{"version":"1.0","provider_name":"CHACODIAPORDIA.COM","provider_url":"https:\/\/chacodiapordia.com\/en","title":"Deben ser los gorilas, deben ser - CHACODIAPORDIA.COM","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"YWoT9AutFm\"><a href=\"https:\/\/chacodiapordia.com\/en\/deben-ser-los-gorilas-deben-ser\/\">Deben ser los gorilas, deben ser<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/chacodiapordia.com\/en\/deben-ser-los-gorilas-deben-ser\/embed\/#?secret=YWoT9AutFm\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;Deben ser los gorilas, deben ser&#8221; &#8212; CHACODIAPORDIA.COM\" data-secret=\"YWoT9AutFm\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! 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O sea, a orillas del R\u00edo Negro, que en estas latitudes es el principal afluente del majestuoso Paran\u00e1, al que aqu\u00ed llamamos Padre R\u00edo. Por Mempo Giardinelli Tambi\u00e9n conocidos como Monos aulladores negros, los Caray\u00e1 son los primates m\u00e1s grandes de Sudam\u00e9rica y a la vez los m\u00e1s aut\u00f3nomos, simp\u00e1ticos y atrevidos. Viven en grupos familiares en los \u00e1rboles m\u00e1s altos, comen hojas y frutos y todo lo que pueden robar en casas y jardines de gente distra\u00edda. Primate nativo de Sudam\u00e9rica, el Caray\u00e1 (Alouatta caraya) es tambi\u00e9n conocido como \u201cmono aullador\u201d porque sus potentes gritos llegan a escucharse a m\u00e1s de un kil\u00f3metro de distancia. Por lo que la griter\u00eda familiar puede llegar a ser muy llamativa y hasta escandalosa a la vez que encantadora porque en materia de primates la curiosidad siempre es mutua. El tipo de Caray\u00e1 que habita estos barrios a orillas del R\u00edo Negro chaque\u00f1o es un mono negro, robusto y poderoso, con melena y garganta muy desarrollada y llamativa, y con una cola prensil que usa para desplazarse \u2013con asombrosa velocidad\u2013por los \u00e1rboles del barrio donde transcurren sus vidas a entre 6 y 10 metros de altura. Claro que en las calles, como en la casa familiar de cualquier vecino de cualquier otro barrio a orillas del R\u00edo Negro, es com\u00fan que tambi\u00e9n all\u00ed estos animales se anuncien y expresen con gritos y saltos en las m\u00e1s altas copas de la extraordinaria vegetaci\u00f3n costera. Grandotes y poderosos pero en general inofensivos si no se los molesta, es vox p\u00f3puli que el ulular de los gritos de los Caray\u00e1 suele presagiar tormentas cuando se los escucha muy alborotados o instalados en las altas palmeras cercanas a las casas vecinas donde casi siempre hay ni\u00f1os con adultos intentando descubrirlos entre el follaje. Lo que no es demasiado dif\u00edcil, porque aunque estos monos adultos pesan alrededor de 10 kilos, son extraordinarios equilibristas que saben transitar y correr manteni\u00e9ndose en esas alturas de entre 15 y 20 metros sobre el suelo, y son asombrosos sus movimientos de circulaci\u00f3n de rama en rama. El tama\u00f1o de estos animales cuando adultos, alcanza una altura corporal, o longitud de pie a cabeza, de entre 40 y 60 cent\u00edmetros, que con sus largas colas pueden sumar hasta 65 cent\u00edmetros m\u00e1s. En cuanto al peso promedio de estos animales, suele ser de hasta 9 kilos, siendo los machos adultos notablemente m\u00e1s robustos y de color negro, mientras que las hembras son m\u00e1s peque\u00f1as y sus pelambres son de tonos marrones, amarillentos e incluso dorados. Los Caray\u00e1s (Alouatta caraya) prefieren transitar y descansar entre los 15 y 18 metros de altura, una vez adaptados por completo a la vida arb\u00f3rea. Y aqu\u00ed corresponde subrayar que tanto en el Chaco como en la Provincia de Corrientes son habituales los incendios, muchas veces no inocentes. Por eso estos animales, que no son agresivos, sufren much\u00edsimo. Precisamente hace un tiempo llegaron algunos ejemplares despu\u00e9s de los incendios y las llamas que hicieron arder el monte nativo y el Parque Nacional Caraguat\u00e1, en las afueras de Resistencia. Fue cuando las y los chaque\u00f1os est\u00e1bamos encerrados en plena pandemia y los fuegos saturaban de humo el aire de los parques, las plazas, los patios y los pulmones de los enfermos. Con esas calles vac\u00edas, entre la calma tensa y dolorosa del recuento de contagiados y v\u00edctimas fatales, aparecieron tambi\u00e9n y como sin temer a los monos y cual milagro de la Zoolog\u00eda, bell\u00edsimos tucanes en las altas copas de los \u00e1rboles del vecindario, as\u00ed como carpinchos en las aguas y costas bajo los puentes del R\u00edo Negro. Uno podr\u00eda imaginar, entonces, que los monos caray\u00e1s desde muy all\u00e1 y arriba empezaban, de nuevo, sus armoniosos ronquidos para reorganizar la vida. Publicado en P\u00e1gina 12"}