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Seg&#xFA;n el Servicio Meteorol&#xF3;gico Nacional, el evento de sequ&#xED;a del bienio 2020-2022 fue uno de los m&#xE1;s secos de los &#xFA;ltimos 60 a&#xF1;os. La falta de lluvias dej&#xF3; cicatrices profundas en todas las regiones del pa&#xED;s durante ese per&#xED;odo. Abril de 2020. En el puerto de Rosario, la altura del r&#xED;o Paran&#xE1; es de 40 cent&#xED;metros, el nivel m&#xE1;s bajo en 50 a&#xF1;os. Se complican las exportaciones agr&#xED;colas. Los buques que parten del principal polo agroexportador argentino deben reducir su carga hasta en 10.000 toneladas para no encallar, un 20 a 30% menos que el volumen habitual. El tr&#xE1;nsito en el r&#xED;o se demora, ya que los pilotos deben maniobrar con mayor precauci&#xF3;n en los pasos cr&#xED;ticos. Adem&#xE1;s, se retrasa entre 10 y 15 d&#xED;as la llegada de barcazas con soja desde Paraguay, donde el r&#xED;o tambi&#xE9;n alcanz&#xF3; su nivel m&#xE1;s bajo en 50 a&#xF1;os debido a la sequ&#xED;a extrema. Esta bajante afect&#xF3; tanto la carga m&#xE1;xima de los buques como las operaciones portuarias del Gran Rosario, epicentro de la agroindustria argentina, y tuvo un costo de 243 millones de d&#xF3;lares solo en el primer cuatrimestre de 2020. Mayo de 2022. La sequ&#xED;a en el norte del pa&#xED;s gener&#xF3; graves dificultades para el acceso al agua en las provincias de Chaco y Salta, las comunidades ind&#xED;genas y rurales son las m&#xE1;s afectadas. El monte chaque&#xF1;o vivi&#xF3; una crisis h&#xED;drica que oblig&#xF3; a sus habitantes a recorrer hasta 20 kil&#xF3;metros para encontrar un pozo con agua. En la regi&#xF3;n del r&#xED;o Pilcomayo, con precipitaciones que no superaron los 100 mil&#xED;metros en todo el a&#xF1;o, las fuentes de agua y las reservas de pastura para los animales quedaron devastadas. Unas 12.000 familias campesinas se enfrentaron a la emergencia agropecuaria. Las poblaciones que tienen una econom&#xED;a de subsistencia se encontraron con la pobreza. Agosto de 2022. El campo argentino atraviesa un per&#xED;odo extremadamente duro. La sequ&#xED;a afecta transversalmente la producci&#xF3;n agropecuaria: los cultivos extensivos de soja, trigo, girasol y ma&#xED;z de la zona central del pa&#xED;s se pierden o tienen rindes baj&#xED;simos, las vacas enflaquecen o mueren porque no tienen pasto. La peor parte se la llevan las producciones intensivas y regionales: la citricultura del noroeste es una de las m&#xE1;s da&#xF1;adas. El fen&#xF3;meno de La Ni&#xF1;a, que persisti&#xF3; durante tres a&#xF1;os consecutivos, provoc&#xF3; grandes p&#xE9;rdidas econ&#xF3;micas y productivas. La agricultura, ganader&#xED;a, caza y silvicultura registraron una ca&#xED;da anual promedio del 20%, con un pico del 40% en el segundo trimestre que es el de mayor actividad. Esto es s&#xF3;lo un pu&#xF1;ado de postales de una sequ&#xED;a. Cualquiera que elijamos refleja un mismo patr&#xF3;n: un efecto devastador para la sociedad y la econom&#xED;a. Pero la sequ&#xED;a de 2020-2022 era algo que esper&#xE1;bamos: no pod&#xED;amos evitarla, pero s&#xED; la esper&#xE1;bamos. Los modelos clim&#xE1;ticos ya lo hab&#xED;an anticipado: un evento intenso de La Ni&#xF1;a estaba en puerta y complicar&#xED;a la disponibilidad h&#xED;drica en el sur de Sudam&#xE9;rica. No son ciencias adivinatorias, son ciencias exactas y naturales: los eventos clim&#xE1;ticos extremos se pueden prever. El cambio clim&#xE1;tico ya no es una teor&#xED;a lejana o una advertencia en un informe. Es real, est&#xE1; aqu&#xED;. Y sabemos que no se detendr&#xE1; solo. Si seguimos en este camino, los eventos extremos ser&#xE1;n m&#xE1;s intensos, m&#xE1;s frecuentes. &#xBF;Vendr&#xE1; La Ni&#xF1;a a fin de a&#xF1;o? &#xBF;Habr&#xE1; una nueva sequ&#xED;a que ponga en alerta a las comunidades, a las ciudades y a la econom&#xED;a? Lo m&#xE1;s probable es que s&#xED;. Y no ser&#xE1; la &#xFA;ltima que visite la Argentina y el hemisferio Sur. Los titulares de los diarios con desastres ambientales continuar&#xE1;n multiplic&#xE1;ndose, como sucede con los titulares de econom&#xED;a de la larga crisis argentina: el riesgo pa&#xED;s convive cada vez m&#xE1;s frecuentemente con los incendios, las sequ&#xED;as y las inundaciones. Son las se&#xF1;ales del desequilibrio clim&#xE1;tico. Aqu&#xED; tambi&#xE9;n ambiente y econom&#xED;a avanzan (o retroceden) en sinton&#xED;a. Hay algo que puede marcar la diferencia en esta crisis: los datos y el monitoreo. Contar con informaci&#xF3;n detallada permite implementar iniciativas como el manejo integrado de cuencas, la construcci&#xF3;n de infraestructuras h&#xED;dricas sostenibles y la creaci&#xF3;n de sistemas de alerta temprana. Anticiparse a condiciones extremas y optimizar la gesti&#xF3;n de recursos h&#xED;dricos en tiempo real puede garantizar el acceso al agua y proteger las actividades agropecuarias. Sin informaci&#xF3;n precisa, no hay adaptaci&#xF3;n posible. S&#xF3;lo con datos podemos prepararnos para un futuro cada vez m&#xE1;s hostil. Para Argentina, es una prioridad identificar y trabajar en la adaptaci&#xF3;n a las consecuencias que tendr&#xE1; el cambio clim&#xE1;tico sobre su territorio y sus poblaciones. Convertir las postales de crisis en historias de mitigaci&#xF3;n y adaptaci&#xF3;n es el desaf&#xED;o. Hay ejemplos que apuntan en esa direcci&#xF3;n y no est&#xE1;n lejos de casa. En Brasil, donde las sequ&#xED;as son particularmente severas, se han implementado mejoras en la gesti&#xF3;n del agua a trav&#xE9;s de sistemas de almacenamiento y riego m&#xE1;s eficientes, que optimizan el uso de los recursos h&#xED;dricos durante los periodos de escasez. Adem&#xE1;s, la reducci&#xF3;n de la deforestaci&#xF3;n y la restauraci&#xF3;n de tierras degradadas han contribuido a aumentar la capacidad de los suelos para retener agua y mitigar los efectos de la sequ&#xED;a. En Argentina, el desarrollo de cultivos resistentes a la sequ&#xED;a como el trigo HB4 tambi&#xE9;n representa una salida de adaptaci&#xF3;n. Esta variedad es capaz de mantener rendimientos m&#xE1;s altos en situaciones de estr&#xE9;s h&#xED;drico, lo que no solo beneficia a los agricultores en regiones afectadas por la falta de agua, sino que tambi&#xE9;n contribuye a una gesti&#xF3;n m&#xE1;s sostenible</description></oembed>
