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Como si esa &#x201C;din&#xE1;mica&#x201D; y eso &#x201C;impensado&#x201D; quisiera decir que el f&#xFA;tbol deb&#xED;a ser un juego librado a la espontaneidad absoluta, a que no hay un rival y a que entonces suena casi rid&#xED;culo entrenarse. &#x201C;Un cuentero&#x201D;, que &#x201C;no sab&#xED;a un joraca de f&#xFA;tbol&#x201D;, simplific&#xF3; estos d&#xED;as un discurso por TV a Panzeri, el periodista que adem&#xE1;s edit&#xF3; otro libro bello llamado &#x201C;F&#xFA;tbol Todotiempo&#x201D;, de Carlos Peucelle, crack clave de &#x201C;La M&#xE1;quina&#x201D;, el c&#xE9;lebre equipo de River de los a&#xF1;os &#x2019;40, uno de los m&#xE1;s citados en la historia mundial del f&#xFA;tbol. &#x201C;Un cuentero&#x201D;, claro. Panzeri, inclasificable, antisistema por excelencia, periodista de TV, radio, El Gr&#xE1;fico, admirado y tambi&#xE9;n denostado, antiperonista, hablaba de &#x201C;casta&#x201D; en los a&#xF1;os &#x2019;60, pero de la &#x201C;casta del periodismo&#x201D;, que era entonces santa patrona de una palabra hegem&#xF3;nica, a la que ni siquiera pod&#xED;a discut&#xED;rsele una coma. Respond&#xED;a en El Gr&#xE1;fico entonces las cartas de los lectores, con la misma dedicaci&#xF3;n con la que analizaba f&#xFA;tbol, nataci&#xF3;n o ciclismo, pero sin por ello acomodar su palabra para vender m&#xE1;s ejemplares. &#x201C;Esto no es una fiambrer&#xED;a &#x2013; dec&#xED;a Panzeri &#x2013; el cliente no siempre tiene la raz&#xF3;n&#x201D;. Y defend&#xED;a su oficio afirmando que &#xE9;l no pod&#xED;a elegir d&#xF3;nde trabajar, pero s&#xED; qu&#xE9; deb&#xED;a escribir o decir. Abril tambi&#xE9;n, pero el d&#xED;a 13 (no el 14) marc&#xF3; este domingo el d&#xE9;cimo aniversario de la muerte del escritor uruguayo Eduardo Galeano, el &#x201C;intelectual&#x201D; (t&#xE9;rmino que &#xE9;l aborrec&#xED;a) que m&#xE1;s y mejor am&#xF3; al f&#xFA;tbol. Fue toda una iron&#xED;a que tambi&#xE9;n falleciera ayer (13 de abril) el peruano Mario Vargas Llosa. Ambos escritores compart&#xED;an la izquierda latinoamericana m&#xE1;s de medio siglo atr&#xE1;s. Galeano sigui&#xF3; coherente su derrotero. Vargas Llosa mut&#xF3; tanto que en las &#xFA;ltimas elecciones de Chile apoy&#xF3; la candidatura del ultraderechista Carlos Kast. Uno de Nacional de Montevideo, el otro de Universitario de Lima. Vargas Llosa alab&#xF3; a Diego Maradona en pleno Mundial de Espa&#xF1;a 82 (estuvo en algunos estadios). Galeano am&#xF3; siempre a Diego. &#x201C;El intelectual que mejor me comprendi&#xF3;&#x201D;, lo despidi&#xF3; Maradona a la hora de su muerte. &#x201C;El Dios sucio, el m&#xE1;s humano de los Dioses&#x201D;, hab&#xED;a calificado a su vez Galeano a Diego. Tambi&#xE9;n este domingo, en Montevideo, en el saludo cl&#xE1;sico previo al inicio del partido, Nacional, rival de Danubio, intercambi&#xF3; con el adversario libros de Galeano. &#x201C;Cerrado por f&#xFA;tbol&#x201D;, era uno de esos libros, la frase que usaba Galeano para pedir que nadie lo interrumpiera cuando se jugaba un Mundial. No cre&#xED;a eso de que el f&#xFA;tbol impidiera pensar o alienar y aceptaba el negocio impiadoso que se hab&#xED;a adue&#xF1;ado de la pelota, pero se preguntaba qu&#xE9; pasi&#xF3;n acaso no era manipulada por el poder del dinero. Era de Nacional, s&#xED;, pero se declaraba ante todo &#x201C;un mendigo del buen f&#xFA;tbol&#x201D;. Del f&#xFA;tbol, sab&#xED;a, que pod&#xED;a ser &#x201C;veneno en manos de los Havelanges. Pero remedio&#x201D; en los pies de Maradona o de Messi, cuya camiseta firmada de la selecci&#xF3;n argentina guard&#xF3; siempre como un tesoro. Y cerramos con otro aniversario. Porque un 14 de abril como hoy, pero de 1968, Roberto De Vicenzo, uno de los campeones m&#xE1;s notables en la historia del deporte argentino, no pudo ganar el m&#xE1;s c&#xE9;lebre torneo de golf del mundo, el Masters de Augusta, porque su compa&#xF1;ero de vuelta (Tommy Aaron) le hab&#xED;a anotado por error un golpe de m&#xE1;s en un hoyo, sin que &#xE9;l (que deb&#xED;a supervisarlo) lo advirtiera. El error era obvio para todos, &#x201C;pero los reglamentos son los reglamentos&#x201D;, asumi&#xF3; De Vicenzo, ganador de 231 t&#xED;tulos en toda su carrera brillante, pero campe&#xF3;n global por la humildad con la que acept&#xF3; el saber perder aquel d&#xED;a. En aquel Masters Estados Unidos tambi&#xE9;n era un caos. Una semana antes hab&#xED;a sido asesinado Martin Luther King, premio Nobel de la Paz de 1963, vocero de las injusticias contra la poblaci&#xF3;n negra y cr&#xED;tico d&#xED;as antes de la Guerra de Vietnam. El asesinato provoc&#xF3; revueltas y muertes en el pa&#xED;s. Y all&#xED; estaba De Vicenzo, un argentino explic&#xE1;ndole a Estados Unidos que las reglas deben ser respetadas. Un campe&#xF3;n nacido en la pobreza, quinto de ocho hijos, y que, seg&#xFA;n &#xE9;l mismo contaba, aprendi&#xF3; a jugar al golf no exactamente &#x201C;para bajar la panza, sino para llenarla&#x201D;. Publicado en El Destape</description></oembed>
