{"version":"1.0","provider_name":"CHACODIAPORDIA.COM","provider_url":"https:\/\/chacodiapordia.com\/en","title":"Casi Tango en Navidad - CHACODIAPORDIA.COM","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"47Fcysjphc\"><a href=\"https:\/\/chacodiapordia.com\/en\/casi-tango-en-navidad\/\">Casi Tango en Navidad<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/chacodiapordia.com\/en\/casi-tango-en-navidad\/embed\/#?secret=47Fcysjphc\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;Casi Tango en Navidad&#8221; &#8212; CHACODIAPORDIA.COM\" data-secret=\"47Fcysjphc\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script type=\"text\/javascript\">\n\/* <![CDATA[ *\/\n\/*! 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Por la ventana miro el lento discurrir del r\u00edo Negro y siento que este a\u00f1o hay mucho menos, muy poco para festejar. Por Mempo Giardinelli El Negro fluye como sin darse cuenta porque pasa a metros de mi casa, pocos kil\u00f3metros antes de desembocar en el riacho Barranqueras que a su vez se diluir\u00e1 en el Paran\u00e1; y algo que no s\u00e9 qu\u00e9 es me recuerda a Buenos Aires en los tiempos de dictaduras y estado de sitio, cuando el toque de queda amparaba cacer\u00edas humanas que fueron feroces. Tambi\u00e9n en estos arrabales. El Negro, como lo llamamos todos en el barrio, est\u00e1 cubierto de camalotes que, seguro, debajo est\u00e1n sobrados de bichos, todos los bichos imaginables y algunos m\u00e1s. Esta noche es Navidad y hay en el aire la l\u00f3gica excitaci\u00f3n que vive cada barrio, cada familia, porque Navidad es cuando empieza a terminar un a\u00f1o. Y as\u00ed pasa con los a\u00f1os todo lo que duele, como ahora en esta Patria que nos arrebatan d\u00eda a d\u00eda los jueputas votados dizque mayoritariamente. Si hasta los monos caray\u00e1 de la casa de enfrente andan gritando tan alborotados que dan gusto, mientras uno \u2013el que esto escribe para despedir otro tortuoso a\u00f1o argentino\u2013 est\u00e1 meta saludar amigos y amigas y colegas como si fuera un tel\u00e9fono p\u00fablico de los de antes, cuando se hac\u00edan filas para llamar. Ha de ser por eso que no contesta el n\u00famero de mi amigo Jorge. Ni el de Laura ni el de Luis. Como si esta Navidad nadie respondiera. De pura malaria, capaz. Dejo de intentar saludos a lo burro y salgo a caminar hacia el centro, pero la ciudad hoy est\u00e1 inundada como si el Negro y su padre Paran\u00e1 y todos los afluentes que aqu\u00ed en el Chaco se cuentan por decenas quisieran putear a los cuatro puntos cardinales, como tambi\u00e9n a todo el desastroso abandono fluvial de la Argentina de estos tipos que medio pa\u00eds vot\u00f3. Quiero salir de la ciudad inundada y contaminada que ayer ba\u00f1\u00f3 con aguas sucias a millares de comprovincianos pero tampoco puedo porque la inundaci\u00f3n es implacable y lenta para rajar. Un par de horas despu\u00e9s marcho al mismo paso cansino pero tenaz de una hora antes, y mojado hasta las verijas me detengo en una estaci\u00f3n de servicio (una YPF a la que en cualquier momento alg\u00fan cabr\u00f3n libertario le va a cambiar el nombre) y al llegar converso con un camionero que viene de Quitilipi y tambi\u00e9n est\u00e1 detenido por la inundaci\u00f3n. Son gente laburadora y solidaria, los camioneros, y jam\u00e1s hacen preguntas porque les gusta escuchar primero, para despu\u00e9s ir conversando de a poquito. El que finalmente acepta llevarme es un gordo de bigotes que parece un Cantinflas obeso. Siempre viaja escuchando radio, me advierte como para que no se me ocurra entablar conversaci\u00f3n, y en cuanto me acomodo alcanzo a o\u00edr el final de un noticiero. El gordo cambia de estaci\u00f3n y mientras escoge una en la que Rivero canta \u201cTinta roja\u201d dice \u201cqu\u00e9 barbaridad lo que est\u00e1 pasando\u201d. Y como educada respuesta, quien firma esta melancol\u00eda murmura algo que parece un acuerdo, un sonidito imprecisable y durante un buen rato hace silencio porque prefiere escuchar a Rivero completo y afinado sobreponi\u00e9ndose al rugir del motor, que parece que rompe la tarde como una insolencia rodante. Al rato el gordo estacionero confiesa sus ganas de fumar y propone hablar de f\u00fatbol. Este cronista le sigue la corriente y despu\u00e9s de comentar mediocridades, campa\u00f1as y corruptelas coincidimos en el temor a pronosticar el pr\u00f3ximo Mundial. Despu\u00e9s la lluvia amaina, compro un pan dulce encargado y regreso a casa pensando que soy un se\u00f1or gordo, muy gordo, tan gordo que para sobrevivir tendr\u00eda que hacer un r\u00e9gimen a base de hidratos de tristeza y f\u00e9culas de amor; y despu\u00e9s comer de postre alg\u00fan diet\u00e9tico dulce de l\u00e1grimas y retomar como pueda la batalla a muerte contra los trigli-cerdos del gobierno nacional y su jodido \u00e1cido f\u00farico. Ma\u00f1ana ser\u00e1 otro d\u00eda, los caray\u00e1 y millones de cotorras seguir\u00e1n rompiendo las siestas, y de regreso a casa yo cruzar\u00e9 el puente sobre el R\u00edo Negro pensando que de alguna manera y m\u00e1s temprano que tarde el pueblo argentino tambi\u00e9n sabr\u00e1 expulsar tanta mierda para, al menos y de a poco, recuperar la esperanza y empezar de nuevo. Publicado en P\u00e1gina 12"}