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<oembed><version>1.0</version><provider_name>CHACODIAPORDIA.COM</provider_name><provider_url>https://chacodiapordia.com/en</provider_url><title>El negacionismo del genocidio argentino - CHACODIAPORDIA.COM</title><type>rich</type><width>600</width><height>338</height><html>&lt;blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="8Ggvke9i0s"&gt;&lt;a href="https://chacodiapordia.com/en/el-negacionismo-del-genocidio-argentino/"&gt;El negacionismo del genocidio argentino&lt;/a&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;iframe sandbox="allow-scripts" security="restricted" src="https://chacodiapordia.com/en/el-negacionismo-del-genocidio-argentino/embed/#?secret=8Ggvke9i0s" width="600" height="338" title="&#x201C;El negacionismo del genocidio argentino&#x201D; &#x2014; CHACODIAPORDIA.COM" data-secret="8Ggvke9i0s" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no" class="wp-embedded-content"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;script type="text/javascript"&gt;
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Cada tanto, el negacionismo, que tiene mala prensa pero es pertinaz en su desatino, se genera desde las usinas vinculadas con movimientos antidemocr&#xE1;ticos: fue, es y ser&#xE1; la actitud de las derechas para avanzar sobre la refutaci&#xF3;n de sus propios cr&#xED;menes cuando les toc&#xF3; asaltar el poder y gobernar, o de los cr&#xED;menes de sus inspiradores ideol&#xF3;gicos. Como la sangre es indeleble y no es posible negar la magnitud de cr&#xED;menes de Estado, como los de la dictadura militar argentina a partir de 1976, los defensores ideol&#xF3;gicos de la prosapia olig&#xE1;rquica argentina, que los militares encarnaron por pr&#xE1;ctica y plan econ&#xF3;mico favorable a esa elite, intentan negar las pr&#xE1;cticas de la memoria sobre el pasado y remitirlas a un uso pol&#xED;tico por parte del gobierno de N&#xE9;stor y Cristina Kirchner (2003-2015). Los negacionistas argentinos &#x2013; periodistas, intelectuales y algunos funcionarios del actual gobierno de derecha de Mauricio Macri &#x2013; en verdad quieren negar algo m&#xE1;s que los cr&#xED;menes; quieren barrer la memoria hist&#xF3;rica de por qu&#xE9; se cometieron y sus consecuencias sociales y pol&#xED;ticas. Porque corrido el velo de los asesinatos, torturas, robo de beb&#xE9;s, secuestros y robos producidos por los militares, anidan los beneficiarios directos de ese modelo de &#x201C;guerra sucia&#x201D;, el inter&#xE9;s econ&#xF3;mico que los favoreci&#xF3; y que remite a los due&#xF1;os del poder econ&#xF3;mico nacional y transnacional pasado y actual. La par&#xE1;bola del no Los negacionistas argentinos suelen usar diversos argumentos. El m&#xE1;s com&#xFA;n es el de cuestionar el n&#xFA;mero v&#xED;ctimas al decir que no hubo 30.000 desaparecidos. En un exceso de literalidad muchos limitan la cantidad a 8.900, el n&#xFA;mero incluido en el Nunca M&#xE1;s, editado en 1984. El n&#xFA;mero 30.000 no es espec&#xED;fico, ni tampoco pretende serlo. Es solo estimativo y se basa, entre otras cosas, en un informe de inteligencia del batall&#xF3;n 601 de 1978 y del CELS en 1982, pero cuarenta a&#xF1;os despu&#xE9;s el trabajo de los organismos humanitarios elev&#xF3; esa cifra a casi el doble. Por lo tanto, el negacionismo basado en la precisi&#xF3;n num&#xE9;rica es el m&#xE1;s ineficaz para cuestionar las pol&#xED;ticas de memoria. Otro argumento es el de emparentar los cr&#xED;menes de la dictadura con los producidos por la guerrilla en aras de una &#x201C;memoria completa&#x201D;, y negar as&#xED; el car&#xE1;cter de v&#xED;ctimas de los desaparecidos. Esto ignora que como establece nuestra historia pol&#xED;tica, hacia 1975 la guerrilla, constituida por civiles armados, estaba en v&#xED;as de extinci&#xF3;n, que la dictadura tuvo como leit motiv central reprimir al movimiento obrero &#x2013; tal como se ratifica en el informe de la Conadep: el 56 por ciento de las v&#xED;ctimas eran obreros, delegados obreros &#x2013;. Y que cuando se habla en toda la legislaci&#xF3;n nacional e internacional de delitos de lesa humanidad ellos se refieren a aquellos producidos por los Estados, que tienen el monopolio de la fuerza y del ejercicio de la ley. Los negacionistas argentinos intentan minimizar o directamente negar que el verdadero motivo de la llegada de la dictadura no fue exterminar a la guerrilla marxista y peronista, sino que la dictadura tuvo un plan sistem&#xE1;tico de exterminio de los opositores, mont&#xF3; un r&#xE9;gimen ilegal y clandestino de asesinatos, secuestros y robo de beb&#xE9;s, sostenido en el tiempo por un Estado cuyo objetivo central fue el reformateo econ&#xF3;mico social de la Argentina. La brutal transferencia de ingresos de los asalariados a los m&#xE1;s ricos; el endeudamiento externo y el ingreso desaforado de la Argentina a la transnacionalizaci&#xF3;n financiera. Los negacionistas encubren, en definitiva, el inter&#xE9;s en defender a los beneficiarios econ&#xF3;micos del plan dictatorial: la gran burgues&#xED;a agroexportadora, las empresas transnacionales y el capital financiero internacional. Seg&#xFA;n el gran ling&#xFC;ista Tzvetan Todorov, la memoria promueve no solo la justicia sino la verdad y la ejemplaridad. El subsuelo de esta conducta de los negacionistas argentinos es la b&#xFA;squeda de impunidad entendida no como la ausencia de castigo a los criminales sino como un revisionismo hist&#xF3;rico que los justifique. Algo m&#xE1;s, la resistencia a que grandes empresarios argentinos sean juzgados explica el regreso del negacionismo criollo en momentos en que, a partir del triunfo de Macri, llegaron al poder con sus gerentes de empresa &#x2013; los CEO- inaugurando la ceocracia como forma de gobierno, que requiere por lo tanto un barrido de la memoria de sus complicidades civiles con la mayor tragedia argentina. El negacionismo actual es una autodefensa de quienes est&#xE1;n en el poder. De quienes se oponen a que la Justicia llegue a los empresarios y civiles que se beneficiaron entonces y ahora de las pol&#xED;ticas econ&#xF3;micas depredadoras del Estado y de los derechos laborales, civiles y pol&#xED;ticos de las mayor&#xED;as. Con dictaduras militares o con votos, la ecuaci&#xF3;n es la misma: olvidar para la impunidad&#x201D;. Caras y Caretas 2016/Mar&#xED;a Seoane</description></oembed>
