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<oembed><version>1.0</version><provider_name>CHACODIAPORDIA.COM</provider_name><provider_url>https://chacodiapordia.com/en</provider_url><title>Hubo una vez, un inca espa&#xF1;ol - CHACODIAPORDIA.COM</title><type>rich</type><width>600</width><height>338</height><html>&lt;blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="gPLcNhYsKY"&gt;&lt;a href="https://chacodiapordia.com/en/hubo-una-vez-un-inca-espanol/"&gt;Hubo una vez, un inca espa&#xF1;ol&lt;/a&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;iframe sandbox="allow-scripts" security="restricted" src="https://chacodiapordia.com/en/hubo-una-vez-un-inca-espanol/embed/#?secret=gPLcNhYsKY" width="600" height="338" title="&#x201C;Hubo una vez, un inca espa&#xF1;ol&#x201D; &#x2014; CHACODIAPORDIA.COM" data-secret="gPLcNhYsKY" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no" class="wp-embedded-content"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;script type="text/javascript"&gt;
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Su historia casi legendaria tiene mucho que ver con la picaresca, con final tr&#xE1;gico. Pedro Chamijo era de origen campesino, muy probablemente morisco o mud&#xE9;jar, logr&#xF3; aprender a leer y escribir junto a los jesuitas en C&#xE1;diz. A los 18 a&#xF1;os lleg&#xF3; a Am&#xE9;rica, desembarcando en el Callao en 1620, atra&#xED;do por la promesa de riqueza f&#xE1;cil que parec&#xED;a ofrecer. Lucr&#xF3; durante a&#xF1;os en el Per&#xFA; con enga&#xF1;os diversos, pero sin obtener dinero suficiente para retirarse. En Ollantaytambo contrajo matrimonio con Ana Bonilla, quien era hija de padre zambo y madre ind&#xED;gena. Luego de que en 1629 Luis Jer&#xF3;nimo Fern&#xE1;ndez de Cabrera y Bobadilla, conde de Chinch&#xF3;n, asumiera como virrey del Per&#xFA;, Chamijo intent&#xF3; convencerlo de realizar una expedici&#xF3;n a las fuentes del r&#xED;o Mara&#xF1;&#xF3;n, a donde le aseguraba que se hallaba el Gran Paititi, un lugar que rebosaba de oro y plata. Descubierto su enga&#xF1;o, huy&#xF3; a Potos&#xED; en el Alto Per&#xFA;. Cerca de all&#xED; conoci&#xF3; a un cl&#xE9;rigo llamado Alonso Boh&#xF3;rquez del cual se hizo amigo y para huir de las puniciones espa&#xF1;olas adopt&#xF3; su apellido haci&#xE9;ndose pasar por su sobrino. En 1639 logr&#xF3; convencer al nuevo virrey, Pedro de Toledo y Leiva, marqu&#xE9;s de Mancera, para realizar una expedici&#xF3;n a las fuentes del Mara&#xF1;&#xF3;n, que fue un rotundo fracaso. Huy&#xF3; de nuevo haci&#xE9;ndose llamar Francisco hasta que en 1648 asumi&#xF3; como virrey Garc&#xED;a Sarmiento de Sotomayor, conde de Salvatierra, quien autoriz&#xF3; una nueva expedici&#xF3;n a las fuentes del Mara&#xF1;&#xF3;n, que tambi&#xE9;n fracas&#xF3; estrepitosamente.Boh&#xF3;rquez fue enviado preso a Valdivia, en el entonces extremo sur de Chile, de donde huy&#xF3; y atraves&#xF3; la cordillera de los Andes recalando en la actual ciudad argentina de Mendoza. Luego pas&#xF3; por La Rioja y lleg&#xF3; a San Miguel de Tucum&#xE1;n, que era la capital de la extensa gobernaci&#xF3;n del mismo nombre. Pese a la amplitud del territorio, la situaci&#xF3;n de los colonizadores espa&#xF1;oles era precaria, entre otras razones merced a la oposici&#xF3;n de los nativos calchaqu&#xED;es, un pueblo guerrero del conjunto diaguita que hab&#xED;a estado muy brevemente sometido al Tawantinsuyu de los incas, y rechazaba vehementemente la presencia espa&#xF1;ola. Los intentos de evangelizaci&#xF3;n llevados reiteradamente a cabo por misioneros jesuitas hab&#xED;an resultado infructuosos, puesto que los diaguitas &#xAB;calchaqu&#xED;es&#xBB; se mostraban reticentes a t&#xE9;cnicas empleadas con &#xE9;xito con otros grupos de la zona. Entre los escasos resultados de estos se contaba un vago rumor de que los calchaqu&#xED;es conoc&#xED;an la ubicaci&#xF3;n de prodigiosos yacimientos de metales preciosos vacantes desde el desmoronamiento del Imperio incaico. Boh&#xF3;rquez utiliz&#xF3; su condici&#xF3;n de esposo de una ind&#xED;gena para ganarse la confianza de los calchaqu&#xED;es haci&#xE9;ndose pasar por el &#xFA;ltimo descendiente de los incas con el nombre de Inca Hualpa.Entre los caciques diaguitas se hallaba Pedro Pinguanta, de cierta influencia, quien lo refugi&#xF3; en los valles Calchaqu&#xED;es cuando los espa&#xF1;oles procuraron apresarlo. Entre los caciques diaguitas se hallaba Pedro Pinguanta, de cierta influencia, quien lo refugi&#xF3; en los valles Calchaqu&#xED;es cuando los espa&#xF1;oles procuraron apresarlo. En rigor los documentos que han llegado hasta el presente demuestran que nunca los diaguitas &#xAB;calchaqu&#xED;es&#xBB; le creyeron descendiente de los incas -por m&#xE1;s que fuera de tez amorenada-, los diaguitas no aceptaban como soberano a un inca, pero en las circunstancias s&#xED; admitieron el liderazgo de alguien que quiz&#xE1;s podr&#xED;a librarlos del dominio espa&#xF1;ol. De ellos obtuvo noticia de los yacimientos locales, asegur&#xE1;ndoles que si se los revelaban utilizar&#xED;a todas las fuerzas a su disposici&#xF3;n para expulsar a los colonizadores. Boh&#xF3;rquez convenci&#xF3; a tres misioneros jesuitas que un monarca cristiano podr&#xED;a evangelizar a los nativos con mayor &#xE9;xito que el logrado hasta la fecha. Uno de ellos, Eugenio de S&#xE1;nchez, logr&#xF3; que el gobernador del Tucum&#xE1;n, Alonso Mercado y Villacorta, le propusiera una reuni&#xF3;n en Pom&#xE1;n, nombre dado entonces al pueblo de Londres, actual Provincia de Catamarca. En la reuni&#xF3;n celebrada Boh&#xF3;rquez se present&#xF3; rodeado de caciques, llevado en litera de oro y vistiendo el &#xAB;llantu&#xBB;, una borla que usaban los emperadores incas. Asegur&#xF3; a los espa&#xF1;oles que &#x2014; considerado inca o, mejor dicho, en el idioma de los diaguitas, el cac&#xE1;n: titak&#xED;n por los diaguitas calchaqu&#xED;es&#x2014; era capaz de obtener su sumisi&#xF3;n al rey y que ser&#xED;a f&#xE1;cil convertir a los ind&#xED;genas al cristianismo. Insinu&#xF3; tambi&#xE9;n que revelar&#xED;a la ubicaci&#xF3;n de los yacimientos, si ellos le garantizaban su reconocimiento como monarca local y su apoyo. Mercado y Villacorta le dio trato de capit&#xE1;n general, celebr&#xF3; una semana de festejos en su honor y lo nombr&#xF3; teniente gobernador y justicia mayor. La &#xFA;nica oposici&#xF3;n al nuevo teniente gobernador y justicia mayor provino del obispo del Tucum&#xE1;n, fray Melchor de Maldonado y Saavedra, quien descrey&#xF3; de la historia. Sin embargo, Boh&#xF3;rquez pudo mantener la situaci&#xF3;n durante dos a&#xF1;os, mientras asentaba un gobierno fuerte y militarizando en los valles contra los espa&#xF1;oles. De este modo lleg&#xF3; a establecer la capital de su reino en Tolomb&#xF3;n, peque&#xF1;a localidad estrat&#xE9;gicamente ubicada a la cual hizo fortificar, e incluso hizo dotar de una artiller&#xED;a defensiva compuesta por ca&#xF1;ones hechos con madera dura (que solo soportaban 2 o 3 tiros) que aprendi&#xF3; a construir en Chile. Como Boh&#xF3;rquez se dedic&#xF3; a formar un ej&#xE9;rcito ind&#xED;gena, su relaci&#xF3;n con los espa&#xF1;oles se afect&#xF3; y el virrey orden&#xF3; al gobernador que lo apresara y enviara a Charcas. Lider&#xF3; con la ayuda de su secretario Lorenzo Tisapanaco, el tercer levantamiento de los calchaqu&#xED;es contra el dominio espa&#xF1;ol, atacando las ciudades de Salta y San Miguel de Tucum&#xE1;n y provoc&#xE1;ndoles gravosas</description></oembed>
