colonialistas intransigentes nost\u00e1lgicos y vigentes, y su colonialismo antiargentino sube con la graduaci\u00f3n alcoh\u00f3lica. Una frase se repite en las islas: \u201cTendr\u00edamos que hacerle un monumento a Galtieri\u201d. Inmediatamente explican que gracias al beodo general y su aventura pol\u00edtico-militar, hoy gozan de un notable nivel de vida con excelentes colegios, hospitales gratuitos y servicios p\u00fablicos eficientes. Insisten \u201ctendr\u00edamos que hacerle un monumento\u201d, gui\u00f1an un ojo invariablemente azul celeste y rematan: \u201cPero no se preocupen, no se lo vamos a hacer\u201d. La que no tiene un monumento pero s\u00ed una importante calle es Thatcher. La odiosa y recalcitrante \u201cDama de Hierro\u201d, que muri\u00f3 en abril de 2013, luce su Thatcher Drive frente al mar, a metros del monumento a la Victoria, o sea a nuestra derrota. Es un importante grupo escult\u00f3rico rodeado de placas de m\u00e1rmol que recuerdan a los brit\u00e1nicos muertos en la guerra. All\u00ed nunca faltan flores. La gente es cordial en Puerto Argentino (Stanley, como lo llaman los brit\u00e1nicos). No hay caras raras al escuchar nuestra procedencia y se interesan en contarnos sus v\u00ednculos con la Argentina: a\u00f1os de estudios en C\u00f3rdoba, un hijo nacido en el Hospital Brit\u00e1nico de Buenos Aires, ciudad que admiran y a la que todos quieren volver. Andan por ah\u00ed como nuevos ricos y, como tales, han podido decidir que hay tareas que ya no son para ellos. Para eso est\u00e1n los chilenos y los isle\u00f1os de Santa Helena y Ascensi\u00f3n, dos colonias inglesas. Para ir al cine hay que trasladarse a la base militar. Mi cabeza se entretiene en el paisaje pero mi coraz\u00f3n mira para los montes que rodean la ciudad. All\u00ed est\u00e1n el Longdon, el Kent, la zona de Hales y Tumbletown. Todos hombres de batallas. Accidentes geogr\u00e1ficos accidentados. Tumbas de nuestros muchachos. Me duermo pensando en el otro d\u00eda, en el d\u00eda de estar ah\u00ed, con ellos-sin ellos, los nuestros. El \u00faltimo combate es entre el 13 y el 14 de junio de 1982. A miles de kil\u00f3metros un general borracho y sus secuaces de las \u201ctres armas\u201d, con la calefacci\u00f3n de junio, deciden que no hay que rendirse hasta no perder las dos terceras partes de las tropas, unos ocho mil pibes. \u00c9l decid\u00eda, los nuestros pon\u00edan el cuerpo. Pero Mario Benjam\u00edn Men\u00e9ndez desobedeci\u00f3, no para salvar vidas ajenas, sino, como durante toda la guerra, la propia. A medida que subimos por la ladera del monte, el \u00f3xido delata la cercan\u00eda de las trincheras. Cuevas en la tierra dura, en las piedras donde trataban de guarecerse, del honor que se volv\u00eda mala fortuna, de la soledad, de la arbitrariedad de algunos oficiales, de los estacamientos de la turba helada, del hambre a pesar de los dep\u00f3sitos llenos de comida enviada por gente que todav\u00eda cre\u00eda que los genocidas pod\u00edan hacer algo por la patria y dejar de robar aunque fuera por un rato. Pero no. Hab\u00eda que guarecerse contra todo eso y ponerles el pecho a las balas inglesas, a los cuchillos gurkas y a los bombardeos. Eran pibes, pibes de 18 a\u00f1os con apellidos correntinos, salte\u00f1os, platenses, chaque\u00f1os, argentinos de un solo apellido. No tengo curiosidad, tengo un profundo respeto y dolor. Mi vista y mi cuerpo van hacia el pozo y ah\u00ed est\u00e1n las zapatillas Flecha, una manta, un tubo de Odol gastado, apretado hasta la nada. Una cantimplora y mucha vida dejada ah\u00ed, en lo profundo de nuestra tierra malvinera. Y hay vainas de balas, cientos de ellas, como testigos de que ah\u00ed se pele\u00f3 hasta el final. \u00bfQu\u00e9 fue de aquellos chicos que dejaron sus se\u00f1ales de vida en Longdon y por todos lados? \u00bfMe estar\u00e1 leyendo alguno de ellos? Darwin, nombre que remite a la evoluci\u00f3n humana, es aqu\u00ed el sitio de nuestro cementerio, Argentina Cemetery, el de nuestros muertos. Est\u00e1 en la cima de una colina. Cada tumba tiene un rosario azul invariablemente agitado por el viento. La mayor\u00eda de ellas son an\u00f3nimas y sobre un m\u00e1rmol negro puede leerse \u201csoldado argentino solo conocido por Dios\u201d. La congoja y la bronca"}