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Lo que lo caracterizaba, dice Montesquieu, era su exacerbado individualismo: &#x201C;Se decidieron vivir conforme a su naturaleza salvaje&#x2026; y que cada uno velar&#xED;a por sus intereses sin tener en cuenta los de los dem&#xE1;s&#x201D;. Hay un pasaje que merece ser reproducido &#xED;ntegramente porque revela el esp&#xED;ritu del liberalismo dieciochesco y su adoraci&#xF3;n por la magia de los mercados, de penosa actualidad en la Argentina de hoy: &#x201C;&#xBF;Por qu&#xE9; tengo que matarme en trabajar por gente que no me importa nada? Pensar&#xE9; s&#xF3;lo en m&#xED; y vivir&#xE9; feliz. Satisfar&#xE9; mis necesidades y, si es as&#xED;, me importa poco que los otros trogloditas vivan en la miseria&#x201D;. El remate de esta historia, seg&#xFA;n nuestro autor, es que &#x201C;los trogloditas perecieron por su propia maldad y fueron v&#xED;ctimas de sus propias injusticias&#x201D;. No es preciso esforzar en demas&#xED;a la imaginaci&#xF3;n para constatar el notable paralelo que existe entre aquella sombr&#xED;a protohistoria de la humanidad y la naturaleza del actual gobierno argentino que desaf&#xED;a las categor&#xED;as convencionales de la ciencia pol&#xED;tica y requiere un nuevo concepto para definirlo: &#x201C;troglocracia&#x201D;, el gobierno b&#xE1;rbaro de los cavernarios que se manifiesta en su crueldad, su rabioso y militante rechazo a la justicia social y la equidad y en el h&#xED;per-individualismo que pregona, indiferente ante el holocausto social sin precedentes causado por las pol&#xED;ticas del gobierno de Javier Milei. En un nuevo y tenebroso cap&#xED;tulo de la &#x201C;acumulaci&#xF3;n por desposesi&#xF3;n&#x201D; de David Harvey, el &#x201C;anarcocapitalista&#x201D; despoja sonriente de sus magros ingresos a las clases y capas m&#xE1;s pobres e indefensas de la poblaci&#xF3;n licuando sus salarios o pensiones jubilatorias y propiciando una vertiginosa escalada de los precios de bienes y servicios que hunden a la mayor&#xED;a de la poblaci&#xF3;n en la pobreza. Esa cultura de los trogloditas tambi&#xE9;n se revela cuando Milei dice que el Estado es una m&#xE1;quina de robar y que prefiere a la mafia en lugar de aqu&#xE9;l. Es m&#xE1;s, afirma desafiante que Al Capone &#x201C;es uno de mis grandes h&#xE9;roes&#x201D;, porque se atrevi&#xF3; a transar una mercanc&#xED;a (el alcohol) que el Estado hab&#xED;a prohibido. Este incomparable exabrupto constituye un novedoso aporte del &#x201C;libertario&#x201D; al feroz ataque mundial en contra de las democracias. Conviene recordar que sin Estado no hay democracia sino la ley de la selva y la dictadura de los mercados, respaldada por las pistolas y los fusiles de los &#xE9;mulos locales de Capone. Recordemos que el Presidente ha dicho en varias ocasiones que no cree en la democracia, lo que est&#xE1; lejos de ser una nimiedad. Esta deplorable involuci&#xF3;n pol&#xED;tica que hoy abruma a la Argentina cuenta con la c&#xED;nica complicidad y el estruendoso silencio de los pol&#xED;ticos y los &#x201C;medios de confusi&#xF3;n&#x201D; de la derecha, esa que se rasgaba las vestiduras y clamaba al cielo ante el menor gesto de Cristina Fern&#xE1;ndez que pudiera ser interpretado como un ataque a la institucionalidad republicana. Crueles trogloditas que por una circunstancial carambola electoral tomaron el gobierno por asalto para destruir al Estado y las conquistas sociales logradas durante un siglo de grandes luchas populares y que hoy se regocijan cuando suprimen derechos, expolian a los pobres y enriquecen a los ricos. R&#xFA;sticos personajes que odian a la Naci&#xF3;n (o cualquier cosa que remita a lo nacional), porque para su plena conformaci&#xF3;n aqu&#xE9;lla requiere la construcci&#xF3;n de un Estado, y &#xE9;ste es el enemigo irreconciliable de esta oscura secta de trogloditas esot&#xE9;ricos que creen en la magia de la &#x201C;mano invisible&#x201D; del mercado mientras imploran la protecci&#xF3;n de las &#x201C;fuerzas del cielo&#x201D;, se inspiran en el ej&#xE9;rcito de los Macabeos y su alucinado profeta se regodea con el t&#xED;tulo de &#x201C;Embajador Internacional de la Luz&#x201D; que le otorgar&#xE1;n los nazi-sionistas de Miami y se arrodilla, con repugnante indignidad, para lamer el trasero de Joe Biden, Donald Trump y el asesino serial Benjamin Netanyahu. Mientras tanto, empinados en el aparato estatal los secuaces del tuitero, a cual m&#xE1;s mediocre o inepto, se esfuerzan por destruir a las universidades p&#xFA;blicas y al Conicet; desinformar a la poblaci&#xF3;n y acabar con T&#xE9;lam y la radio y la televisi&#xF3;n p&#xFA;blicas; cerrar al Incaa, hacer del Gaumont un maxikiosco y barrer con toda lo que tenga que ver con la cultura, las artes y las letras; liquidar toda agencia estatal prestadora de servicios sociales o atender a la salud p&#xFA;blica; desfinanciar al PAMI, privar de medicamentos a los enfermos y licuar los ingresos de los adultos mayores. Como sus ancestros protohist&#xF3;ricos, a este vergonzoso elenco gobernante le importa bien poco que los dem&#xE1;s vivan en la miseria y hace un culto a la violencia en todas sus formas: simb&#xF3;lica, verbal y f&#xED;sica, sembrando vientos que m&#xE1;s pronto que tarde desatar&#xE1;n violentas tempestades. Para resumir: estamos en presencia de una in&#xE9;dita forma de gobierno que las categor&#xED;as tradicionales de la ciencia pol&#xED;tica, inspiradas en la Grecia cl&#xE1;sica, el Renacimiento y la Ilustraci&#xF3;n, jam&#xE1;s hab&#xED;an logrado concebir: la &#x201C;troglocracia&#x201D;, o gobierno de los trogloditas. Pese a sus temerarias extravagancias, que suscitan inquietud en los due&#xF1;os de las grandes fortunas, este r&#xE9;gimen pol&#xED;tico malsano es subrepticia y transitoriamente apa&#xF1;ado por la clase dominante para que consume la destrucci&#xF3;n de derechos sociales largamente acariciada por aqu&#xE9;lla, luego de lo cual ver&#xE1; c&#xF3;mo deshacerse de tan impresentables personeros. Por eso creo que estamos en las v&#xED;speras de grandes novedades porque, como lo recordaba Montesquieu, &#x201C;los trogloditas perecieron por su propia maldad y fueron v&#xED;ctimas de sus propias injusticias&#x201D;. No otro ser&#xE1; el</description></oembed>
