{"version":"1.0","provider_name":"CHACODIAPORDIA.COM","provider_url":"https:\/\/chacodiapordia.com\/en","title":"Elogio de la selva y la moner\u00eda - CHACODIAPORDIA.COM","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"8SqEXaHxfg\"><a href=\"https:\/\/chacodiapordia.com\/en\/elogio-de-la-selva-y-la-moneria\/\">Elogio de la selva y la moner\u00eda<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/chacodiapordia.com\/en\/elogio-de-la-selva-y-la-moneria\/embed\/#?secret=8SqEXaHxfg\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;Elogio de la selva y la moner\u00eda&#8221; &#8212; CHACODIAPORDIA.COM\" data-secret=\"8SqEXaHxfg\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script type=\"text\/javascript\">\n\/* <![CDATA[ *\/\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/chacodiapordia.com\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n\/* ]]> *\/\n<\/script>","thumbnail_url":"https:\/\/chacodiapordia.com\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/Caraya.jpg","thumbnail_width":800,"thumbnail_height":600,"description":"Por Mempo Giardinelli Desde siempre la fauna local fue perseguida por cazadores furtivos, pero hace un par de d\u00e9cadas el desenfreno de la sojizaci\u00f3n impuso sistem\u00e1ticos desmontes que est\u00e1n dejando bosques ralos que son como islas, y de los cuales todas las especies animales est\u00e1n huyendo para vivir en los centros urbanos y en especial en Resistencia, la capital chaque\u00f1a. Donde dolores y rabias aparte, las ciudadan\u00edas se acostumbraron a convivir con diferentes faunas. En la misma cuadra y frente a donde vive este columnista, en las afueras de Resistencia, hace casi un a\u00f1o se ha instalado a vivir una familia de monos caray\u00e1 que suele cruzar de veredas andurreando por las alturas de la cuadra arbolada. Entre algarrobos, lapachos e ibir\u00e1-pyt\u00e1s que dan al r\u00edo Negro, s\u00f3lo ocasionalmente se los ve en familia. Hasta hace m\u00e1s o menos un a\u00f1o apareci\u00f3 el primero, el macho negro y grandote que ilustra esta nota, quien a pura cara fiera se instal\u00f3 en lo m\u00e1s alto del bosque ribere\u00f1o (aqu\u00ed cruza el r\u00edo Negro, tributario del Paran\u00e1). Todas las ma\u00f1anas grita un poco y de vez en cuando al caer las tardes rapi\u00f1a algunos tachos de basura. Al principio los vecinos de enfrente le dieron garant\u00edas de buen trato y comida con tal de que no jodiera. Y el tipo se lo tom\u00f3 bien, tanto que un mes despu\u00e9s volvi\u00f3 una noche, como en el tango, pero en compa\u00f1\u00eda con un ejemplar m\u00e1s chico y marr\u00f3n, hembra seguro. Y as\u00ed luego de unos meses se instalaron en la vereda de enfrente y con la hembra, rubia y bonita, se convirtieron en nuestros vecinos y viven a unos 30 o 40 metros de altura. Desde ah\u00ed y de rama en rama cruzan de vereda a vereda saltando la arboleda y \u00faltimamente hasta se atreve, el macho negro y jet\u00f3n, a remedar a los tantos gorilas africanos que uno ha visto en pel\u00edculas de Tarz\u00e1n cuando era un ni\u00f1o. Individualistas y desconfiados, al menos en esta cuadra suelen corretear aunque tambi\u00e9n ejercen de curiosos inclaudicables: de mirada insistente y desconfiado como funcionario corrupto, algunas veces \u00e9l aprovecha ser conocido y aceptado en el barrio y pasa por mi muro y mi lapacho como Pancho por su casa, curioseando el vecindario desde las alturas y espantando a un tuc\u00e1n bell\u00edsimo, se\u00f1orial y desconfiado y que tambi\u00e9n es del barrio pero, ch\u00facaro como \u00e9l solo, siempre zafa volando por arriba de todo y qui\u00e9n sabe a qu\u00e9 destino cercano porque, tambi\u00e9n, siempre regresa. Esta nota, es evidente, s\u00f3lo pretende denunciar que la vida de todas las especies en los montes, bosques y selvas subamaz\u00f3nicas es cada vez m\u00e1s incierta. Como la vida argentina, podr\u00eda decirse, que tambi\u00e9n est\u00e1 hoy en proceso de exilios y reacomodos hogare\u00f1os. Lo cierto es que debido a la desprotecci\u00f3n de los animales por parte de los sucesivos gobiernos, nacionales y locales, hoy son muchas \u2013cada vez m\u00e1s\u2013 las especies en peligro de extinci\u00f3n a causa de la caza dizque &#8220;deportiva&#8221; o comercial, los incendios de bosques y el desmonte insensato y bestial que aqu\u00ed se practica con total impunidad. En las pocas selvas del Chaco que todav\u00eda sobreviven a la barbarie supuestamente &#8220;productiva&#8221; del est\u00fapidamente llamado &#8220;progreso&#8221;, quedan ya muy pocos territorios de vegetaci\u00f3n natural. Y ni se diga los maravillosos montes de quebrachos que desde el siglo 19 sostuvieron las v\u00edas de todos los trenes del mundo. Por ah\u00ed tambi\u00e9n circulaba mi padre, viajante de comercio, cuando adem\u00e1s del ferrocarril s\u00f3lo hab\u00eda caminos de tierra y hab\u00eda bandidos que asaltaban almacenes y quiz\u00e1 lo \u00fanico que funcionaba normalmente era la vida animal, cuyo necesario equilibrio natural de fauna aut\u00f3ctona era hermoso, no s\u00f3lo de ver sino de sentir porque las faunas chaque\u00f1as, como las de Formosa y Santiago del Estero, y las correntinas y misioneras y las del Norte santafesino, jam\u00e1s atacaban humanos si no eran molestados o provocados. De ah\u00ed que los pobladores, los baqueanos abor\u00edgenes o criollos que todav\u00eda quedan y pucherean como pueden, no se espantan ante apariciones de bichos s\u00f3lo potencialmente peligrosos, aunque s\u00ed, por la mishiadura, m\u00e1s de una vez los matan para morfar y sin culpas. Animales de todo tipo, gordos y flacos, voladores y rastreros, habitan todav\u00eda frondas arb\u00f3reas bien tupidas y para ellos seguras; beben y se ba\u00f1an en las lagunas bell\u00edsimas que hay en los bosques chaque\u00f1os, en paralelo a las costas del r\u00edo Bermejo. Y todos conviven en milenarios y complejos equilibrios: garzas con pecar\u00edes; yacar\u00e9s con tapires, \u00f1and\u00faes y carpinchos. Claro que ahora se ven menos, porque tambi\u00e9n se rajan y prefieren el amparo del elocuente silencio de la naturaleza. As\u00ed los tat\u00faes, lobitos, gatos monteses y los subrepticios pumas, que abundan tanto como escasea el rey de las selvas chaque\u00f1as, el emblem\u00e1tico y bello yaguaret\u00e9, siempre esquivo y anhelado como novia que nunca llega. Y que parec\u00eda extinguido hasta que una fundaci\u00f3n ambientalista gringa empez\u00f3 a restaurar ambientes y cuidar faunas con una dedicaci\u00f3n y amor al bicher\u00edo conmovedores y ejemplares. Todos los animales de la selva son territoriales, y peligrosos si se los perturba. La convivencia alerta, e implica respetos, y en la literatura argentina hay textos extraordinarios acerca de ese mundo admirable, esa sociedad animal basada a su manera en reglas, como narraron Horacio Quiroga y Gustavo Rold\u00e1n, por lo menos. Ellos amaron y respetaron la naturaleza y describieron los peligros que corren todas las especies: el hambre y la sed en tiempos de sequ\u00edas y los cazadores furtivos siempre. Hasta que apareci\u00f3 el peor enemigo: la sojer\u00eda. Y la agroindustria que genera fortunas para pocos y un desastre ambiental para todo el mundo. Es claro que al leer estas divagaciones algunas personas se preguntar\u00e1n por el origen de la connotaci\u00f3n pol\u00edtica despectiva del t\u00e9rmino &#8220;gorila&#8221; en nuestro pa\u00eds, cuesti\u00f3n que nos lleva de la Zoolog\u00eda a la Sem\u00e1ntica. Y la respuesta es que el gorilaje criollo naci\u00f3 de una broma popularizada en un exitoso programa radial porte\u00f1o de los a\u00f1os 50. En la pel\u00edcula"}