{"version":"1.0","provider_name":"CHACODIAPORDIA.COM","provider_url":"https:\/\/chacodiapordia.com\/en","title":"El compinche que escrib\u00eda novelas de amor - CHACODIAPORDIA.COM","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"CI1j8tr5tI\"><a href=\"https:\/\/chacodiapordia.com\/en\/el-compinche-que-escribia-novelas-de-amor\/\">El compinche que escrib\u00eda novelas de amor<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/chacodiapordia.com\/en\/el-compinche-que-escribia-novelas-de-amor\/embed\/#?secret=CI1j8tr5tI\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;El compinche que escrib\u00eda novelas de amor&#8221; &#8212; CHACODIAPORDIA.COM\" data-secret=\"CI1j8tr5tI\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script type=\"text\/javascript\">\n\/* <![CDATA[ *\/\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/chacodiapordia.com\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n\/* ]]> *\/\n<\/script>","thumbnail_url":"https:\/\/chacodiapordia.com\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Escritor-LuisSepulveda-Chile.jpeg","thumbnail_width":700,"thumbnail_height":466,"description":"Por Mempo Giardinelli Pero son malos sue\u00f1os que no se cumplir\u00e1n mientras mantengamos las ilusiones encendidas y renovemos la ch\u00facara seguridad de que los que mandan no van a durar mucho porque las pestes siempre acaban, siempre, alg\u00fan d\u00eda acaban, m\u00e1s temprano que tarde. Dentro de poco har\u00e1n 5 a\u00f1os desde que muri\u00f3 mi amigo Luis y entonces debo amainar la frustraci\u00f3n que cada tanto se configura en el ordenador, donde aparecen personajes 50, 50 y 50, es decir tercio retr\u00f3grados, tercio repugnantes y tercio maravillosamente humanos. Y entonces uno escapa, aunque sea un cachito, vamos, que todo resquicio de vida en este pa\u00eds y estos tiempos puede ser una gracia de Dios, exista o no. Y si existe y anda cabrero, pues ya nos dar\u00e1 tortazos o nos enviar\u00e1 a buen y largo recreo. Y acaso no s\u00f3lo en estas pampas. Fue, y es, un personaje fraterno y transparente el que enhebra el cronista en este texto. Y dif\u00edcil tambi\u00e9n para redactar estos apuntes porque fuimos amigos durante mucho tiempo, muchos a\u00f1os, todas nuestras vidas adultas y aunque \u00e9l viv\u00eda en Gij\u00f3n, Espa\u00f1a, y yo en el Chaco, en el Norte Argentino, siempre fuimos pares fraternos, vecinos, cercanos como el d\u00eda y la noche. Y logramos vernos tantas veces en 40 a\u00f1os que precisar esas veces es imposible. Hasta que un d\u00eda la peste lo encontr\u00f3 y nos dej\u00f3 solos. Es la primera vez que reflexiono p\u00fablicamente acerca de \u00e9l. Media docena de a\u00f1os despu\u00e9s de su viaje final, s\u00f3lo hoy configuro en letras la tristeza que siento ante su ausencia y nom\u00e1s por nom\u00e1s, como se dice en M\u00e9xico, y qu\u00e9 bien hacerlo aqu\u00ed y as\u00ed, por escrito y en este diario que \u00e9l tambi\u00e9n le\u00eda desde donde estuviese y jam\u00e1s dejaba pasar ni una, como debe ser. Para m\u00ed Lucho (tal su nombre familiar y de amistad) fue un hermano y tambi\u00e9n un personaje. Desde el primer encuentro no recuerdo d\u00f3nde, fuimos amigos de carne y hueso pero tambi\u00e9n de ficciones. \u00c9l vino a visitarme a mi casa a orillas del r\u00edo Paran\u00e1, en la frontera norte de Argentina, y yo lo visit\u00e9 varias veces en su casa de Gij\u00f3n, Espa\u00f1a, donde el mundo era m\u00e1s civilizado y entre otras cosas jug\u00e1bamos al billar y yo preparaba, en el Chaco o en Espa\u00f1a, el asado que me gustaba mentirle que \u00e9l no sab\u00eda hacer pero gustaba tanto. Colegas ambos reconocidos en Europa y Estados Unidos, en M\u00e9xico y en todo el mundo &#8211; \u00e9l mucho m\u00e1s que yo -, nos quer\u00edamos como se aman dos hermanos que comparten el mismo humor, la misma pasi\u00f3n literaria y las mismas opiniones sobre el dif\u00edcil mundo en el que se supone que sobrevivimos. Nacido en Chile en 1949 y fallecido en Asturias, Espa\u00f1a, en 2020 y de Covid, hab\u00eda cumplido 70 a\u00f1os cuando lo pesc\u00f3 la peste. Le dej\u00f3 a Pelusa, su esposa poeta, y a su media docena de hijos, su obra exquisita y extensa y multipremiada desde 1976. Su libro m\u00e1s conocido y le\u00eddo en todo el mundo, y en decenas de idiomas, es la novela &#8220;Un viejo que le\u00eda novelas de amor&#8221;, de 1993, una historia de belleza sublime, apasionante y transparente, que marc\u00f3 el potente comienzo de su carrera literaria y lo convirti\u00f3 en un extraordinario cl\u00e1sico contempor\u00e1neo. Pero Lucho escribi\u00f3 mucho m\u00e1s y su excelencia literaria es un camino virtuoso de sonrisas y llantos, de emociones y apasionamientos. \u201cEl Mundo en el Fin del Mundo\u201d, \u201cYacar\u00e9\u201d y otras obras de esencia ambientalista lo convirtieron en f\u00e9rreo defensor de la naturaleza. Entre ellas, me encantan en cierto sentido dos de sus obras que juzgo definitivas: &#8220;Historia del Gato y la Gaviota que le ense\u00f1\u00f3 a volar&#8221; e &#8220;Historia de un perro llamado Leal&#8221;. Dos cantos a la vida y al amor, la naturaleza y los animales. Y tambi\u00e9n su insuperable y bella prosa, y ni se diga de la preciosa &#8220;Historia de un caracol que descubri\u00f3 la importancia de la lentitud&#8221;, observes\u00e9 qu\u00e9 maravilla de t\u00edtulo para una tierna historia reflexiva de la necia inutilidad de vivir de prisa, y que es una f\u00e1bula perfecta para los tiempos acelerados que venimos viviendo en los \u00faltimos 20 a\u00f1os, por lo menos. Quiz\u00e1s tambi\u00e9n a manera de tregua vital, como nos sucede a tantos escritores y escritoras que necesitamos alivios para el alma, Lucho tambi\u00e9n escribi\u00f3 poes\u00eda y hasta en ese genero ch\u00facaro fue bueno. Y ahora que lo evoco recorriendo estantes de nuestra biblioteca, reparo en lo que Lucho llamaba simplemente \u201cCuentos\u201d y recalo nuevamente en las preciosas historias de amistad. Y valoro y agradezco que fue mi amigo y colega m\u00e1s querido, mi compinche fraternal, y declaro que no necesito ni quiero esperar otro aniversario de su muerte. Que intent\u00e9 imaginar siempre en la habitaci\u00f3n impoluta de un hospital de Asturias, Espa\u00f1a, cuando la maldici\u00f3n llamada Covid empez\u00f3 a joder al mundo, hace 6 a\u00f1os. Su partida fue un golpe para m\u00ed. Que todav\u00eda lo extra\u00f1o y a veces, en alg\u00fan sue\u00f1o o viaje, es como que viene y se sienta a mi lado y empezamos a hacer chistes, y a contarnos chismes y compartir un rato divirti\u00e9ndonos como chiquilines en la plaza del barrio. De quien vengo hablando fue un hombre rudo con alma de ni\u00f1o blando y un amigo incondicional por mucho tiempo, muchos a\u00f1os en los que \u00e9l viv\u00eda en Gij\u00f3n y yo en el Chaco pero sab\u00edamos ama\u00f1arnos para encontrarnos y vernos repetidamente cada a\u00f1o. Esta es la primera vez que lo recuerdo sin excusas pero con las mismas ganas y la ilusi\u00f3n de coincidir en alg\u00fan congreso de escritores como muchos que compartimos, siempre bebiendo y riendo, siempre seguros de que el otro, el hermano, estaba ah\u00ed del otro lado de la mesa y en alg\u00fan momento compart\u00edamos las an\u00e9cdotas que tantas veces acababan literatura. A Lucho se lo llev\u00f3 el Covid en Asturias y no alcanc\u00e9 a llegar a tiempo para despedirlo y as\u00ed me perd\u00ed su sonrisa de"}