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<oembed><version>1.0</version><provider_name>CHACODIAPORDIA.COM</provider_name><provider_url>https://chacodiapordia.com/en</provider_url><title>La impotencia como estrategia - CHACODIAPORDIA.COM</title><type>rich</type><width>600</width><height>338</height><html>&lt;blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="8vO0iWoKNo"&gt;&lt;a href="https://chacodiapordia.com/en/la-impotencia-como-estrategia/"&gt;La impotencia como estrategia&lt;/a&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;iframe sandbox="allow-scripts" security="restricted" src="https://chacodiapordia.com/en/la-impotencia-como-estrategia/embed/#?secret=8vO0iWoKNo" width="600" height="338" title="&#x201C;La impotencia como estrategia&#x201D; &#x2014; CHACODIAPORDIA.COM" data-secret="8vO0iWoKNo" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no" class="wp-embedded-content"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;script type="text/javascript"&gt;
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Finalmente, el resultado de la alquimia que permiti&#xF3; ganar las elecciones de 2019 fue el fracaso del gobierno, el ascenso de Milei en 2023 y una nueva deriva de los viejos archipi&#xE9;lagos. Lo m&#xE1;s notable, sin embargo, es que tras la potencia de los hechos y la magnitud del fracaso no solo nadie se hace cargo, sino que las viejas figuras creen que la experiencia de 2019 puede repetirse. Sin embargo, hace bastante que la bolsa de gatos del peronismo no se reproduce, y tampoco est&#xE1; clara la existencia de un proyecto superador para ofrecerle a la sociedad. Repetir consignas y hablar de &#x201C;la doctrina&#x201D; no solo tiene gusto a poco, sino a rancio. El marco te&#xF3;rico creado a mediados del siglo XX durante la segunda posguerra es realmente anacr&#xF3;nico para abordar las transformaciones estructurales del capitalismo tecnol&#xF3;gico y globalizado de la tercera d&#xE9;cada del siglo XXI. El mundo del trabajo y de la producci&#xF3;n son, literalmente, otro planeta. Lo mismo sucede con los actores sociales. Hay quienes todav&#xED;a creen en la existencia diferenciada de un &#x201C;capital nacional&#x201D;, al que se lo presupone m&#xE1;s &#x201C;bueno y peque&#xF1;o&#x201D;, o que la CGT es la representaci&#xF3;n misma de los trabajadores y no una superestructura burocratizada dedicada al manejo de la riqueza hereditaria de sus aparatos. Acusar de &#x201C;neodesarrollista&#x201D; (s&#xED;, el desarrollo como acusaci&#xF3;n) a cualquiera que plantee una actualizaci&#xF3;n refleja el deterioro intelectual del clima de &#xE9;poca. Por ello la palabra que mejor define a la actual oposici&#xF3;n es &#x201C;impotencia&#x201D;. Como se volvi&#xF3; de la mano del fracaso de Macri, se cree que en el presente solo resta esperar el fracaso de Milei, a quien de paso le toca hacer el &#x201C;trabajo sucio&#x201D; de ordenar la macroeconom&#xED;a, tarea que en su af&#xE1;n de dar solamente buenas noticias los gobiernos nacional populares evitaron. La norma parecer&#xED;a ser &#x201C;m&#xE1;s espera propia, m&#xE1;s trabajo sucio del adversario&#x201D;. Salvo CFK, compelida a reaparecer por la persecuci&#xF3;n judicial y para evitar que los restos de su liderazgo se le escurran entre las manos, el grueso de la dirigencia se volc&#xF3; al bajo perfil o, mejor dicho, al perfil expectante. Y ello sin caer en la analog&#xED;a evidente entre el actual limado camporista a Axel Kicillof y el ejercido contra Alberto Fern&#xE1;ndez, salvando las distancias. El problema de fondo de estos diagn&#xF3;sticos de espera es que el modelo podr&#xED;a perfectamente no estallar. Hoy comienzan a suceder muchas de las previsiones que se hac&#xED;an en 2022 y 2023 cuando se pensaba el futuro de la econom&#xED;a. Perdidas las elecciones de 2021 comenz&#xF3; a se&#xF1;alarse la necesidad de un plan de estabilizaci&#xF3;n, es decir de un ajuste de la macroeconom&#xED;a. Para quienes creen que gobernar es s&#xF3;lo dar buenas noticias y que las leyes econ&#xF3;micas dependen exclusivamente de la voluntad pol&#xED;tica, &#x201C;ajuste&#x201D; era la peor palabra. Y si adem&#xE1;s se afirmaba que, luego de una etapa inicial, el ajuste era &#x201C;reactivante&#x201D;, directamente se fulminaba el anatema de atentar contra la redistribuci&#xF3;n del ingreso. Lo que hoy se observa es que la econom&#xED;a, luego de un ajuste impiadoso realizado exclusivamente por el lado del gasto, comienza a dar se&#xF1;ales de estabilizaci&#xF3;n. Que, como se preve&#xED;a en a&#xF1;os anteriores, se sienten los efectos del cambio de signo de la balanza energ&#xE9;tica. A ello se suma el invalorable aporte de &#x201C;la confianza de los mercados&#x201D;, es decir la confianza del capital. El blanqueo trajo una lluvia de decenas de miles de millones de d&#xF3;lares que disip&#xF3; los nubarrones de las reservas internacionales netas negativas y no solo eso, permiti&#xF3; una sostenida revaluaci&#xF3;n del tipo de cambio. El Estado puede estar falto de d&#xF3;lares, pero al sector privado le sobran. S&#xED;, Argentina a&#xF1;o verde, los precios se frenaron y el d&#xF3;lar baj&#xF3;. Y si tal cosa sucede inevitablemente comienzan a recuperarse los salarios y la actividad. Se puede decir que el shock inicial fue muy doloroso y recay&#xF3; en los m&#xE1;s d&#xE9;biles, que aument&#xF3; la pobreza, que la recuperaci&#xF3;n es heterog&#xE9;nea, que todav&#xED;a no se sabe de d&#xF3;nde vendr&#xE1;n los d&#xF3;lares que el Estado necesita para afrontar futuros vencimientos de deuda e, incluso, es posible dudar sobre c&#xF3;mo se seguir&#xE1; financiando la sobrevaluaci&#xF3;n cambiaria. La incertidumbre existe, pero tambi&#xE9;n la posibilidad de un circulo virtuoso: que las exportaciones locales sigan aumentando y se consiga financiamiento externo, que el riesgo pa&#xED;s baje lo suficiente como para renovar vencimientos y que el RIGI comience a dar sus frutos. El c&#xED;rculo permitir&#xED;a avanzar a un escenario de lento crecimiento e igualmente lenta mejora de los indicadores sociales en el marco de una reconfiguraci&#xF3;n social y de la estructura productiva, pero que en el corto y el mediano plazo ser&#xED;a suficiente para que el oficialismo gane elecciones y siga construyendo poder. Visto desde el campo nacional y popular puede ser triste decirlo, pero la econom&#xED;a local solo necesitaba un poco de orden para arrancar, el detestado &#x201C;ajuste reactivante&#x201D;. No se est&#xE1; avanzando hacia el mejor de los mundos. Aunque no existen dos experiencias hist&#xF3;ricas iguales, los a&#xF1;os &#x2019;90 son un buen ejemplo de lo que en t&#xE9;rminos sociales y productivos puede provocar la suma de estabilidad macroecon&#xF3;mica y sobrevaluaci&#xF3;n cambiaria. Pero lo que no deber&#xED;a esperarse, y menos la esperas como forma de acci&#xF3;n pol&#xED;tica, es un estallido social a la vuelta de la esquina. Esta vez la forma de &#x201C;volver&#x201D; no ser&#xE1; siquiera parecida a</description></oembed>
