{"version":"1.0","provider_name":"CHACODIAPORDIA.COM","provider_url":"https:\/\/chacodiapordia.com\/en","title":"Esperando a La Ni\u00f1a - CHACODIAPORDIA.COM","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"syBR8o3oV0\"><a href=\"https:\/\/chacodiapordia.com\/en\/esperando-a-la-nina\/\">Esperando a La Ni\u00f1a<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/chacodiapordia.com\/en\/esperando-a-la-nina\/embed\/#?secret=syBR8o3oV0\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;Esperando a La Ni\u00f1a&#8221; &#8212; CHACODIAPORDIA.COM\" data-secret=\"syBR8o3oV0\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script type=\"text\/javascript\">\n\/* <![CDATA[ *\/\n\/*! 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No es para menos: \u201cLa Ni\u00f1a\u201d es un fen\u00f3meno clim\u00e1tico que enfr\u00eda el agua del Oc\u00e9ano Pacifico ecuatorial y tiene efectos en todo el mundo. Entre ellos, genera menos precipitaciones en el sur de Sudam\u00e9rica. Es un fen\u00f3meno disruptivo y recurrente que existe desde hace miles de a\u00f1os, pero \u00faltimamente impacta de forma m\u00e1s severa, m\u00e1s intensa. Desde 1950 \u201cLa Ni\u00f1a\u201d visit\u00f3 la Argentina 8 veces. Seg\u00fan el Servicio Meteorol\u00f3gico Nacional, el evento de sequ\u00eda del bienio 2020-2022 fue uno de los m\u00e1s secos de los \u00faltimos 60 a\u00f1os. La falta de lluvias dej\u00f3 cicatrices profundas en todas las regiones del pa\u00eds durante ese per\u00edodo. Abril de 2020. En el puerto de Rosario, la altura del r\u00edo Paran\u00e1 es de 40 cent\u00edmetros, el nivel m\u00e1s bajo en 50 a\u00f1os. Se complican las exportaciones agr\u00edcolas. Los buques que parten del principal polo agroexportador argentino deben reducir su carga hasta en 10.000 toneladas para no encallar, un 20 a 30% menos que el volumen habitual. El tr\u00e1nsito en el r\u00edo se demora, ya que los pilotos deben maniobrar con mayor precauci\u00f3n en los pasos cr\u00edticos. Adem\u00e1s, se retrasa entre 10 y 15 d\u00edas la llegada de barcazas con soja desde Paraguay, donde el r\u00edo tambi\u00e9n alcanz\u00f3 su nivel m\u00e1s bajo en 50 a\u00f1os debido a la sequ\u00eda extrema. Esta bajante afect\u00f3 tanto la carga m\u00e1xima de los buques como las operaciones portuarias del Gran Rosario, epicentro de la agroindustria argentina, y tuvo un costo de 243 millones de d\u00f3lares solo en el primer cuatrimestre de 2020. Mayo de 2022. La sequ\u00eda en el norte del pa\u00eds gener\u00f3 graves dificultades para el acceso al agua en las provincias de Chaco y Salta, las comunidades ind\u00edgenas y rurales son las m\u00e1s afectadas. El monte chaque\u00f1o vivi\u00f3 una crisis h\u00eddrica que oblig\u00f3 a sus habitantes a recorrer hasta 20 kil\u00f3metros para encontrar un pozo con agua. En la regi\u00f3n del r\u00edo Pilcomayo, con precipitaciones que no superaron los 100 mil\u00edmetros en todo el a\u00f1o, las fuentes de agua y las reservas de pastura para los animales quedaron devastadas. Unas 12.000 familias campesinas se enfrentaron a la emergencia agropecuaria. Las poblaciones que tienen una econom\u00eda de subsistencia se encontraron con la pobreza. Agosto de 2022. El campo argentino atraviesa un per\u00edodo extremadamente duro. La sequ\u00eda afecta transversalmente la producci\u00f3n agropecuaria: los cultivos extensivos de soja, trigo, girasol y ma\u00edz de la zona central del pa\u00eds se pierden o tienen rindes baj\u00edsimos, las vacas enflaquecen o mueren porque no tienen pasto. La peor parte se la llevan las producciones intensivas y regionales: la citricultura del noroeste es una de las m\u00e1s da\u00f1adas. El fen\u00f3meno de La Ni\u00f1a, que persisti\u00f3 durante tres a\u00f1os consecutivos, provoc\u00f3 grandes p\u00e9rdidas econ\u00f3micas y productivas. La agricultura, ganader\u00eda, caza y silvicultura registraron una ca\u00edda anual promedio del 20%, con un pico del 40% en el segundo trimestre que es el de mayor actividad. Esto es s\u00f3lo un pu\u00f1ado de postales de una sequ\u00eda. Cualquiera que elijamos refleja un mismo patr\u00f3n: un efecto devastador para la sociedad y la econom\u00eda. Pero la sequ\u00eda de 2020-2022 era algo que esper\u00e1bamos: no pod\u00edamos evitarla, pero s\u00ed la esper\u00e1bamos. Los modelos clim\u00e1ticos ya lo hab\u00edan anticipado: un evento intenso de La Ni\u00f1a estaba en puerta y complicar\u00eda la disponibilidad h\u00eddrica en el sur de Sudam\u00e9rica. No son ciencias adivinatorias, son ciencias exactas y naturales: los eventos clim\u00e1ticos extremos se pueden prever. El cambio clim\u00e1tico ya no es una teor\u00eda lejana o una advertencia en un informe. Es real, est\u00e1 aqu\u00ed. Y sabemos que no se detendr\u00e1 solo. Si seguimos en este camino, los eventos extremos ser\u00e1n m\u00e1s intensos, m\u00e1s frecuentes. \u00bfVendr\u00e1 La Ni\u00f1a a fin de a\u00f1o? \u00bfHabr\u00e1 una nueva sequ\u00eda que ponga en alerta a las comunidades, a las ciudades y a la econom\u00eda? Lo m\u00e1s probable es que s\u00ed. Y no ser\u00e1 la \u00faltima que visite la Argentina y el hemisferio Sur. Los titulares de los diarios con desastres ambientales continuar\u00e1n multiplic\u00e1ndose, como sucede con los titulares de econom\u00eda de la larga crisis argentina: el riesgo pa\u00eds convive cada vez m\u00e1s frecuentemente con los incendios, las sequ\u00edas y las inundaciones. Son las se\u00f1ales del desequilibrio clim\u00e1tico. Aqu\u00ed tambi\u00e9n ambiente y econom\u00eda avanzan (o retroceden) en sinton\u00eda. Hay algo que puede marcar la diferencia en esta crisis: los datos y el monitoreo. Contar con informaci\u00f3n detallada permite implementar iniciativas como el manejo integrado de cuencas, la construcci\u00f3n de infraestructuras h\u00eddricas sostenibles y la creaci\u00f3n de sistemas de alerta temprana. Anticiparse a condiciones extremas y optimizar la gesti\u00f3n de recursos h\u00eddricos en tiempo real puede garantizar el acceso al agua y proteger las actividades agropecuarias. Sin informaci\u00f3n precisa, no hay adaptaci\u00f3n posible. S\u00f3lo con datos podemos prepararnos para un futuro cada vez m\u00e1s hostil. Para Argentina, es una prioridad identificar y trabajar en la adaptaci\u00f3n a las consecuencias que tendr\u00e1 el cambio clim\u00e1tico sobre su territorio y sus poblaciones. Convertir las postales de crisis en historias de mitigaci\u00f3n y adaptaci\u00f3n es el desaf\u00edo. Hay ejemplos que apuntan en esa direcci\u00f3n y no est\u00e1n lejos de casa. En Brasil, donde las sequ\u00edas son particularmente severas, se han implementado mejoras en la gesti\u00f3n del agua a trav\u00e9s de sistemas de almacenamiento y riego m\u00e1s eficientes, que optimizan el uso de los recursos h\u00eddricos durante los periodos de escasez. Adem\u00e1s, la reducci\u00f3n de la deforestaci\u00f3n y la restauraci\u00f3n de tierras degradadas han contribuido a aumentar la capacidad de los suelos para retener agua y mitigar los efectos de la sequ\u00eda. En Argentina, el desarrollo de cultivos resistentes a la sequ\u00eda como el trigo HB4 tambi\u00e9n representa una salida de adaptaci\u00f3n. Esta variedad es capaz de mantener rendimientos m\u00e1s altos en situaciones de estr\u00e9s h\u00eddrico, lo que no solo beneficia a los agricultores en regiones afectadas por la falta de agua, sino que tambi\u00e9n contribuye a una gesti\u00f3n m\u00e1s sostenible"}