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Sus periodistas estrella, los mismos que durante a&#xF1;os construyeron el sentido com&#xFA;n de &#x201C;la causa de corrupci&#xF3;n m&#xE1;s importante del pa&#xED;s&#x201D;, vuelven a reclamar velocidad, presencialidad selectiva y exposici&#xF3;n p&#xFA;blica. No es inocente. La Naci&#xF3;n busca protagonismo porque fue parte constitutiva del nacimiento del caso. Sin Cabot, sin la puesta en escena, sin la amplificaci&#xF3;n medi&#xE1;tica original, los cuadernos nunca habr&#xED;an tenido vida procesal. No es periodismo: es participaci&#xF3;n en la arquitectura del caso. Pero esta vez el diario encontr&#xF3; algo inesperado: un tribunal que no se dej&#xF3; disciplinar. El TOF7, durante la audiencia, habl&#xF3; con un lenguaje que en Comodoro Py incomoda: independencia. Los jueces Mendez Signori, Canero y Castelli no discutieron pol&#xED;tica; discutieron t&#xE9;cnica procesal, garant&#xED;as constitucionales y, en un gesto institucional infrecuente, defendieron sus propios fueros. El mensaje fue n&#xED;tido: ellos no pueden &#x2013; ni deben &#x2013; decidir seg&#xFA;n el calendario de La Naci&#xF3;n, ni seg&#xFA;n los deseos de Casaci&#xF3;n, ni seg&#xFA;n las operaciones cruzadas. No es menor que lo hayan dicho en p&#xFA;blico, frente a todo el pa&#xED;s. El tribunal explic&#xF3; que durante a&#xF1;os pidi&#xF3; recursos, estructura inform&#xE1;tica, asistentes, sala de audiencias y personal administrativo. Nadie respondi&#xF3;. Durante seis a&#xF1;os cargaron solos con 87 imputados, miles de fojas, decenas de incidentes, cientos de planteos y un expediente cuyo volumen har&#xED;a colapsar a cualquier tribunal. Y ahora, de repente, tras la presi&#xF3;n medi&#xE1;tica, se exige que hagan en pocos meses lo que la Justicia no hizo durante un lustro. Es una paradoja que desnuda la l&#xF3;gica pol&#xED;tica detr&#xE1;s de la causa. La defensa de la virtualidad no fue un capricho del tribunal. Fue un argumento jur&#xED;dico s&#xF3;lido: la Corte, desde 2020, avala la realizaci&#xF3;n de audiencias remotas; los juicios complejos en todo el pa&#xED;s se sostienen con modalidades mixtas; la inmediaci&#xF3;n procesal puede garantizarse perfectamente por videoconferencia. Y la presencialidad se reserva &#x2013; como debe ser &#x2013; para los actos de mayor gravedad: la indagatoria y la declaraci&#xF3;n personal del imputado. En ese punto, el tribunal fue categ&#xF3;rico: ning&#xFA;n imputado ser&#xE1; obligado a declarar sin estar f&#xED;sicamente en la audiencia. Es un l&#xED;mite institucional que defender&#xE1;n incluso frente a Casaci&#xF3;n. Ese planteo t&#xE9;cnico-constitucional, sin embargo, fue traducido por La Naci&#xF3;n en clave pol&#xED;tica. El diario necesita la escena: imputados entrando por Comodoro Py, c&#xE1;maras, escraches, r&#xE9;plicas virales, titulares. Necesita recuperar el show porque el expediente ya no ofrece la potencia medi&#xE1;tica que tuvo en 2018. La Naci&#xF3;n quiere recuperar el impacto original porque el verdadero objetivo pol&#xED;tico se mantiene intacto: proscribir al peronismo. No se trata de un juicio; es la continuaci&#xF3;n de una estrategia que busca mantener congelados a dirigentes, exfuncionarios y estructuras pol&#xED;ticas bajo un proceso interminable, sin sentencia, pero con condena social. Y en el centro de esa construcci&#xF3;n aparece la figura m&#xE1;s ins&#xF3;lita de todo el expediente: el chofer. Centeno no es un testigo: es un personaje. No es un observador: es un dispositivo narrativo. Pas&#xF3; de ser un hombre obsesionado por anotar kil&#xF3;metros, cambios de aceite y camisas del ministro, a convertirse de repente en un esp&#xED;a que escribe delitos como si estuviera redactando un guion cinematogr&#xE1;fico. La Naci&#xF3;n lo elev&#xF3; a la categor&#xED;a de cronista del poder. La Justicia lo transform&#xF3; en pieza clave. Pero nadie &#x2013; ni en la instrucci&#xF3;n, ni en el juicio, ni en la prensa que lo consagr&#xF3; h&#xE9;roe involuntario &#x2013; respondi&#xF3; la pregunta esencial: &#xBF;c&#xF3;mo pudo un chofer que no denunci&#xF3; jam&#xE1;s un delito convertirse en el eje de la acusaci&#xF3;n sin compartir necesariamente responsabilidad penal por aquello que dice haber visto? Ese mecanismo es conocido: si necesit&#xE1;s un relato incriminatorio y no ten&#xE9;s pruebas materiales, constru&#xED;s una historia. Pero incluso la mejor historia se derrumba si no ten&#xE9;s el soporte t&#xE9;cnico para sostenerla. Ayer qued&#xF3; claro que ese soporte no existe. Faltan los cuadernos. Faltan fechas consistentes. Faltan respaldos f&#xED;sicos. Faltan partes esenciales del relato. Y sobraron silencios de Centeno durante a&#xF1;os, silencios que lo colocan en una posici&#xF3;n penal imposible: o ment&#xED;a, o era encubridor. Sin embargo, para la maquinaria medi&#xE1;tica eso no importa. Lo que importa es el guion. La Naci&#xF3;n, consciente de que su protagonismo inicial est&#xE1; en riesgo, intenta recuperar el tim&#xF3;n empujando al tribunal, magnificando la presi&#xF3;n y record&#xE1;ndole al poder judicial que hay un sector del establishment que necesita este juicio para seguir funcionando como herramienta pol&#xED;tica. Y por eso exige celeridad. No para garantizar justicia, sino para garantizar agenda. Pero el TOF7, por primera vez en a&#xF1;os, habl&#xF3; con voz propia. Reclam&#xF3; recursos, exigi&#xF3; respeto, defendi&#xF3; su autonom&#xED;a procesal y record&#xF3; algo que hac&#xED;a tiempo estaba olvidado: los juicios deben hacerse con garant&#xED;as, no con operaciones. Los jueces dejaron claro que no ser&#xE1;n meros ejecutores de un espect&#xE1;culo medi&#xE1;tico, ni avalar&#xE1;n un debate presencial improvisado solo para satisfacer los deseos del diario y sus figuras estelares. Esa defensa de sus fueros, de su independencia y de la libertad de organizaci&#xF3;n del juicio es, parad&#xF3;jicamente, la noticia m&#xE1;s importante de la jornada. El tribunal no est&#xE1; dispuesto a ser el brazo ejecutor de una proscripci&#xF3;n pol&#xED;tica. Y esa resistencia, aunque silenciosa, altera el tablero. Porque si el juicio se hace con reglas &#x2013; y no con titulares -, la fragilidad estructural del caso queda expuesta. Y cuando la fragilidad se ve, el relato se desmorona. Este viernes, en medio de pantallas congeladas, reclamos cruzados y la presi&#xF3;n expl&#xED;cita de La Naci&#xF3;n, el TOF7 record&#xF3; que detr&#xE1;s del show hay derechos, garant&#xED;as y personas. Y que por m&#xE1;s ruido que haga</description></oembed>
