{"version":"1.0","provider_name":"CHACODIAPORDIA.COM","provider_url":"https:\/\/chacodiapordia.com\/en","title":"Argentina, una democracia a ba\u00f1o mar\u00eda - CHACODIAPORDIA.COM","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"Une6UaA9DV\"><a href=\"https:\/\/chacodiapordia.com\/en\/argentina-una-democracia-a-bano-maria\/\">Argentina, una democracia a ba\u00f1o mar\u00eda<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/chacodiapordia.com\/en\/argentina-una-democracia-a-bano-maria\/embed\/#?secret=Une6UaA9DV\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;Argentina, una democracia a ba\u00f1o mar\u00eda&#8221; &#8212; CHACODIAPORDIA.COM\" data-secret=\"Une6UaA9DV\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script type=\"text\/javascript\">\n\/* <![CDATA[ *\/\n\/*! 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Ese an\u00e1lisis se bas\u00f3 en el marco te\u00f3rico elaborado por los investigadores Steven Levitsky y Daniel Ziblatt en su libro C\u00f3mo mueren las democracias (Editorial Ariel, 2018) donde se plantea una inquietante paradoja: en la actualidad las democracias no son erosionadas \u201cdesde afuera\u201d, sino desde adentro, por liderazgos elegidos democr\u00e1ticamente. En el estudio de Asuntos del Sur, el candidato Milei hizo sonar las alarmas en todas las dimensiones que propon\u00edan los autores. En este 2024 Asuntos del Sur retom\u00f3 la indagaci\u00f3n para evaluar qu\u00e9 hab\u00eda sucedido en el primer a\u00f1o de gobierno. Si hay algo que no se le puede reprochar a Javier Milei es que no haya sido consecuente con sus promesas. En el estudio Alerta democr\u00e1tica: marcadores cr\u00edticos de riesgo autoritario en el primer a\u00f1o de gesti\u00f3n de Javier Milei analizamos los discursos, las im\u00e1genes de redes sociales y las pol\u00edticas p\u00fablicas implementadas en ese periodo. Lo que encontramos es una visi\u00f3n del mundo y de Argentina totalmente consecuente, sin fisuras: la pol\u00edtica como un conflicto maniqueo, moralizante y sin matices entre una figura con caracter\u00edsticas mesi\u00e1nicas y una serie de adversarios supuestamente inmorales y malignos. Sectores sociales enteros son caracterizados por el Presidente como comunistas, socialistas, colectivistas, delincuentes, par\u00e1sitos, adoctrinadores de la juventud. Este antagonismo maniqueo es funcional para la negaci\u00f3n de la legitimidad de sus oponentes pol\u00edticos, uno de los criterios de riesgo autoritario se\u00f1alados por Levitsky y Ziblatt. Esta visi\u00f3n del mundo se plasma de manera directa en la gesti\u00f3n de gobierno. Por un lado, el discurso antipol\u00edtica y antiestatista es el fundamento de una verdadera guerra del estado contra s\u00ed mismo: no se trata de mejorar procesos o de alcanzar grados mayores de eficiencia, sino que se trata de achicar el Estado porque todo lo p\u00fablico es malo, comunista, adoctrinador. Sin embargo, no se trata de achicar todo el Estado: algunas \u00e1reas, como las del policiamiento interno, se fortalecieron. Se trata de achicar al m\u00e1ximo o eliminar todas las \u00e1reas del Estado que ofrecen protecciones de derechos por fuera del mercado: protecci\u00f3n frente a la enfermedad, frente a la vejez, frente a la violencia de g\u00e9nero, frente a la pobreza. Un riesgo que hay que monitorear muy de cerca es que estos discursos y pol\u00edticas violentas se traduzcan en violencia social no planificada por parte de seguidores contra aquellos se\u00f1alados como enemigos: cient\u00edficos, educadores, diversidades sexuales, personas estigmatizadas como pobres o racializadas. Hemos visto ataques a lesbianas, equipos del Conicet y a una persona que simplemente tomaba mate en un lugar supuestamente exclusivo. Son casos aislados, pero es un fen\u00f3meno novedoso y preocupante en una cultura pol\u00edtica que desde 1983 fue pac\u00edfica. La erosi\u00f3n de las pr\u00e1cticas pol\u00edticas es real. Sin embargo no se han propuesto cambios o suspensiones de las reglas constitucionales ni se ha alterado el funcionamiento del Congreso, aunque hay que notar el uso recurrente del DNU. Los riesgos, hasta ahora, son moderados. La realidad es que la democracia a\u00fan funciona. Milei es un l\u00edder elegido por voto popular y con una legitimidad vigente. El Congreso funciona, y el Presidente utiliza h\u00e1bilmente las t\u00e1cticas de la pol\u00edtica para mover su agenda para negociar con gobernadores y l\u00edderes de partidos opositores. La Justicia, de parcialidades problem\u00e1ticas, no muestra un desempe\u00f1o diferente al de otros per\u00edodos presidenciales. Es decir, no estamos hablando de una dictadura, ni de un r\u00e9gimen autoritario. Sin embargo, las alarmas mencionadas son preocupantes porque van cocinando a ba\u00f1o mar\u00eda el capital democr\u00e1tico que tanto ha costado construir en la Argentina. La degradaci\u00f3n de la discusi\u00f3n pol\u00edtica pac\u00edfica, el creciente cuestionamiento de los derechos de sectores de la sociedad, la intolerancia a la disidencia y la protesta social y el desfinanciamiento de derechos adquiridos por parte de la ciudadan\u00eda, van erosionando el contrato democr\u00e1tico de nuestra sociedad. Que no nos pase como a la rana del laboratorio que cuando se da cuenta que el agua est\u00e1 demasiado caliente, ya es tarde para escapar. Sabemos, con Levitsky y Ziblatt, que los gobiernos que quieren avanzar contra la democracia dependen de la inacci\u00f3n de los partidos, la justicia, y los formadores de opini\u00f3n para poder hacerlo. Este es el momento de volver a construir coaliciones de fuerzas democr\u00e1ticas, que refrenden pactos de respeto al debate p\u00fablico, a la disidencia y a los principios de derechos ciudadanos. Tenemos que recordar que, si bien puede parecer que la deslegitimaci\u00f3n y la violencia discursiva son soportables mientras tienen de blanco a otros, si no son limitadas terminan inevitablemente formando una marea que tapa a todos. Quiz\u00e1s all\u00ed, podremos volver a ganar terreno en la batalla cultural en pos de una reconstrucci\u00f3n de un contrato social que impulse la recuperaci\u00f3n y la ampliaci\u00f3n de la democracia. elDiarioAR"}