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<oembed><version>1.0</version><provider_name>CHACODIAPORDIA.COM</provider_name><provider_url>https://chacodiapordia.com/en</provider_url><title>Siluetas y cenizas - CHACODIAPORDIA.COM</title><type>rich</type><width>600</width><height>338</height><html>&lt;blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="FcZ5QjJONC"&gt;&lt;a href="https://chacodiapordia.com/en/siluetas-y-cenizas/"&gt;Siluetas y cenizas&lt;/a&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;iframe sandbox="allow-scripts" security="restricted" src="https://chacodiapordia.com/en/siluetas-y-cenizas/embed/#?secret=FcZ5QjJONC" width="600" height="338" title="&#x201C;Siluetas y cenizas&#x201D; &#x2014; CHACODIAPORDIA.COM" data-secret="FcZ5QjJONC" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no" class="wp-embedded-content"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;script type="text/javascript"&gt;
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Cuando la artista cubana Ana Mendieta planeaba esta acci&#xF3;n, cuando se acostaba en el campo, trazaba su cuerpo, se levantaba y le prend&#xED;a fuego a esa ausencia, &#xBF;estaba haciendo profec&#xED;a? &#xBF;Se ve&#xED;a arder? &#xBF;Recordaba su futuro? Ignoro si, en su muerte, ella fue silueta. Si su cuerpo, que cay&#xF3; desde un piso 34, Greenwich Village, Manhattan, 1985, fue dibujado en el techo del deli que lo detuvo, que le impidi&#xF3; estrellarse contra la vereda. Un cuerpo, el de Ana Mendieta, que quiz&#xE1; fue arrojado al vac&#xED;o, despu&#xE9;s de una pelea, por su esposo. Carl Andre, artista famoso: &#xE9;l fue declarado inocente o, mejor dicho, se lo liber&#xF3; por duda razonable. &#xC9;l fue quien llam&#xF3; a la polic&#xED;a cuando Ana cay&#xF3; al vac&#xED;o y dijo: &#x201C;Mi esposa es artista y yo soy artista y tuvimos una pelea sobre el hecho de que yo estaba m&#xE1;s expuesto al p&#xFA;blico que ella. Fue al dormitorio, la segu&#xED; y ella salt&#xF3; por la ventana&#x201D;. Eso dijo por tel&#xE9;fono. Vi siluetas en la calle, por primera vez, en 1983. Ese a&#xF1;o Ana Mendieta todav&#xED;a estaba viva y, en Argentina, se terminaba la dictadura. El 21 y 22 de septiembre hubo una movilizaci&#xF3;n en Plaza de Mayo y los alrededores de la Casa de Gobierno: faltaba poco para que asumiera Ra&#xFA;l Alfons&#xED;n. Todav&#xED;a, t&#xE9;cnicamente, gobernaba un estado criminal. Mi madre asegura que me llev&#xF3; a esa movilizaci&#xF3;n. Ella y yo fuimos solas. Yo no lo recuerdo y es extra&#xF1;o que lo haya olvidado, porque ya ten&#xED;a 9 a&#xF1;os y recuerdo muchos detalles de esa &#xE9;poca. Incluso recuerdo otras siluetas: las de las Islas Malvinas, por ejemplo que, como tarea escolar, deb&#xED;amos trazar sobre papel de calcar y con tinta china.Era muy dif&#xED;cil y los dedos quedaban manchados de negro. Los dedos, la ropa, la mesa, la cara, tinta china en todas partes, manchones como l&#xE1;grimas negras sobre el papel. Deb&#xED;amos aprender de memoria, con tinta sangre, el mapa de las Malvinas. No recuerdo esa movilizaci&#xF3;n a la que fuimos con mi madre, que se llam&#xF3; el Siluetazo. Puedo enumerar im&#xE1;genes, sin embargo, porque las fotos que se tomaron ese d&#xED;a se hicieron famosas. Un grupo de artistas acord&#xF3; con las Madres de Plaza de Mayo realizar siluetas humanas, que representar&#xED;an a los detenidos-desaparecidos. Se reunieron militantes, gente del com&#xFA;n, organismos de derechos humanos, estudiantes, una multitud en las calles. Se acostaban sobre el papel y los cuerpos eran contorneados. Algunas siluetas ten&#xED;an bordes negros. Otras eran oscuras como sombras, como manchas. Todas ten&#xED;an escala humana. Un cuerpo presente representaba la ausencia de otro cuerpo. El contorno como falta. Los artistas que pensaron el Siluetazo se inspiraron en el trabajo previo del artista polaco Jerzy Skapski quien, a fines de los a&#xF1;os 70, us&#xF3; 2.370 siluetas para representar a las 2.370 personas que mor&#xED;an por d&#xED;a en Auschwitz. Las siluetas son, sobre todo, una huella de la muerte. S&#xED; recuerdo haber jugado a las siluetas, despu&#xE9;s. Con algunos amigos us&#xE1;bamos cartulinas, las m&#xE1;s grandes que pod&#xED;amos conseguir, y traz&#xE1;bamos nuestros cuerpos con fibra. Hab&#xED;a miedo y placer cuando la mano del otro dibujaba las piernas y se acercaba a los genitales, el ruido de la fibra sobre el papel y el silencio, la respiraci&#xF3;n, el olor de la tinta, un olor de infancia y de verano. Contornos del cuerpo que despu&#xE9;s eran abandonados en un rinc&#xF3;n, porque nunca les prest&#xE1;bamos atenci&#xF3;n a las cartulinas una vez que termin&#xE1;bamos el trazo. Mi abuela recog&#xED;a y guardaba esas cartulinas. A ella tambi&#xE9;n le gustaban las siluetas, pero no las del cuerpo entero. Con ella jugaba a trazar las siluetas de nuestras manos, las m&#xED;as, las de ella. As&#xED; es una mano de vieja, dec&#xED;a mi abuela, y pon&#xED;a la suya sobre el papel y la contorneaba con l&#xE1;piz. Siempre destacaba sus u&#xF1;as largas. Despu&#xE9;s, mi abuela se sentaba en su sill&#xF3;n favorito, al lado del tel&#xE9;fono, y contaba la historia de alguna de sus hermanas. Argentina, por ejemplo. Su hermana mayor se llamaba Argentina. Argentina sufri&#xF3; mucho, dec&#xED;a mi abuela, porque se cas&#xF3; con un hombre malo. Viv&#xED;an en el campo y ella estaba siempre sola. Cuando &#xE9;l volv&#xED;a, le pegaba. No aguant&#xF3; m&#xE1;s y una noche se ahorc&#xF3; usando la rama de un &#xE1;rbol, cerca de su casa. Mi abuela se acordaba de la silueta de Argentina, balance&#xE1;ndose en la rama, porque era una noche de tormenta. Ella le ten&#xED;a terror a las tormentas. No s&#xE9; por qu&#xE9; la encontr&#xF3; ella ni por qu&#xE9; Argentina nunca pudo escapar de ese hombre; por qu&#xE9; no la ayudaron. La historia terminaba ah&#xED;. Otras siluetas de Ana Mendieta: una huella, bastante profunda, llena de pintura rojo sangre arterial; un contorno en la arena, sin brazos; una mujer bajo un sudario blanco, con el coraz&#xF3;n fuera del cuerpo, sobre el pecho (el coraz&#xF3;n es real, es un hermoso m&#xFA;sculo rojo, &#xBF;de qu&#xE9; animal?); una mujer sobre la corteza de un &#xE1;rbol, camuflada; un entretejido de finas ramas, vagamente hechicero. Algunas recuerdan a restos de ofrendas, dejada sobre la arena o en el bosque, mu&#xF1;ecas rituales que cumplieron su funci&#xF3;n. Ana Mendieta se inspiraba en la santer&#xED;a, que usa la p&#xF3;lvora para hacer dibujos m&#xED;sticos sobre la tierra y atraer a los esp&#xED;ritus. El altar de mi abuela estaba escondido detr&#xE1;s de su cer&#xE1;mica, sobre el mueble principal del comedor. Una de las estatuillas era de Santa Librada, la virgen barbuda, que hab&#xED;a</description></oembed>
